Marte y el progreso
Federico Filippo
15.08.2012
Al progreso de la humanidad lo solemos asociar con las nuevas conquistas que el hombre va alcanzando en el campo de la ciencia y la tecnología. ¿Pero estos logros suponen conquistas para toda la humanidad? Se supone que progresar es sinónimo de avance, de mejoras, de evolucionar y de que los seres humanos seamos capaces de vivir cada vez mejor.
Es evidente para muchos que el mundo ha progresado, pero quiero destacar especialmente el para "muchos" y no el para "todos". Hace poco me volví a encontrar con la noticia de un posible desembarco terrícola en Marte y se me dio por confrontar esta posibilidad increíble con las necesidades básicas que aún quedan por resolver para millones de terrícolas. Se me hace que la idea de progreso no nos es común a todos. Es sobre este hecho que quiero reflexionar y llamar la atención. Sobre la percepción que tenemos acerca de las nuevas conquistas humanas y si no deberíamos desterrar esa falsa idea de que existe un solo progreso.
Me resulta incomodo cierto sentimiento humano de que hemos progresado, habiendo alcanzado metas increíbles, impensables hasta hace muy poco, pero al mismo tiempo nos sentimos más desprotegidos e inseguros que nunca. No sabría decir si generaciones anteriores han experimentado la misma sensación. Creo que algo anda mal y deberíamos interrogarnos al respecto. Esto no se debe a que dejemos de reconocer a un sinnúmero de avances científicos y tecnológicos en todos los campos de la actividad humana, pero esta sensación de progreso está muy lejos de venir acompañada por otra que reconozca a la vez que estas conquistas siguen beneficiando a una parte minoritaria de nuestra humanidad.
El día en el que se anuncie que podremos viajar a Marte es muy probable que ese mismo día en algún otro periódico sigamos dando cuenta de la muerte, año tras año, de millones de niños debido al hambre y a enfermedades que son curables en otras latitudes. ¿Qué le importa a cualquiera de esos niños hambrientos o desprotegidos que la humanidad pueda viajar al planeta rojo? Es que si no somos capaces de asociar la idea de progreso con estas dos realidades tan extremas - el hombre en Marte y el niño que no come - es decir un progreso que los contemple a ambos, entonces algo seguirá estando mal.
Es como si el progreso de la humanidad lo pudiéramos representar como una criatura que camina con sus pies al revés, erguido tal homo sapiens avanza dejando sus huellas en sentido contrario a su destino. El poder ir a Marte, como lo fue ir a la Luna, o los avances en el genoma humano, o en la nanotecnología y la sorprendente revolución digital que estamos viviendo, son sin duda huellas trascendentes de nuestra historia humana. Pero viendo las amenazas que nos acechan, desde la contaminación a las crisis de todo tipo, ¿cuál destino nos espera en medio de tanto progreso? Reconozco que es una imagen un tanto triste pero que logra simbolizar de alguna manera un estado de ánimo que se va apoderando de todos nosotros.
Necesidades tan básicas como el poder comer decentemente, el poder educarse, el poder darse un buen baño de agua caliente, el poder tomar agua de un grifo, el poder hacer una llamada telefónica, siguen sin resolverse para millones de personas. Pero, al mismo tiempo, la sensación que nos provoca el logro de nuevas y trascendentes metas para el hombre está cambiando entre los ciudadanos occidentales. Hoy en día nos comunicamos a través de Internet, aprendimos a "clonar", se han logrado avances médicos insospechados, logros en materia biotecnológica sorprendentes, pero también sigue siendo cierto que estos avances nos llegan llenos de amenazas. Ya no se me hace tan directa la asociación que fue decir que la revolución industrial se debió en gran parte al impacto que tuvo la maquina a vapor, o que para el caso de la revolución digital lo que supuso el surgir de Internet. Creo que todos estos desarrollos tecnológicos y su incidencia en las nuevas formas de convivir están incidiendo en los estados de ánimo de la gente, en la psicología misma del humano.
Lo confieso, me siento abrumado por tanto avance tecnológico, sorprendido y expectante, pero al mismo tiempo intimidado, cada vez más preocupado e inquieto. ¿En que va a desembocar todo esto? Realmente no lo se, pero hablo como un terrícola de los que se siente un privilegiado por haber disfrutado de buena parte de este avance humano. Estoy sintiendo que los seres humanos nos debemos un serio debate sobre el significado del progreso en estos tiempos, un debate que no recuerdo hayamos tenido en otras épocas, sobre una idea de un "progreso más responsable", poder establecer si en realidad no es hora de contemplar variadas y diferentes ideas de "progreso".
¿No les parece mucho más fácil el sentirse responsables del progreso que vamos logrando que de aquel que NO vamos logrando? En estos tiempos se hace más urgente que nunca recuperar, o quizás comenzar a desarrollar, el sentido de la responsabilidad, pero sobre la base de crear a "individuos responsables". No esperemos mucho de los grandes acuerdos globales, de los grandes foros para asegurar nuestro futuro y sus esperadas declaraciones de naciones y organismos. Lo resumió muy bien el sociólogo francés Jean Baudrillard cuando señaló que hemos generado sociedades en las cuales existe un pacto de simulación entre los gobernantes y sus pueblos que se resume de esta forma: "dame tu voto y yo simularé que gobierno en nombre del interés general, y el pueblo le responde, yo simulo apoyarte para que me libres del compromiso de ocuparme del bien común".
Estos foros globales no servirán para mucho hasta que no recuperemos la responsabilidad de ser todos responsables de nuestro progreso. Aquellos ciudadanos que más avances hemos alcanzado tendremos que ser los más responsables. Difícil tarea si uno mira el pasado, pues es justamente en este grupo selecto de humanos donde están los más irresponsables. Señalo esto porque en nombre del progreso se han cometido verdaderas atrocidades y podemos seguir cometiendo nuevas. Pensemos entonces en la posibilidad que supone la conquista humana de Marte, y al mismo tiempo, pensemos en la Muerte de un niño debido al hambre. Relacionar estas dos cosas, Marte y Muerte, suena como un chiste de mal gusto. Pero son este tipo de contrastes, que nos siguen pareciendo inverosímiles, los que se hicieron parte de la vida moderna. Pasamos a aceptar la muerte ya no solo como una consecuencia biológica sino como parte del paisaje terrestre. Mientras vemos al robot Spirit, al Opportunity y ahora al Curiosity arrastrarse por Marte desde la comodidad de un hogar con calefacción, aquí en la Tierra, a unos metros niños siguen muriendo de hambre.
El primer llamado a la responsabilidad es aceptar la idea primaria de que el progreso más importante para el hombre de hoy será el poder ver como más personas alcanzan a los que estamos al frente disfrutando de otras conquistas humanas. De no ser así este seguirá siendo el principal desafío que los seres humanos tendremos por delante. Sería lógico preguntarse si los terrícolas que van quedando por el camino son el precio que tenemos que pagar por tanto progreso, una idea absurda pero que parece que la aceptáramos como tal. ¿Cuántos de nosotros se siguen interrogando sobre los responsables del NO progreso de millones, sobre el hambre, la contaminación, la violencia, la pobreza, la discriminación, etcétera? Pero si nos interrogamos sobre quiénes serán los responsables de llevarnos a Marte, ¿verdad que esta última pregunta tiene más fácil respuesta? Se trata de la misma humanidad que es capaz de soñar con un viaje de varios meses para buscar marcianos y aún nos sigue costando alimentar a un niño o cuidar de un pedazo de tierra que lograríamos alcanzar en pocas horas de vuelo.
No se puede estar en contra del avance del hombre, o culpar al progreso de todas las cosas malas que le suceden a este mundo, porque fue justamente el ser humano que a través de esos logros científicos y tecnológicos nos llevó a pensar que un mundo mejor es realmente posible, pero en nombre de esa permanente avance no podemos seguir dejando por el camino a millones.
Es que si todo sigue igual solo me resta pensar, pobres marcianos!!!.
Federico Filippo (*)
(*) Como decía mi abuelo, "Cittadino del Mondo"
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias