Experiencias cybermunicipales. Stefano Casini
13.03.2026
¿Quién puede poner en dudas que Montevideo, donde habita casi la mitad de la población uruguaya, es el gran bastión frenteamplista? Nadie, dado que, desde 1989, es la coalición política que sigue venciendo en la capital.
Cuando asumió el ex Presidente Tabaré Vázquez, como primer intendente municipal FA de Montevideo, el número de funcionarios no llegaba a los 4.000. Entre su gobierno y el de Mariano Arana llegaron a casi 10.000. Más que obvio que, ni las arcas municipales, ni la población, pudieron soportar el peso que suponía el mantenimiento de esa burocracia kafkiana.
En 1 año el dinero que ingresaba al Municipio, no alcanzaba para pagar el total de los sueldos, así, que los empleados municipales empezaron a iniciar juicios por falta de pago integral de su sueldo. Los juicios se multiplicaron y, claramente, la Justicia, le dio razón a los damnificados y ADEOM comenzó a ser el principal "enemigo" de las administraciones de turno.
Resultado? Las arcas municipales no aguantaron y se comenzó a aumentar o inventar impuestos de todo tipo. El mundo, entre el siglo pasado y este, obviamente cambió sustancialmente, sin embargo, en uno de los países más caros del planeta, hoy, los empleados municipales, que, considerando, con contrato oficial, contratos parciales y sub contratados por otras empresas que trabajan para la municipalidad, suman más de 12.000. Si pensamos que la capital italiana tiene 23.114 empleados, de los cuales 9,000 son agentes policiales, no estamos tan lejos, a pesar que Roma, tiene 4.3 millones de habitantes. Algo distinto es Tokio, una ciudad con casi 37 millones de habitantes que cuenta con la friolera de 32.000 empleados municipales, comprendiendo policía municipal y bomberos. Hay un empleado municipal cada 1.156 habitantes, mientras que, en Montevideo, hay uno cada 108.
Me tocó vivir en carne propia un acontecimiento que trastocó la economía de casa. La semana pasada recibí un cedulón de la IMM por el cual debía la contribución inmobiliaria de mi casa del año 2015 y que debía pagar la suma de casi 30.000 pesos para ponerme al día. Tengo vinculado este impuesto a una tarjeta de crédito, así que....pensé...."debe ser un error".
Comenzó aquí el cyber calvario. Digité el 1950-3000 para contactarme con una máquina diabólica que, cuando se le antoja, te dice algo así como: "En este momento no es conveniente esperar, así que le paso un número de Whatsapp para pedir ayuda". Ya tenía el número y comencé a digitar, mientras los mensajes me daban varias opciones. Al minuto, aparece un mensaje que dice: "Lo conectaremos con un representante". Seguí haciendo mis cosas y cada tanto miraba el celular, para ver si llegaba algún mensaje. Después de 120 minutos de espera, desistí y el siguiente calvario fue caminando hacia la planta baja de la IMM. Aquí, un ejército de amables jóvenes te indica que tienes que digitar tu numero de C.I. (sin el último dígito, que te lo dicen al rato) en un modernísimo "arturito" verde y blanco que te vomita un código QR con un horario de atención cada 10 minutos. Hay varias personas, hasta agentes policiales con ningún conocimiento de trámites, que controlan a que hora puedes mostrarle a una modernísima puerta verde tu código QR y pasar a un área con 48 puestos de atención, de los cuales 40 están vacíos. Al no tener nada que hacer más que esperar, empecé a contar cuántos usuarios y cuantos empleados municipales había en el área y el número era casi idéntico (140 usuarios y 129 empleados municipales.
Después de unos 30 minutos (cuando le pregunté a un empleado, me dijo "tranquilo señor, hoy no hay nadie, hoy, es rápido") me atendió una simpática joven, le mostré que tenía la contribución al día debitada todos los meses por la tarjeta, pero me aparecían 30.000 pesos de un año que "no habría" pagado, a pesar que cualquier ente de débito automático, si no le presentas las cuentas al día, no te lo debita. Extrañada, la simpática empleada me dice: "Pero no puede ser, si en su cuenta se ve que está al día!!". Traté de sacar una mirada como extrañado, pero no me salía, dado que era muy lógico que un ente público pudiera estafarme. Me mandaron a otra oficina, esa a otra, luego a otra, hasta que encontré un amable empleado que me dijo tranquilamente: "No se puede hacer nada, tiene que pagar, si quiere puede ir a convenios para pagar en cuotas". Decidí ir al sector convenios con un espacio relativamente grande y abarrotado de gente. Viendo la hora, me di cuanta que, podía pasar un día entero, pero, entre todos los trámites, al final, hubo un simpático joven que me dio una factura para pagar.
El sueldo promedio de un empleado municipal de Tokio es de unos 100.000 pesos nuestros mensuales, el de Montevideo es un poco menos, cerca de 70.000. Lo que me da cosa, es que, en Tokio hay un empleado cada 1.156 habitantes y acá uno cada 108.
Después de todo el calvario municipal, fui a mi banco, le pedí un préstamo corto, me dio los 30.000 pesos, con intereses más bajos que la IMM y colorín colorado, la experiencia cyber municipal ha terminado. Última pregunta: ¿porqué me avisaron de una cuenta pendiente 10 años después de haberla "supuestamente" generado? Eso no lo entendí.....o quizás soy muy bobo!!!
Stefano Casini es periodista. Empezó en Radio Clarín, su primer noticiero en 1968. Después continuó por L'Eco D'Italia, L'Ora D'Italia, Guía Financiera, suplementos en El País, El Observador, La República, fue 23 años Corresponsal de RAI, Gente dItalia, 5 años de Radio TV Suiza Internacional y 2 años de CNN.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias