Es hora de que hablemos claro. Ernesto Kreimerman

04.01.2026

Hay momentos más oportunos que otros para recordar circunstancias históricas, para apelar a reflexiones sensatas y profundas que nos vuelven a la senda de los principios y nos reconforta que así sea. Nos recuerda que no todo está perdido.

Del mismo modo, los pequeños inmensos gestos de dignidad democrática de los ciudadan@s de a pie, nos devuelvan a la idea de que la democracia, esta democracia vital e imperfecta, es un fenómeno esencialmente universal y dignificador de la convivencia social. En esta era de la concentración del poder real y del económico, de la dictadura del odio, que sigue en ascenso, hay que exponer verdades y desnudar intenciones, reivindicar la estatura moral de la mejor condición humana, la de construir una sociedad más justa, más placentera en términos de derechos y de calidad de convivencia y de vida.

La dignidad de la resistencia

Nada de esto tiene que ver con Nicolás Maduro ni con Venezuela, sobre la cual sabemos bastante y casi todos o todos tenemos opinión; en muchos casos cuidada opinión y en muchos otros como una suerte de reflejo condicionado a partir de campañas donde se mezclan verdades con ficciones. Esto, en cambio, tiene que ver con Trump y su visión del mundo, en particular de América Latina.

Publicada el día 4 de diciembre de 2025, la administración Trump hizo conocer su "nueva Estrategia de Seguridad Nacional" la que fue inmediatamente rebautizada "corolario de Trump". Lo que se expone, directa y brevemente, es que el hemisferio occidental debía estar controlado política, económica, comercial y militarmente por Estados Unidos. Una de las particularidades de esta estrategia, es que el ejército estadounidense podría actuar para acceder a recursos energéticos y minerales en la zona.

Conviene precisar, que este tipo de textos son documentos marco donde cada gestión presidencial marca su impronta, ordenando la planificación militar y diplomática, estableciendo amigos y enemigos, dando nuevas prioridades a áreas estratégicas como el desarrollo tecnológico y energético, asegurando las cadenas de suministro, tanto directas como de aliados, poniendo en perspectiva una mirada estratégica nacional.

En particular, este documento del 4/12 es más directo que lo "usual". Y en esa frontalidad, algo inhabitual en medio de tantas mentiras, se dicen algunas verdades que hay que tomar en serio. Desde el vamos, expone objetivos precisos, sin metáforas, de apropiación de riquezas en todo el continente americano apelando a diversas vías: desde las denominadas diplomáticas, las militares y ello, sin olvidar, la intervención en procesos políticos de cada país. Tampoco oculta y lo afirma expresamente, que su objetivo central se concentrará en América.

Lo más significativo, si se puede decir así, es que ya su rol no es una "policía del mundo", sino que se asume un rol de "capataz del continente". Hay quienes asumen por esta vía que EE. UU. asume su debilidad global y concentra su atención en zonas contiguas a su territorialidad.

El documento en cuestión adelanta lo que vendrá: "Tras años de negligencia, Estados Unidos reafirmará y hará cumplir la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental".

El 24 de diciembre el diario El Nacional, en una columna de opinión con la firma de Leonardo Di Bonaventura-Altuve, afirmaba que "desde agosto, Estados Unidos ha acumulado el mayor despliegue militar en la región desde la Crisis de los Misiles en Cuba en 1962. Trump ha instrumentalizado estas fuerzas de diversas formas: desde ataques letales con drones contra presuntos narcotraficantes en el Caribe, hasta la aprobación de operaciones de la CIA en Venezuela dirigidas contra la dictadura de Nicolás Maduro, y más recientemente, la orden de un "bloqueo naval" contra buques sancionados. En las elecciones legislativas de octubre en Argentina, Trump condicionó un masivo paquete de ayuda financiera a la victoria del partido del presidente Milei. De manera aún más flagrante, Trump intervino directamente en los comicios presidenciales de Honduras al exhortar a los hondureños a votar por el candidato conservador de la oposición, Nasry Asfura".

Pero lo que sigue merece aún más destaque: "Lo que resulta verdaderamente notable, sin embargo, no es lo que se ve o escucha, sino lo que las naciones de América Latina y el Caribe no han dicho ni hecho".

La OEA, a través de su secretario general, Albert Ramdim, no ha hablado desde entonces, y ha ensayado una evasiva: "no comentará sobre asuntos que son de naturaleza bilateral". La Celac tampoco logró acordar una declaración.

La región parece que ha agotado la rebeldía. Tengamos claro, que no estamos hablando de un presidente constitucionalista sino de uno que ganó una elección con sentencia firme de 34 delitos de falsificación de facturas, cheques y registros contables, pero sin cárcel, ni libertad condicional ni una multa. Salvo la marca histórica de ser el "primer presidente delincuente", como lo bautizó el 10 de enero de 2025 el corresponsal en Washington del diario El País de Madrid.

El juez Juan Merchan, al comunicar la sentencia, pronunció estas palabras que eximen de todo comentario: "en este momento, impongo esa sentencia por los 34 cargos. Señor, le deseo buena suerte en su segundo mandato".

Alzar la voz

En nuestro país, las expresiones contrarias al imperialismo no fueron exclusivas de la izquierda. Destacados dirigentes del nacionalismo argumentaron en defensa del principio de no intervención. El más contundente ejemplo, lo encontramos en los debates contra las bases militares en 1943, contra el Tratado de Rio de Janeiro de 1947. Luis Alberto de Herrera, con su "Allá ellos los amarillos y los rubios del Norte". También la metáfora del propio Herrera "Los coreanos del Norte son los Artiguistas del Asia". Ambas afirmaciones en su argumentario de resistencia al Tratado Militar con EE. UU.Releer a Paine

"Los derechos del hombre" de Thomas Paine fue una respuesta directa a "Reflexiones sobre la Revolución Francesa" de Edmund Burke, defensor de la monarquía y el orden heredado. Paine defensor radical de la Revolución Francesa y de los principios universales de libertad e igualdad.

Dice una cosa importante Paine que cobra valor en esta coyuntura, al acudir en defensa de los principios: "La fuerza y el poder del despotismo consisten enteramente en el miedo a resistirlo".

Es momento de decir lo que la hora demanda, sin exabruptos y sin metáforas. Comprendo el valor de la prudencia, entre otras cosas porque permite mejorar la apuesta sin riesgo a precipitarse. Pero para que sea prudencia de prudente, hoy hay que decir algo más.

 

Ernesto Kreimerman

Columnistas
2026-01-04T13:09:00

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