Entre fiestas y calor. Danilo Arbilla
02.01.2026
La gente no entiende muy bien lo del FONASA y quizás eso es lo que se quiere; en su momento los bolsillos serán más elocuentes. Es la receta astorista de cocimiento a fuego lento de la rana -los uruguayos- y que ahora aplica Oddone loco de contento con su cargo.
Y lo hace bien, tal cual lo debe haber imaginado Mujica: ¡un baqueano el Pepe! Un mensaje con cara de distraído hacia los de afuera: no pasa nada, más de lo mismo, y en lo interno más copamiento de un Estado agrandado con burocracia militante al servicio del "partido" y más impuestos: porque eso hay que pagarlo, cuesta plata y a los únicos que se les ocurre sacársela es a los uruguayos de a pie, a los que trabajan y a los que han laburado toda la vida -sin un día de licencia gremial-, a los que no tienen los esquives de "los muy ricos" que adornan las pancartas del PIT-CNT ¿Qué no hay mucho para raspar? ¿Qué no? Mirá Cuba, hoy casi sin luz y sin agua. Y no se trata de un eslogan o de algo lejano: está ahí. Fíjate los argentinos: que los jubilados de aquí les pregunten a los de allá como era antes y como les va ahora y que nuestros desocupados les pregunten a los de allá como les fue, finalmente, con los famosos "planes" (seguro de paro condicionado).
Lo del FONASA es un impuesto más, sin muchas explicaciones ni más vericuetos. La realidad: con estas medidas el Estado recaudará más y si va más plata para el gran aparato burocrático, tan vago como ineficiente, ¿de dónde va a salir?: de los ciudadanos. Que son aportes, que serán menos devoluciones, que pe o que pa; el hecho es que la gente deberá poner más plata, o recibir menos, para pagarle a funcionarios y burócratas. Y a eso se llama impuestos, bautícele como se quiera. En este caso, uno más que se suma a los que ya les votó en el presupuesto la oposición, que acusa al gobierno de no tener rumbo, pero que por su lado muestra variados y entrecruzados rumbos.
Para lo del FONASA no necesitaron ni la colaboración de los opositores, o de algún voto "acercado": con disimulo, entre la fiestas y el calorcito del verano, se ataca directamente un beneficio clave -del que tanto se han jactado- como es el cuidado de la salud de la gente, castigando, en particular, como el tiempo lo dirá, a los que hoy más lo necesitan: a los viejos. A éstos, que lo han pagado con creces y ahora molestan; resta, si pueden, y está entre los objetivos, que les quiten los ahorros que aún conservan en las AFAP. Ocurrió en Argentina y no hace tanto.
Que todo esto deja mal parado al propio presidente, quien en uno de sus momentos más firmes y claros prometió ¡no aumento de los impuestos! ¡no más nuevos impuestos! Quizás ni tanto: aquello se trató de un recurso electoral -debidamente preparado y ensayado se supone-, así como lo fue la designación de Oddone.
Se dice que el gobierno no tiene rumbo. pero ¿es tan asi?
Parece claro que apunta a agrandar y copar el Estado y a la vez a hacer oposición: la hace desde el PIT-CNT y otras organizaciones y "sellos" con pancartas cada vez con más venas abiertas y reclamos utópicos y con movilizaciones y paros, y la hace el propio gobierno atacando y tratando de destruir -efectivamente- lo hecho por el gobierno anterior. ¿Qué no tiene plan de gobierno? No. Su plan, lo dicho, es hacer oposición y como un eventual plan de obras la difusa promesa de uno, dos, cien Antel Arenas; algo así como aquello que decía el Che.
Danilo Arbilla
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias