En piloto automático. Danilo Arbilla

16.01.2026

No me afecta para nada; no tengo previsto irme a vivir y mucho menos a morir a EEUU. Pero pregunto: ¿nuestra cancillería no imaginaba que algo así podía pasar? Este sí es su primer logro, porque con lo del Mercosur-UE y la Transpacífico nada que ver, venían de atrás, de gobiernos liberales y democráticos.

Mérito (todo) de esta Cancillería. De este gobierno. Como lo han sido el embajador en Etiopía y los avances contra Israel y pro Palestinos y Hamas.

  El aviso es muy claro, solo un "toquecito", pero para advertir que están atentos. No importan los 75 países de la lista: importan solo tres: Brasil, Colombia y Uruguay. No están ni Chile ni Honduras que cambian de gobierno de aquí a marzo -y dejan de ser "progresistas"- ni tampoco México, otro pequeño detalle.

 Entonces aparece el diálogo y la figura del presidente campechano y amigo al comando. Diálogo que no fue con lo de Cardama -fea aquella conferencia de prensa, ¿no?- ni tampoco con lo de María Dolores, o lo de ASSE más su Fonasa, y algunos otros temitas; como el de "las embajadoras" que  dejo muy mal, especialmente a los blancos; salvo que hubiera sido conversado previamente con Volonté.

 Se procurará, entonces, una política de Estado, más que multipartidaria. Pero no con la actual cancillería, se supone. Tendrá que ser un Canciller nuevo y de los otros; de la coalición republicana, de su confianza. Como ocurrió con Iglesias en el '85: no un político activo, pero si un hombre muy ligado a Wilson, cuya presencia reforzó la credibilidad para un gobierno de unidad y nacional. Por supuesto tendrá que definirse muy bien cuál es el tipo de relación con Itamarati. Todo saben que Mujica indicó seguir a Lula y que nuestra política exterior está marcada por Brasil y un Lula con demasiados traspiés.  A su vez, algo se deberá decidir en la interna del gobierno: una cierta coordinación. No puede el presidente Orsi y algunos pocos más de su entorno  ir por una lado y por el otro los principales partidos de gobierno, léase el MPP y el Partido Comunista y sus activas colaterales  (PIT-CNT, organizaciones sociales, "las bases") y un resto aún más radical. Sus ministros están allí, es difícil separar las cosas  y además hacérselo creer a los de afuera.

 Para la oposición es una gran prueba y una chance de mejorar imagen y performance, las que no se perfilan con interpelaciones, de las que nadie se entera salvo que las votaciones son a favor del ministro del gobierno.

  Para el caso de la  política exterior, si se integra, debe ser  marcando territorio, con su ministro propio, y si por el  contrario quedan fuera debe ocuparse de lleno y con firmeza a cumplir su función de control, vigilancia y fiscalización, de proteger a las minorías, garantizar respeto de derechos de todo tipo y defender la Constitución en serio y si es preciso proponer solucione alternativas o complementarias. Es lo que los ciudadanos esperan de la oposición, es lo que sus votantes quieren. No que negocien o sean "constructivos" o facilitadores lo que se ve como un  mero disfraz para ser funcional al gobierno e ir tirando por 5 años más; y siempre en el Presupuesto. Continuar en "piloto automático", como lo definió hace unos días un argentino, profesional reconocido, no un "charla barata". Un país en piloto automático que se mantiene pero que no se sale de ahí ni se sabe hacia donde vuela. A Orsi y el FA le conviene, pero a la oposición, ni le conviene ni le puede convenir.

 

Danilo Arbilla

Columnistas
2026-01-16T19:16:00

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