Ganó por un dedo, pero ganó. Ruben H. Díaz


Sin duda, hicimos muchas cosas mal, para tener estos resultados. Estamos en la globalidad de nuestro mundo, entre una derecha populista y ordinaria y una izquierda vetusta y fosilizada. La sociedad cada vez más va por otro lugar. El de la creación científica, el desarrollo capitalista y la necesidad de sobrevivir.

El poder efectivo cada vez está más lejos del poder político. Todos son corruptos y tal vez estamos en el momento de menor corrupción. Se critica y enfrenta lo que se ve. Antes no se veía, esa es la verdad.  

Está claro que hasta que no se realizaran las elecciones en Brasil y Estados Unidos no iban a haber certezas. Faltan las de Estados Unidos. ¿Va a resucitar Trump, como lo hizo Lula?. Es necesario esperar. Nada se puede predecir. La alegría viene por barrios. Los viejos lobos de la política, a nivel global, aún tienen lugar y espacio para expresarse.  

El poder siempre estuvo entre la política, el dinero y la ciencia. La religión fue la cuarta pata de la mesa. Ahora nos situamos en la no política. O la política de la grosería sin destino.  

Lo cierto, como verdad electoral, es que no se pueden ofender o atacar sensibilidades. El mal educado de Bolsonaro, porque su padre es tan mal educado como él, es increíble e insoportable. En tiempos de tanto marketing y profesionalidad como va a reírse del dedo de un hombre que lo perdió trabajando. Eso hizo que todos los seguidores de Lula, de los convencidos hasta hoy, y los desencantados, fueran a votarlo. Y el viejo zorro, todavía les dio dos horas más de tiempo. ¿Es eso fraude?. No creo. No se anularon votos o se impidió ejercer el derecho de votar. Pero habla bien, en medio de tanta mezquindad de nosotros, los humanos. Ofender de esa manera no se puede permitir. Tiene consecuencias. Este muchacho Bolsonaro, no lo olvidemos, fue a la elección de Milei con una corbata que tenía pintada una ametralladora. Era necesario frenarlo.  

Vamos a lo nuestro. América Latina siempre fue cambiando de centros de poder. A veces la derecha, otras a la izquierda, en otros momentos los militares, todos pasan y todos vuelven. Hace no mucho tiempo, apenas cinco años, Lacalle Pou era un sapo a otro pozo, en medio de los Presidentes de la región, la casi unanimidad era de Izquierda. Y se desempeñó muy bien. Dijo lo suyo y se lo tuvieron que tragar. Ahora estábamos al revés, la ola es la de la derecha populista. Lo de Brasil es muy potente. Pero no da para festejos. Más bien al contrario. Todo es relativo y pasajero. 

Ahora Orsi y su gobierno están mejor. De alguna forma el Uruguay. Pero hay que esperar por Estados Unidos. Si en las elecciones de allí Trump mantiene mayoría en el Senado es muy diferente a si las pierde. Si las pierde estaremos pendientes de las locuras que puede llegar a hacer en los dos años que le quedan de Presidencia. Pero ya veremos la luz al fin del túnel. Si los demócratas actúan con sentido común y llevan a la presidencia por ejemplo al Gobernador de California.  

De Argentina, como siempre, no se puede esperar nada. Volverá el peronismo con las consecuencias que ello implica. La alternativa de Macri fue un fracaso. La de Milei va por el mismo camino.  

Lo razonable es pensar que Uruguay tiene necesidad de una política de Estado. Que no procuremos tener notoriedad. Lo importante no está allí. Lo que interesa es lograr de una vez por todo que sea posible para nosotros abrir la economía y comerciar con el mundo. Ver si el Mercosur nos permite poder entrar a actuar en el marco del acuerdo comercial que hizo con Europa. Mejorar la relación con China. Llegar a todos lados. Aprovechar nuestro liderazgo en materia energética. Mejorar el puerto. Es necesario una nueva reforma del Puerto como la que hizo el gobierno de Lacalle Herrera. Hacer el acuerdo de comercio con Canadá.  

Uruguay, como país, tiene que hablar poco y hacer mucho en materia de política exterior. Para eso tiene que tener paz política. Entendimiento. Lo peor sería que este gobierno y el Frente Amplio tomen el triunfo de Lula con un criterio triunfalista. El gobierno tiene que dar el primer paso. La oposición va a estar más cerca de volver al gobierno si participa de un proceso de entendimiento con metas claras y posibles.  

Uruguay necesita para mejorar su relación con el mundo, y el tema más preocupante por estos momentos, el de la seguridad, una política de estado. Si no lo hacemos vamos a estar en problemas, en problemas muy graves. Aunque no lo veamos ahora, podemos poner en riesgo nuestra institucionalidad. A veces creemos que algunas cosas no nos van a suceder, pero al final nos suceden igual. 

Hace muchos años, por los cincuenta o sesenta del siglo pasado, pensábamos que no íbamos a tener violencia. Después, qué a nosotros, dictadura jamás. Más cerquita, que el narcotráfico en Uruguay nunca. Ahora se nos instaló. Todos nos llega. Pero la realidad, es que tal vez porque somos pocos, o de repente un poquito mejores que otros, salimos de esos procesos con más éxito. De eso se trata.  

 

Ruben H. Díaz

Columnistas
2026-10-26T10:20:00

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