Generación Z menos inteligente que generación Y. Magela Misurraco

26.04.2026

Por primera vez en la historia moderna, una generación no superó a la anterior en capacidad cognitiva. La Generación Z (1997- 2012) muestra un descenso real en coeficiente intelectual respecto de los millennials o generación Y (1981-1996).

 

El dato preocupa porque rompe una tendencia que parecía casi una ley del progreso.

Durante todo el siglo XX funcionó lo que se llamó efecto Flynn, formulado por el investigador James R. Flynn, que establecía que generación tras generación, los resultados en pruebas de inteligencia aumentaban de manera constante. Mejor educación, mayor alfabetización, trabajos más complejos y exposición creciente al pensamiento abstracto hacían que cada generación superara a la anterior en conocimientos y en la capacidad de resolución de problemas.

Esa curva ascendente obligaba incluso a recalibrar los test para mantener el promedio en 100. La modernidad parecía garantizar una mejora cognitiva acumulativa. Hasta ahora.

El quiebre coincide con una transformación profunda del universo mental. La Generación Z creció en una cultura de estímulo permanente, fragmentación y respuesta inmediata. La lógica digital premia la reacción rápida antes que el pensamiento, el contenido breve y la multitarea.

En cambio, los test clásicos de inteligencia miden atención sostenida, razonamiento abstracto y capacidad de elaborar problemas complejos durante tiempo prolongado.

Se asiste a un cambio de entrenamiento cognitivo. Si el entorno deja de exigir profundidad y privilegia velocidad, ciertas habilidades se perderán. El fin del efecto Flynn cuestiona la idea de que el progreso tecnológico produce automáticamente mentes más capaces.

Si una generación desarrolla menos capacidad de concentración, menor tolerancia a la complejidad y dificultades para sostener procesos largos de razonamiento, las consecuencias exceden el aula. Impactan en la productividad, en la innovación científica, en la calidad del debate público y en la fortaleza institucional. 

Las democracias necesitan ciudadanos capaces de comprender matices, evaluar evidencia y resistir la manipulación emocional inmediata.

Un descenso cognitivo sostenido amplía desigualdades. Quienes logren entrenar atención profunda y pensamiento crítico tendrán ventajas crecientes frente a mayorías moldeadas por la distracción constante. Además de económico, el riesgo es cultural, con sociedades más reactivas, menos reflexivas y más vulnerables a simplificaciones.

Magela Misurraco es Licenciada en Comunicación. Opción Publicidad y Relaciones Institucionales. Udelar.


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2026-04-26T17:05:00

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