La izquierda "caviar"
Esteban Valenti
16.12.2024
Es un concepto frecuentemente utilizado por la derecha, pero también por determinados "pensadores" de izquierda. Sin los votos y el apoyo de la izquierda "caviar", Yamandú Orsi hoy no sería el Presidente electo del Uruguay. Un país que para ganar en las elecciones nacionales (octubre 2024) hay que obtener el 50% más un voto de todos los votos emitidos (votos de todos los partidos, votos en blanco y anulados). Único caso en el mundo.
Y en noviembre en el balotaje hay que obtener más votos que la otra fórmula. Pueden estar seguros que para alcanzar el 52% del total de los votos válidos, hizo falta que no solo el proletariado, los campesinos, los intelectuales de izquierda, la pequeña burguesía vote por la fórmula de izquierda y progresista. Muy simple, en Carrasco sur Orsi obtuvo el 25% de los votos y porcentajes similares en los 5 barrios de la costa donde ganó Delgado y en varias zonas "altas" del interior del país.
Así como es fácil comprobar que en el 48% de los votos que obtuvo en octubre y en noviembre la coalición multicolor y Delgado - Ripoll no son todos votos de la gran burguesía y los grandes terratenientes, que en el Cerro de Montevideo obtuvieron el 24% y en mucho otros barrios populares obtuvieron su caudal de votos.
Es cierto, esta elección fue particularmente disputada a nivel social, cultural-educativo y geográfico, pero las simplificaciones son siempre una burrada y una falsificación.
Bastaba ver las banderitas del Frente Amplio en las camionetas 4x4, y no solo de marcas chinas, sino de toda la gama, para comprobar a ojos vista que un sector de la gente con buenos ingresos y capitales se volcaron en alguna de las instancias a votar a Orsi-Cosse.
El bloque político y social de los cambios en el Uruguay, desde 1999 (que no ganamos), pasando por el 2004 que ganamos en primera vuelta, y el 2009, el 2014 y el 2024 se obtuvieron resultados con un aporte importante de gente de los sectores superiores de la escala social. Izquierda caviar. Incluso en el 2019 que perdimos, en noviembre también votaron a Daniel Martínez, no hay 49% de pobres, humildes, trabajadores e intelectuales o pequeños empresarios.
Por otro lado la historia de la izquierda, desde su nacimiento en 1789 en adelante, pasando por todas las revoluciones, siempre tuvo un aporte importante de sectores sociales acomodados, naturalmente lejos de la mayoría, pero que brindaron de diversas maneras su aportes. Federico Engels y muchos dirigentes de la 2da Internacional no se los puede catalogar como proletarios o simples intelectuales.
La capacidad de la izquierda uruguaya de derrotar el proyecto de reforma constitucional de la derecha de 1996, concebida para impedir que llegue al gobierno, es una muestra de su inteligencia, de su comprensión de la amplitud necesaria del bloque político y social de los cambios. Y de transformarla en una realidad política, electoral y cultural.
Todo esto a pesar de que la maquinaria del poder de las clases históricamente dominantes funciona muy bien, muy a fondo, con mucha experiencia, utilizando el Estado, las Intendencias como parte de ese Estado, los medios de comunicación privados a su servicio. Y vaya si tienen experiencia, gobernaron durante más de un siglo y medio, ese mismo paquete social, político, cultural y de medios.
La incorporación de la izquierda caviar tiene sus particularidades, debe responder preguntas diferentes al resto de la sociedad, aunque hay un aspecto fundamental, convencer a sus integrantes que no se puede vivir y votar mirándose el obligo y el bolsillo y que hay que tener la mínima sensibilidad de observar a los más desfavorecidos, con los que conviven en el mismo territorio y está asociado el destino del Uruguay.
Es una batalla cultural para darle un significado concreto a la palabra país, patria, nación, más allá de las instituciones, del territorio, de su estructura productiva e integrar los problemas sociales, los atrasos, los sufrimientos de una parte de la sociedad en un sentimiento de identidad de la mayoría de los uruguayos. Incluso más allá del 52% que nos votaron.
Es defender un rasgo de identidad del país, que viene desde su origen, cuando el prócer incorporó ideas de la Revolución Americana y Francesa y frases que marcaron nuestro destino como el país más avanzado de América en esos tiempos: "Los más infelices serán los más privilegiados" No es una consigna, en aquella época de pocas palabras y de definiciones terminantes, fueron un distintivo único, una visión de la nación unida a la felicidad de su gente. Los humildes integrados junto al resto de la sociedad. Incluyendo los patricios y los ricos.
Es la continuidad del Estado del Bienestar del batllismo, la educación laica y obligatoria de José Pedro Varela, cuando en el mundo no existían nada parecido y en la Argentina Domingo Faustino Sarmiento, exterminaba a los afrodescendientes.
Este bloque tan amplio, fue posible, por esos antecedentes, sin ellos hubiera sido una quimera, como lo es en muchos países de la región.
Hay otro aspecto que es importante, a la izquierda caviar le fue muy bien en los 15 años del gobierno del Frente Amplio y tiene el coraje de reconocerlo y no ocultarse detrás de sus prejuicios y su pasado. El Proyecto de un país con una masa de asalariados y jubilados que aumenta como nunca sus ingresos, tiene directa relación con el funcionamiento de las empresas, de los comercios, del consumo. Y votan a la izquierda, porque en la gestión de la economía - a pesar de todos los vaticinios funestos - le fue muy bien al país y a ellos.
El país creció con ritmos diferentes durante 15 años, el periodo de crecimiento de su PBI más largo de su historia y también de aumento del poder de compra de los salarios y las jubilaciones y de las inversiones. En lugar de cegarse por los prejuicios, los odios de clase - y que los hay los hay - deciden volver a apostar por ese Proyecto Nacional y no reiterar un fracaso que vivimos durante los últimos 5 años.
La izquierda tuvo que renovar sus liderazgos y sobre todo su candidato a presidente, que es un cargo de tanta importancia política e institucional en Uruguay, confiaron en un gobernante del segundo departamento del país en población, Canelones, que ocupó durante 10 años el cargo de secretario general de la comuna y 10 años como Intendente, y tuvo al final de su mandato un 69% de aprobación y una muy bajo nivel de rechazo, del 19%. Y no son solo las encuestas, basta tener amigos, familiares, conocidos en Canelones para comprobar la obra de la Intendencia, que en el 2005 fue entregada por la derecha en ruinas, sin el dinero necesario ni para pagar los sueldos, es altamente valorada.
La mayoría del país apoyó a un candidato con antecedentes sólidos y con un manejo económico y financiero de la Intendencia que determinó que hace meses tiene saldo financiero positivo. No es lo que pueden decir todas las intendencias.
Además es nacido en el interior, no es un detalle, hace demasiados años que Montevideo no solo centraliza el poder del gobierno nacional, sino a la abrumadora mayoría de los gobernantes nacionales. La izquierda logró otro hecho histórico, un presidente nacido en el Interior, que sin duda va a tener la sensibilidad para un desarrollo económico, social, educativo, cultural realmente nacional y más equilibrado en el territorio.
Es posible que no se utilicen más los términos de burguesía nacional, suene a viejo, pero lo cierto que una parte de la izquierda uruguaya es caviar. Si señor y la necesitamos no solo para votar sino para invertir y para gestionar empresas rurales, industriales, de tecnología y de servicios.
Un tema que hay que hay que analizar es el poco apego a sus empresas nacionales, de muchos de sus fundadores y dueños, que las venden una tras otra, frigoríficos, campos, supermercados, empresas de tecnología, panificadoras y últimamente empresas de helados y congelados. Debemos ser uno de los pocos países del mundo que tiene un solo banco privado de capitales nacionales.
Para algún zapallo que nunca falta, yo personalmente desgraciadamente no puedo considerarme "caviar", trabajo desde los 14 años y lo sigo haciendo a los 76 años, todos los días, sigo militando en la izquierda desde esa misma época y nunca fui funcionario de ningún partido, ni aquí ni en el exilio y menos funcionario público. Vivo en el mismo apartamento hace 36 años y mi camioneta tiene 9 años. No son rasgos caviar.
Esteban Valenti.
Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)