La papilla y la democracia

Esteban Valenti

18.05.2012

Estamos a dos semanas de las elecciones internas del Frente Amplio y el debate de fondo, en serio y el fondo de los problemas que afrontamos no aparece.

Admito que puede ser sólo una impresión personal y en realidad, la sociedad, el pueblo frenteamplista está asistiendo a una apasionante campaña electoral. Por lo tanto voy a hablar de mi impresión, de mi reducida visión política y los que están conformes y pipones pueden esperar tranquilos las elecciones del domingo 27 de mayo.

Todo parte de una visión sobre que se define en las elecciones. Hay compañeros que están totalmente concentrados en dar la impresión o crear la realidad que en política es casi lo mismo - de que todos deben ser arrumacos, abrazos, caras sonrientes e ideas muy parecidas transmitidas en actividades con esmirriada participación ciudadana. Y que eso es la unidad, el templo supremo e intocable de la unidad. Nada que ver con nuestra historia, con el clima político e intelectual en que nació, creció y ganó elecciones y espacios el Frente Amplio.

Esos compañeros creen que es la forma de fortalecer al Frente Amplio, de asegurar su continuidad, la superación de cualquier problema y aventar la más remota idea de que estamos en crisis. Para ellos la crisis es una oportunidad que hay que menear y exorcizar con un manto de medianía que lo cubra todo. Pero esa no es la realidad, en absoluto.

En el Frente Amplio se han ido vaciando las estructuras de participación de manera alarmante, no hablemos de entusiasmos y de amores, esos ya son un recuerdo, imágenes nostálgicas. Las cifras cantan ¿Cuántos compañeros participan de la vida de los organismos regulares del FA? Algunos cientos. ¿Cuántas personas participan de la movilización electoral? Un poquito más.

Siempre nos queda el refugio sagrado de las encuestas, del apoyo que tiene el presidente, el gobierno y nuestros tres principales líderes (Tabaré, Mujica, Astori). Sirve, los otros partidos se cortarían las manos por tener esos registros, pero nosotros somos diferentes. ¿En qué?

¿Somos unos eternos inconformes, añorando tiempos de movilización? Puede ser, pero no creo sinceramente que ese sea el principal problema.

Con la actual crisis del Frente Amplio, crisis de participación, de ideas y propuestas, de su compleja relación con el gobierno nacional y los gobiernos municipales, de la elaboración estratégica, de construcción de la continuidad de un gobierno progresista nacional para el 2014 y departamental sobre todo en Montevideo y en otros departamentos, incluyendo Canelones, Maldonado, Rocha y Artigas, pero con la disputa en nuevos departamentos, estamos poniendo en juego una etapa política e histórica fundamental de nuestro país y de la izquierda y tenemos un enorme freno para encarar nuevos niveles más profundos de cambios.

Hay cambios que tenemos que procesar en el país que requieren otro nivel de protagonismo ciudadano. Si no vemos eso o no estamos de acuerdo con eso, pues discutámoslo. Y no me refiero al protagonismo sindical, sino a algo mucho más amplio y profundo a un papel diferente de la sociedad civil y de las relaciones del FA con el conjunto de la sociedad. Hoy no tenemos nada parecido, ni cerca, estamos metidos en nuestros propios límites y nos cercamos entre nosotros.

Los problemas de la seguridad, de la violencia en la sociedad uruguaya, de la educación y la cultura, no se resuelven solo desde la instituciones estatales, o peor aún con más recursos o esperando que lo resuelva el mercado. Tenemos pruebas irrefutables y abundantes en ese sentido. Necesitamos gente, actuando, comprometida, sensible.

Hay batallas culturales que tienen que ver con lo anterior, pero sobre todo con la calidad democrática, con fortalecer el sentido de ciudadanía, con el ejercicio de los derechos, de los nuevos problemas que afronta el mundo y su crisis, que no es sólo económica y social, es mucho más profunda, es de valores y cultura, que con el actual FA no hay la más remota posibilidad de afrontarla. No se trata de ser el eco defensor del gobierno, sino de construir en un nuevo momento del país y del mundo la voz renovada de la izquierda uruguaya y su proyección también hacia el exterior. ¿Lo estamos rozando en el debate?

Hay compañeros que dicen que el gobierno es el presente y el Frente es el futuro. No, en absoluto. El gobierno es un presente de dos años y medio que faltan, el Frente es un presente y un futuro, pero hay una estrecha relación entre ambos, inseparable. A menos que se pretenda un cheque en blanco para el gobierno presente y el FA que se ocupe del futuro. Discrepo profunda y radicalmente con esa visión. ¿El FA es el contralor del gobierno? tampoco, hay que resumir la experiencia de estos 7 años y mejorar esa relación gobierno FA gobiernos.

¿Se está discutiendo de cuales son las causas de los niveles tan desparejos en la gestión de las diversas áreas del gobierno, de los diversos gobiernos municipales que son de izquierda? ¿Es simplemente un problema de cuadros? ¿Tiene importancia la gestión en un proyecto de izquierda? Hay diferencias notorias en esos temas, diferencias en la realidad y en las ideas. ¿Se están discutiendo? Debo estar distraído.

Y en este caso estamos hablando de cosas que tienen directa e inmediata relación con la vida de la gente, del país, de la capital, de los departamentos, de los organismos vitales del estado, de las relaciones exteriores.

Nuestras capacidades de gestión, de aplicar con resultados el programa del FA, los proyectos y las políticas ¿tenemos que dejarlo librado al mercado de los cuadros, de los dirigentes, resignarnos a que el reparto por cuota es el único sistema o tiene que ver con una estrategia de formación de cuadros, de relación con los ambientes profesionales y técnicos para cambiar las deterioradas relaciones entre la política y la academia y el conjunto de la sociedad?

Y por último ¿La democracia, las formas de representación y de participación del pueblo frenteamplista son hoy las adecuadas, en formas y en contenidos, en información y en transparencia? El límite insalvable que tenemos es el estatuto del FA, intocable, inamovible, sagrado o también tenemos que ponernos nuevas metas y lograr los cambios también en los reglamentos que nos rigen? Danilo Astori se atrevió a formular propuesta concretas y se levantaron todos los escudos. Eso ya es una definición, incluyendo el tema de un plebiscito entre los frenteamplistas.

Y si alguien se atreve a discutir este status quo total y absoluto y mover el avispero, intentan colgarlo en los organismos del FA. Es mi caso, que últimamente para mi mayor diversión y solaz soy cartón ligador en los organismos centrales del FA. Es parte de ciertas mentalidades, como el compañero que dijo que no discutía conmigo porque no estoy a su altura, el sólo discutía con los otros tres candidatos a la presidencia. Hay Chuchi, que alto subiste, que desprecio por los que no pueden llegar a tu alto pedestal de gloria. Es toda una definición, el palacio tiene la enorme tentación al cerco de las elites.

Y si el Flaco de los Santos se atreve a poner ciertas cosas en discusión, le contestan con formalismos, le dedican un editorial con un solo argumento, la creación del Frigorífico Nacional, la Constituyente y la flota pesquera estatal fueron resueltos por el Congreso del FA. Formalismos.

Pero no leerán ni escucharán un solo argumento de fondo que nos explique porque es conveniente tener funcionarios públicos matando vacas o pescando, como si no supiéramos que esa resolución fue el resultado de una negociación por candidaturas y que nadie consideró en serio y a fondo esos temas. Pero discutamos, el fondo de los proyectos, desnudemos las ideas y el alma.

Incluso discutamos si ese es el camino al socialismo, cuando el estatismo a ultranza está de vuelta en todos lados, inclusive en Cuba. Claro, siempre queda el refugio K , que también sería útil discutirlo, incluyendo a la Campora y las sanas envidias.

A veces me da la sensación de que en realidad hay piedra libre para toda esta superficialidad y, ferocidad contra los que polemizan y discuten porque funciona el sándwich. De un lado está un gobierno que en lo fundamental hace que el país crezca, genere trabajo, inversión, leyes sociales, justicia social etc, etc y del otro hay alguien que por el resultado de su gobierno anterior nos asegura la victoria en el 2014, así que hay recreo para retozar sin muchas consecuencias..

Y en esto no tienen ninguna responsabilidad los dos grandes panes del sándwich, sino los que podríamos ser el jamón del medio y elegimos ser sólo papilla.

Por eso tengo la sensación de que funciona el proyecto explícito o no, de darle papilla insípida a los electores del FA para que tengamos la sensación de que decidimos, y en realidad las cosas importantes se cocinan y se comen en otros lados. En el palacio.

O en los pasillos de los diversos palacios, partidos y grupos o del propio Frente, donde allí se escuchan opiniones duras, críticas, protestas, malhumores, exigencias de cambios, algunos más radicales de los que yo propongo y broncas mucho más calientes que las mías, pero eso si, en sordina, en las mesas de boliches y en reuniones sectoriales, para que la gente no quede expuesta a esas peligrosas tensiones. Mientras no respetemos a nuestra gente, que es tan inteligente y sensible como sus dirigentes, nos arrastraremos por esta indiferencia llena de espesa papilla.

Y eso que el 27 de mayo en realidad no termina nada, debería comenzar, nada más.

 

 

Esteban Valenti
2012-05-18T14:01:00

Esteban Valenti.

Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)