Metas inexorables

Esteban Valenti

21.08.2024

Los gobiernos además de las muchas promesas que distribuyeron los partidos y sus líderes en sus campañas electorales, que algunos consideran un verdadero compromiso con los ciudadanos y otros una parte fundamental del marketing, cuando asumen el cargo, en Uruguay un 1º. de marzo tienen trazados algunos objetivos obligatorios, inexorables.

De acuerdo a esos objetivos se definen sus orientaciones, sus modelos - si los tienen - y sus instrumentos para navegar hacia esos puertos.

Un gobierno realmente de cambio, de transformación, debe ser todavía más exigente, preciso y riguroso desde el inicio de su gestión.

Obviamente que se parte de dos coordenadas fundamentales que establecen la máxima tensión de ese gobierno. Por un lado la situación del país, desde su economía y su sociedad, hasta los principales rubros de la actividad de un Estado, concebido también en sus relaciones con la región el mundo. De cuan preciso, completo, profundo sea su conocimiento de la situación del país, mejor será su punto de partida. No se trata solo de una cantidad de estadísticas y cifras - que obviamente son necesarias - sino también del estado de ánimo, de eso que algunos llamaron la sensación térmica del conjunto de la sociedad y de sus diferentes sectores.

La segunda referencia obligatoria, es a partir de la situación, es establecer cuales son sus prioridades, el orden de importancia y el manejo de los tiempos de sus principales objetivos en el quinquenio que dura el gobierno.

Gobernar es estudiar a fondo, escuchar a la gente y a los sectores, ordenar las prioridades y establecer los instrumentos, algunos de los cuales son obligatorios.

Por ejemplo la elaboración del Presupuesto Nacional es la primera prueba de fuego.     

No todos los gobiernos de izquierda pueden tener los mismos objetivos, las mismas prioridades, las cosas han cambiado mucho en el Uruguay y en el mundo.

La primera meta inexorable es volver a soldar la economía a la sociedad y sus necesidades, romper el modelo de ahorrar gastos e inversiones para mejorar el déficit fiscal y llegar al final del mandato con un fracaso rotundo. Solo impulsando el país por mecanismos sociales y económicos simultáneos podremos avanzar y ese es el primer objetivo avanzar, mejorar, alcanzar mejores niveles de bienestar.

Esa afirmación, esa frase implica necesariamente tener éxito en la política económico-social, productiva, tecnológica, educativa y de la salud.

Dentro de este capítulo hay también prioridades, la pobreza infantil, la pobreza juvenil y de las madres solteras. Es un frente fundamental de justicia social, pero mucho más del presente y del futuro nacional. Y nos va a costar bastante dinero, no se hace con malabarismos pero,  los resultados pueden ser de gran valor social y económico.

Segundo, hay que producir un impacto y una política integral a largo plazo por la seguridad, rompiendo cualquier vínculo de sectores del Estado con el narcotráfico, con un enfoque diferente al uso combinado del ataque a las causas del delito y a la dura represión. Cuantos más esfuerzos se hagan en atacar las causas sociales y culturales del delito, más dura puede y debe ser la represión. Combinando un cambio substancial en el uso de la inteligencia en su contenido integral, con la capacitación y los cuadros necesarios, el uso articulado a nivel nacional de la tecnología y un rápido impacto en las cárceles que actualmente son las principales proveedoras de delincuentes. Planificar los resultados a corto, a mediano y largo plazo.

Un Uruguay del bienestar debe mejorar nuevamente y superar los niveles de la atención a la salud, afectados seriamente por este gobierno. Debe invertir y reformar en la educación, en la formación en deporte (veamos los pobres resultados olímpicos obtenidos) y en la cultura en general y a nivel nacional. Son parte esencial del bienestar pero además son importantes motores.

En ese marco, hay un tema nuevo que hay que atender o el nos atenderá a nosotros, la Inteligencia Artificial, hay que formar cuadros, utilizarla en diversas actividades, programar y ejecutar la defensa de nuestras bases de datos y sistemas (ver intendencia de Paysandú). Es una gran amenaza inexorable pero también una gran oportunidad, productiva, de mejora de servicios, de la seguridad, la medicina, la cultura. Hay que dedicarle atención, inteligencia y recursos.

Hay pocos países que tengan tanta dependencia productiva del ambiente como el Uruguay, no es solo una actividad defensiva, es también desarrollar la capacidad de producir en el agro, la industria y los servicios, en la generación energética (la Inteligencia Artificial, es un nuevo factor de alto consumo energético), en el uso del agua. No puede haber una actividad de importancia que no tenga una atención especial al cuidado ambiental.

Cinco años son mucho a nivel de las infraestructuras y aunque este gobierno utilizó hasta el hartazgo los recursos de los próximos gobiernos, sin desembolsar un dólar para construir determinadas estructuras, estamos lejos de alcanzar niveles adecuados, en los puertos, en el ferrocarril, en carreteras y puentes y caminaría rural de otro nivel y para soportar otras condiciones.

Dentro de las infraestructuras, la generación de energía, que tuvo un salto de calidad y cantidad fundamental en los tres gobiernos del FA y casi nada en este gobierno, debe ser planificada para un nuevo salto, porque las exigencias tanto ambientales como productivas y sociales serán diferentes.

La mayor conexión entre infraestructuras y producción es en el riego, y un futuro gobierno tiene que dar un salto en la superficie regada en todo el país, con lo que puede lograr un crecimiento productivo entre 3 y 4% del PBI, no hay ninguna otra acción que tenga un impacto tan directo y alto en la generación de riqueza. Para hacerlo existen los instrumentos legales, hace falta colocar el costo de la energía eléctrica a la altura de ese objetivo y hacerlo con una planificación cuidadosa del ambiente.

Hemos dejado para el final un reto inexorable, para dar continuidad a la acumulación productiva y avanzar en la justicia social, la necesidad de reconstruir profundamente el sistema de seguridad social, no solo jubilaciones y pensiones, sino la coordinación y la financiación de el conjunto del sistema. Es un perno central del Uruguay del bienestar.

Esteban Valenti
2024-08-21T07:11:00

Esteban Valenti.

Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)