Para llevar el timón hay que saber ser capitán

Federico Arregui Mondada

02.02.2016

Hace unas semanas Luis Alberto Lacalle Herrera haciendo gala de su lucidez parcial, respecto a la última década de nuestro país y al del quinquenio iniciado en el 2015, sostenía que había un común denominador en los gobiernos del Frente Amplio y que éste tenía nombre y apellido: Danilo Astori.

Pasaba luego a endilgarle a los gobiernos progresistas una serie de yerros terribles, describiendo con rayos y centellas argumentos que en contraste con la realidad, resultan insostenible, falsos y por tanto mentirosos.

 Allá él y sus opiniones propias de su agenda neoliberal, desprestigiada a la luz del contraste hasta los días actuales.

Lo cierto, y que sí debe estar claro para el pueblo uruguayo y los frenteamplistas, es que  hay grandes logros en lo económico, en lo social, en lo productivo y, en definitiva, en diversas áreas de la realidad social. Logros éstos que son tangibles, medibles, no sólo por organismos nacionales e internacionales y que serán motivo de otro artículo sino apreciables, disfrutables más allá de malestares circunstanciales por la ciudadanía toda.

Dichos logros se deben al accionar de la fuerza política Frente Amplio en el gobierno y a la gestión de la cosa pública con claro asiento en el manejo de políticas económicas macro y micro, con basamento en herramientas heterodoxas.

Debe quedar claro además, que la Derecha miente y manipula, y lo hará mil veces, en uso de la máxima nazi y hitleriana de la que se hizo eco  Goebbels: una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.

La resaca del período neoliberal

La Política y sus avatares pueden analizarse básicamente desde dos puntos de vista: el de la coyuntura, la inmediatez; o desde el largo plazo, esto es, lo estructural.

Con el Golpe de Estado que traidores a la Patria hicieron conjuntamente con los cómplices civiles, se comenzó a aplicar una agenda neoliberal de apertura indiscriminada de la economía hacia lo extranjero que diezmó a la industria nacional y a los pequeños y medianos productores, que generó exclusión social, marginación, exilio político y económico. Los salarios perdieron capacidad real de compra, las empresas públicas fueron abandonadas a su suerte y funcionaron en piloto automático envejeciendo cada día más. El paroxismo de la locura neoliberal, el frenesí privatizador y dogmático fue en el gobierno que presidía el padre del Senador Luis Lacalle Pou: Dr. Luis Alberto Lacalle Herrera.

Con la sanción de la ley N° 16.211 durante ese período - 1989 a 1994- se pretendía privatizar absolutamente todo el activo de nuestro país. Válido es recordar que Menem en Argentina gobernaba y lo llevó a cabo, y que Collor de Melo en Brasil, pretendía similar objetivo.

Corría el año 1992, cuando ese formidable instrumento político fraguado en los hornos de las luchas populares llamado Frente Amplio, se aprestó a dar la batalla contra el proyecto privatizador. Es bueno recordar, porque permite situarse en la justa medida, que entre quienes se oponían a dicha ley había quienes pretendían la derogación total de la normativa, y que también se encontraban quienes pretendían que solo cinco artículos se derogaran.

Allí estaba el Frente Amplio. Y se sumó al final, viendo lo que quería la gente y la "oleada " popular  que se estaba produciendo, el Foro Batllista de Sanguinetti y el Nuevo Espacio de Hugo Batalla.

Lo que se trataba de defender (nada más y nada menos), eran las empresas públicas estratégicas de la economía: UTE, ANTEL, OSE, ANCAP, etc. El objetivo se logró, y el 72% de la ciudadanía le dijo "NO" a los privatizadores.

La lucha contra el Proyecto Neoliberal que se pretende restaurar

En esas luchas descollantes, quién no recordará los famosos debates entre un Danilo Astori exultante y brillante y un Ignacio de Posadas diezmado por los argumentos del anterior nombrado, los análisis de Seregni en cuanto a los caminos a seguir,  la lucha de Tabaré Vázquez y una vez más Danilo Astori, quienes recorrieron el país palmo a palmo para defender con la razón y el corazón al patrimonio de los orientales, y en definitiva, a los hombres y mujeres de este bendito país y para alertarles, sobre el destino que les esperaría de seguir el camino que proponían los neoliberales.

Y claro está, el protagonista fue el pueblo, que en el día a día, en el seno de la familia, en la cantina del club, la cancha, las domas,  etc., hacían correr la voz: había que defender al Uruguay y al patrimonio forjado por generaciones.

De esa dura derrota del herrerismo - lacallismo, y de Jorge Batlle, quedaron sin embargo brasas que no se apagaron, y que amenazan con prender fuego.

Hoy hay fogatitas de privatización: Lacalle Pou y de nuevo el herrerismo, Bordaberry y sus amigos, Novick que no dice nada pero que estudia el terreno y acecha con intenciones de restauración,   Larrañaga que sueña con imitar y lograr ser el Macri uruguayo...

Comenzó la campaña electoral del 2019 ni bien asumió Tabaré Vázquez.

Quedó claro que no hubo tregua, ni elegancia, ni respeto a las buenas formas de caballeros para esos temas.

Sin embargo a buen entendedor pocas palabras sobran, y fácil es advertir la pornografía política pura y dura en que caen muchos de la Derecha ( Partido Nacional, Partido Colorado y Novick ) que sería cómica de no ser trágica.

La edición del Semanario Búsqueda del jueves 22 de enero es jugosísima en ese sentido: ya saben qué temas concertar, cuáles no, se han reunido infinidad de veces en forma privada y hablan hasta el hartazgo en forma pública, aunque lo que no saben es quien será el candidato. El quid de la cuestión es quién será el candidato de la Derecha - porque la agenda ya está clara-  y que "vienen por todo", buscando restaurar todo lo anterior al gobierno del proyecto progresista.

Mientras tanto el Frente Amplio gobierna en un nuevo escenario porque ya no hay viento a favor ni bonanza (por emplear términos que usan los derechistas), y hay mucha ponderación del rumbo económico del barco. Allí está precisamente parado el "común denominador" de los tres Gobiernos del Frente Amplio: Danilo Astori.

En esta nueva etapa es clave la gestión, la conducción responsable, seria, serena, que no se deja seducir por los cantos de sirena de los atajos. Es más radical en clave de la defensa de los bolsillos de la gente, su futuro y el de sus familias,  ese camino que esos atajos que ya sabemos no llevan a buen destino bastando una breve mirada a la región.

Dable es recordar también aquí la entrevista a Astori que el  pasado 28 de enero de 2016 le realizara el matutino La República y que tuvo amplio eco en las redes sociales y en diferentes medios de prensa escritos, radiales y televisivos. Alli emerge de manera clara y serena la figura de ese estadista con todas sus características: diagnóstico claro de la realidad, de los puntos fuertes y de los otros de la gestión y visión de futuro hacia el país. Es importante el proyecto y el programa pero también como dijimos ut supra quien maneja el timón. Ahora del país. Lo que debe ser el cuarto período de Gobierno del Frente Amplio triunfará en las urnas si las uruguayas y uruguayos observan alguien creíble, de mano firme que administrará sus recursos de manera eficiente y eficaz, con proyectos estratégicos pero cuidando casa peso como si fuera el último. El nombre que tiene el Frente Amplio es obvio y nadie en nuestro país podrá objetar algo de él ni personalmente ni profesionalmente, ni políticamente.

El camino no es fácil, y en tal sentido bueno es citar una vez más a Búsqueda también en su edición del 22 de enero, aunque esta vez en cuanto refiere a los pesimistas presagios sobre la economía mundial y coyuntural que amenaza en nuestros días: el desplome de China, el difícil momento para toda la región latinoamericana,  la caída de los precios de las materias primas (Uruguay es productor por excelencia de las mismas), aunque reconoce el semanario en su página 27, que "dentro de la región estamos bien conceptuados".

Dentro de ese panorama nefasto, el FMI pronostica que la economía de América Latina se contraerá mostrando "vulnerabilidades" a causa de una "mayor apreciación de dólar y condiciones financieras más restringidas", se admite en el artículo citado ; la recesión brasileña y las dificultades en todo el continente, Estados Unidos de América y el mundo todo, se hacen plausibles: "la desaceleración y el reequilibrio de la economía china, la economía china, la caída de los precios de las materias primas y las tensiones a las que se encuentran sometidas algunas de las principales economías de mercados emergentes continuarán lastrando las perspectivas de crecimiento en 2016 y 2017", conforme estimó el organismo internacional citado por el semanario.

Y más, en un mundo globalizado, ante la incidencia de  la economía mundial toda no puede permanecer incólume el Uruguay, y para no caer hacen falta más que simples promesas, hace falta experiencia, conocimiento y rol articulador entre las expectativas de la gente, las empresas y el estado financiero del Estado uruguayo.

Es por ello que en un océano de tormentas hay que saber capitanear el barco y manejar el timón para no sucumbir, y para eso hace falta experiencia, sapiencia y valores en lo económico, lo político y lo ético..  

Lo que hay por hacer

En este orden, Astori no solo es sereno conductor y estadista, ha demostrado uso de la razón y ponderación, y no ha rehuido batallas políticas tremendas.

Ha sido por siempre defensor de la unidad frenteamplista que Liber Seregni tanto predicó con el ejemplo y con las palabras, y no solamente el General del Pueblo, sino los otros grandes que ya no están ( ¡ y qué falta hacen ! ): Zelmar Michelini, Alba Roballo, Germán Araújo, Carlos Quijano, José Pedro Cardoso, Rodney Arismendi, Juan Pablo Terra y tantos otros. Dirimió posiciones con Tabaré en las elecciones de 1999 y con Mujica en el año 2009 y estuvo siempre en el ruedo y las arenas políticas. En los tres gobiernos ha tenido un rol fundamental en la economía y a su sapiencia y criterio se debe que el barco continúe en altamar. Astori ha dejado en claro que gobernar no sólo es tener vocación de transformar, sino de hacerlo gestionando bien, seriamente, con solvencia, eficacia y eficiencia: eso es hacer Política de alto nivel. Porque las fuerzas progresistas y reivindicar la Política es un sello distintivo a diferencia de la Derecha que la niega y/o la utiliza con fines puramente particulares, ergo beneficiar a los privilegiados de siempre.

Danilo Astori ha ganado  "en la cancha " el derecho a ser el candidato a presidente en el 2019. Eso lo saben todos los dirigentes de todos los sectores del Frente Amplio y también los frenteamplistas. Pero quiero decir más: es la necesidad para muchas uruguayas y uruguayos que apostarían a la seriedad y prudencia que él representa sobre todo a la luz de lo acontecido con una empresa pública paradigmática ejemplo de mala gestión.

Algunos hablan de renovación generacional y otras yerbas. Quien lo hace principalmente es la Derecha, sus medios de comunicación y sus politólogos disfrazados de neutralidad. Sin embargo, la facción de la Derecha le teme terriblemente a Danilo Astori tanto en el debate como en el accionar desde una posible posición de Presidente de la República. No obstante, también lo hace la izquierda. Lo hace pretendiendo una renovación generacional que no es tal, como si ser joven cronológicamente fuera garantía de algo nuevo en sí mismo. Me niego a ese debate ruin, mezquino y miserable porque en la actividad política puede haber todo tipo de personas y capacidades pero ingenuo no hay ninguno. Hay jóvenes viejos y viejos jóvenes. Y hay gente que se autoproclama renovación dentro de la izquierda (casualmente el mismo discurso de la Derecha) pero que pasan de los cincuenta años y orillan los 60.

Vamos a lo que importa, porque aquella visión no es ser joven en el mundo moderno, y tampoco garantiza nada en cuanto a lo que involucra una verdadera renovación.

En puridad, el garante real y demostrado de cómo se timonea el barco en medio de la tormenta ha sido y sigue siendo  Astori, quien representa además, la factibilidad de proseguir con la grandeza frenteamplista y la vista puesta en el Uruguay, su desarrollo y el bienestar de su gente que es lo que a la postre y a lo primero también es lo que verdaderamente importa.

Quienes reivindicamos la Política como un estadio superior del ser humano no podemos negar desde ninguna tienda política, que estamos ante un dirigente adalid de ella. Desde sus trabajos junto a Wilson Ferreira Aldunate, cuando era Ministro de Ganadería en el último gobierno colegiado, hasta en el Decanato de la Facultad de Ciencias Económicas, luego tanto en el Poder Legislativo, y en el Ejecutivo, ha dado muestras de visionario y estadista. Características que denotan no meros y pomposos títulos sino experiencia, estudio, esfuerzo y perseverancia. Nadie dentro del Frente Amplio podrá negar dicha necesaria característica ni podrá, salvo sus legítimas aspiraciones personales dicha trayectoria. Astori no es la búsqueda de la pompa y la vanidad como otros necesitan para aliviar sus pesados egos sino que  es uno de los grandes que van quedando. Y los otros grandes deberían impulsar esto mismo: Astori presidente de la República.

Como dijo el recordado Seregni aquel 26 de marzo de 1971, en la explanada de la Intendencia Municipal de Montevideo, mirando al cielo y abriendo los brazos: "Padre Artigas guíanos aquí está tu pueblo". Me permito hoy agregar, que el abanderado del proyecto progresista es el de éste hombre actuando con el criterio, visión e inteligencia que le caracterizan, y por ello me permito expresar que no es otro que Danilo Astori el mejor conductor para el próximo período como presidente de la República Oriental del Uruguay. El único que en las circunstancias actuales es capaz de derrotar a una Derecha feroz que viene por todo. 

 

Federico Arregui Mondada  - Abogado, especialista en Law of Torts - Derecho de Daños-. Uruguay

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2016-02-02T09:14:00

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