"El regreso al país del nunca más..."
Federico Arregui
Visto en retrospectiva, el Uruguay de la dictadura tenía algo en común con el lugar donde se desarrollaba la historia de Peter Pan: era el país del “Nunca Jamás”, el país al que los uruguayos nos juramos no volver a repetir.
Como ciudadano de ésta República no quiero "nunca más" asistir a una filosofía del totalitarismo, de la intolerancia de cualquier tipo, de la discriminación de toda índole, de género, de raza, de religión, de proscribir personas por su ideología o modo de pensar. Tampoco queremos asistir -los uruguayos- al país donde los jueces decidían del modo en que se les exigía por el poder dominante, donde no existía un Poder Judicial independiente, porque eran objeto de presiones, en definitiva, un país donde no existía separación de poderes, a diferencia del régimen republicano de gobierno que se traduce en el contralor de los poderes estatales, recordando que sólo es legítimo hacerlo en la forma que CONSTITUCIONALMENTE edicta nuestra Carta Magna.
Menos, supone quien escribe, estamos dispuestos a asistir a procesos judiciales de la naturaleza que fuere sin el derecho a estar asistidos por un defensor, sin que se nos reconozcan las garantías del debido proceso, esto es, el seguimiento de un proceso con el contralor de la defensa y no solo con un acusador.
No queremos, seguramente, retroceder al país del "nunca jamás" donde la Constitución era un libro guardado en alguna biblioteca y nada más.
Pero cuando vemos que en nuestro país aparecen individuos que deliberadamente desinforman -en lugar de informar-, tuercen los hechos, y dejan emanar las ideas de intolerancia, menoscabo de las garantías constitucionales como el derecho a la defensa, presiones indebidas a los Magistrados de la República, y hasta la burla en el sonado caso de Mercedes hacia una Juez de éste país que realiza su trabajo, bueno. . . estamos en problemas. . .
Ni qué decir cuando quien ocupara un cargo de jerarquía en el pasado período de gobierno, incita a incumplir un fallo judicial y se dirige hacia la una de las partes del proceso (la prestadora de salud), expresándole que debe efectuar un procedimiento que fue suspendido por orden judicial: el problema se agrava.
Si las personas públicas olvidan que el Código Penal tipifica como delitos el de difamación e injurias, el de desacato, el de incitación a delinquir, y otras figuras penales, creyendo que pueden actuar con absoluta impunidad para denostar, menoscabar y despreciar los dictámenes de un Poder del Estado, retrocedemos a épocas de oscurantismo.
Con qué absoluta irresponsabilidad se opina sobre el Derecho aplicable sea en el sonado caso referido o en cualquier otro, resulta increíble. Siempre se dijo que en el Uruguay habían "tres millones de directores técnicos" sólo que para ser jueces hay que pasar por la Universidad, luego por el Centro de Estudios Judiciales, rendir una serie de exámenes, y proseguir en el estudio permanente de una disciplina que al igual que casi todas las carreras universitarias, para sólo obtener el título, requiere no menos de seis años.
No es necesario decir que aquellas profesiones que exigen una tecnicidad y una formación específica y permanente como la docencia, también requieren años de estudio y práctica.
No me atrevería a decirle a una maestra que la forma en que enseña está bien o mal, ni a opinar sobre Pedagogía o Didáctica, porque no me formé para eso.
Alegremente personas públicas exponen en medios de prensa, a modo de ejemplo véase "La Diaria", en columna de opinión de su editor denominada "Privación de libertad", sobre Derecho Constitucional, Derecho Internacional, etc., y está bien, si se sienten con la capacitación jurídica suficiente no voy a cercenar la libertad de expresión de nadie, pero permítase aquí utilizar palabras comunes, como dicen los adolescentes: "se te fue la moto. . ."
Hablando con colegas, más de uno me significaba que "éste país tocó fondo" y que ya no supera el asombro leer o escuchar cualquier dislate y agravio gratuito.
En lo personal prefiero ser cuidadoso con el acostumbramiento a este tipo de vicios que no debemos dejar crecer ni reproducirse. En nuestras casas no dejamos que las cucarachas o las ratas se multipliquen, si vemos que aparece una plaga tomamos medidas.
Me resisto en una república y en una democracia a que se llegue al punto de cuestionar el derecho de defensa que en todo Estado de Derecho se debe garantizar, sea del padre que defiende la vida de su hijo, como de la mujer víctima de violencia doméstica, que no percibe la pensión alimenticia para sus hijos, del trabajador frente a un reclamo, y también, porque lo edicta la Constitución de la República y el Código del Proceso Penal, de los indagados por eventuales delitos.
El derecho de defensa y a estar asistido en todo momento por un abogado debe ser garantizado a cada habitante de éste país, hasta a los niños y adolescentes tiene la obligación el Juez de designarle Defensor de Oficio, por ello -en modesta opinión- no parece ser motivo de una columna de opinión que éste abogado asista a un padre que quiere hacer valer sus derechos ante la Justicia.
Ahora, si los motivos son políticos, porque el editor lo menciona al pasar bueno. . .vamos a sincerarnos, dejemos a la Jueza del caso a un lado.
No sé ni me interesa qué tipo de fijación tiene el columnista conmigo, la verdad no me interesa.
En último caso si es funcional a un grupo o sector político -en puridad todos sabemos que sí- no es necesario jugar al especialista en Ciencias Jurídicas.
Menudo favor le hace al sector al que responde cuestionando el derecho de legítima defensa de cualquier ciudadano de éste país, o al abogado por llevar adelante su trabajo, o agraviando a una Magistrada del Poder Judicial rayando el delito de "Desacato" y hasta de "Difamacion e Injurias", porque vaya que aquí sí hay "malicia temeraria", se desprende del contexto del artículo. En todo caso lo que aquí se denota son ideas propias de quienes avasallan y no respetan los derechos de todos, de intolerancia, de discriminación. Existen leyes y tratados contra la discriminación que supongo el columnista debe conocer al igual que considera conocer ampliamente la disciplina jurídica.
Pero bueno, no soy Juez ni Fiscal, y como dije soy respetuoso de las funciones de otros técnicos en Derecho, en Educación, en Ingeniería y en todas las disciplinas.
El titular de la pretensión punitiva del Estado es el Ministerio Público, los Fiscales, en mi caso, actuaré en el marco de la ley si los hechos lo ameritan para hacer valer mis derechos.
Sólo me detendré, ante tan rico texto, en frases de la columna que quedan para la historia, para la triste historia que hablan del perfil del columnista: "Book es mujer, y Arregui, en su faceta de actor político, dice estar empeñado en rescatar los auténticos valores de la izquierda. . ."
Felizmente ningún Juez dicta sus resoluciones por ser "hombre" o "mujer", y en cuanto a mi persona, soy un abogado que hace su trabajo, he defendido no me pagan por escribir, no soy servil al poder, no vivo de columnas de opinión al exponer mis opiniones en Uy Press.
En fin, como dijo entre risas un colega de muchos años en el ejercicio de la profesión "hay veces en que sólo cabe el silencio. . .", y como dice Pereira para darle crédito en algo: "el mundo es complicado, sin duda".
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias