Federico Martínez. Juan Pedro Ciganda

10.07.2026

Se nos fue el "Flaco Federico", "el Fede", Federo, el Martínez Pasquet, "el Maragato" o, al igual que varios conocidos, "el Maragato Figurado", porque más allá de su niñez y adolescencia en su querido San Josè, lo trajeron al mundo cerca de Carlos Ma. Ramírez, zona de influencia de Belvedere, La Teja, Nuevo Paris y hasta el Paso Molino. Allá por 1943.

Buen contador de cuentos, con espacios interminables antes de hacer el remate, que antes de llegar suponía un previo ajustarse los lentes. Lentitud en el ritmo que llevaba a alguna de sus hijas a "dale, papá, hacelo más breve..."

Nos conocimos cuando yo tenía trece años y el Fede, quince.

El conocimiento y la pasión por la música fue parte sustancial de su vida.

Siempre hablaba de su madre, como raíz de ese amor insustituible.  La recodaba tocando el piano y también estando en la cocina, escuchando una radio y deteniendo su labor para anotar en un pentagrama algunas notas. Los Pasquet tenían el virus musical ampliamente extendido.

Creo que de entrada me gané su estima pues en esos juveniles encuentros iniciales, un día le regalé un "long play" de Astor Piazzolla que se llamaba "Lo que vendrá". Era la época en que la frase más habitual sobre ese genio era "eso que toca no es tango". Los primeros años sesenta.

Le generaba mal humor que estuviera sonando un "disco", que podía ser de Mahler o de Troilo, de Bach o de alguno de los cantores de los cuarenta y que se hablara al mismo tiempo: "no te das cuenta de todo el trabajo que hay atrás de ese sonido...", argumentando contra las voces molestas.

Estudiaba guitarra, ciencias económicas.  Y era bueno en los dos rubros.  Hasta que un buen día hubo que elegir por una tercera opción y vocación, que también fue parte inseparable de su personalidad: la política.

Los años sesenta vieron al Flaco trabajando en la maragatería por el Comité de Solidaridad con la Revolución Cubana, en la FEUU, en el Comitè Universitario, en el Frente Izquierda de Liberación, en el naciente Frente Amplio, de cuya Acta Fundacional, fue firmante. Luego, en el Partido Comunista del Uruguay.

En la resistencia de los uruguayos a la dictadura pasó por la vida clandestina, por la tortura, la cárcel, el exilio en Buenos Aires.

Un día, no hace tantos años, me dijo que en las sesiones de tortura no pensó en ningún héroe.  "Solamente tenía en la imaginación los ojos de mis hijos". Así de sencillo.

En 1998, después de un tiempo sin estar en contacto, después de desaparecidas esperanzas en perdidas renovaciones, se nos ocurrió que "habría que escribir algo".  No creció la iniciativa enseguida. Se desarrolló años más tarde, cuando junto a Fernando Olivari pusimos en negro sobre blanco "Nos habíamos amado tanto".

Pero, en un intercambio inicial de papeles con ideas, quedó en la biblioteca de casa un apunte hecho a mano por Federico, que en el primer renglón había anotado: "La política es una actividad noble".  Sin duda que la vida de Federico es prueba probada de que, efectivamente, lo es. Más allá de los fariseos.

Terminada la dictadura, volvió de su exilio bonaerense y cumplió en el PCU diversas tareas, pero sin duda, se destacó muy especialmente en la responsabilidad de "Unidad Política" y la misión de trabajar a   full en lo que el desarrollo del Frente Amplio suponía y requería. El talento y la imprescindible empatía para desarrollar esa labor lo hicieron un hombre respetado y querido a lo largo y ancho de la vida frentista.

Nunca tuvo un cargo en el Estado.

 Fue un político con mayúscula.

Hace un poco menos de veinte años dijo con su tono bajo - a veces inaudible que requería repetición - "...hay que sacar una revista digital".   Luego vino la línea argumental. El Uruguay ya tenía asegurada la polémica.  El Frente Amplio en el gobierno era un sueño en marcha y, obviamente, la oposición dura estaba garantizada.  El asunto era crear una publicación que tendiera puentes en torno a ideas, voces calificadas, espíritu crítico para cuestionar las certezas, democracia...en suma.  La idea floreció. Durante años la revista "Vadenuevo" intentó cumplir con el objetivo inicial.

Decía que nunca le había gustado decir discursos. Que se sentía bien en los mano a mano, en acercar gente, en polemizar y en acordar. "¿Si no, cómo nos creemos que se hizo el Frente?", nos recordaba por si alguno no entendía bien.

Mi abrazo a Carina, Ana Clara, Sebastiàn, Sofía, Laura y Ennio.

Chau, Fede.

 

Juan Pedro Ciganda

Columnistas
2026-07-10T21:48:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias