Hay orden de no aflojar, con el machismo... Fernando Gil Díaz

07.09.2026

La Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda del Senado llegaba a su fin tras más de cuatro horas de sesión en la que comparecieran las autoridades del Ministerio del Interior.

Tras una ácida intervención a las que nos tiene acostumbrados el senador Javier García en la que tildó de "maestro ciruela" al ministro Negro, tocó el turno del también nacionalista senador Camy, quien para no ser menos que su antecesor llegó al exceso verbal en un vano intento por reivindicar la memoria de su fallecido líder, el extinto Jorge Larrañaga. Si aquel ostentó gallardamente el apodo de "el Guapo", el no tan agraciado Camy reflotó palabras de la subsecretaria de la cartera que fueron sacadas de contexto y que ya habían sido aclaradas por la protagonista, para hacer de su intervención una apología del machismo más repudiable que parece seguir siendo fuente de inspiración para algunos.


Ellos las prefieren mudas

Los dichos del senador Camy en la citada comisión no pasaron desapercibidos en tiempo real y mucho menos cuando se conocieron las actas de la versión taquigráfica. Porque lo que se dice queda escrito para la posteridad y no se corrige por más pedidos de disculpas que se ensayen. Seguramente la vara de la irrespetuosidad que le dejó elevada su preopinante correligionario le jugó una mala pasada al intentar superarla trayendo a colación un hecho que se creía superado con las disculpas públicas que ya había expresado la subsecretaria Gabriela Valverde en varios medios de prensa.

Fue así que en el final mismo de una larga sesión, se dejó en actas lo que sería recogido luego por los medios y viralizado en redes sociales como lo que fue, un ataque misógino que parece extraído de otras épocas. Decir que "si la viceministra no fuera mujer, lo hubiera resuelto de otro modo", son expresiones que jamás creímos que serían dichas por un senador de la República. Mucho menos en los tiempos que corren. Porque no solo implicaron una expresión misógina per se, sino que se convirtieron en la imagen misma de la violencia hacia la mujer que se sigue cobrando víctimas en nuestro país y a la que estos mismos actores dicen combatir.

A poco de expresadas, seguramente que sintió la reacción de corregirse pero en respuesta anticipada de la protagonista estuvo el propio ministro Carlos Negro quien antes de cederle la palabra a su subsecretaria dejó en claro que lo hacía porque sabía que la misma no necesitaba que ningún hombre la defienda.

El desatino verbal tiene su razón principal en la búsqueda de protagonismo y la pretensión de generar un titular sin pesar (ni pensar) el riesgo del mismo. En este caso, la disputa interna de los liderazgos nacionalistas tuvo mucho que ver en las expresiones vertidas, seguramente, aunque no lo justifican ni mucho menos. Palabras que pretendieron reivindicar la figura del fallecido líder nacionalista, Jorge Larrañaga, cuyo honor sintieron afectado por Valverde, ante frases sacadas de contexto y dichas en un ámbito partidario con la intención de explicar algo tan pesado y difícil de contener como es la salud mental en los policías. 

Las disculpas de la subsecretaria fueron hechas casi que enseguida que se difundieron los cortes de sus expresiones vertidas en ocasión de la celebración del Día del Comité de Base el pasado 25 de agosto. El senador Camy dijo no haberlas escuchado, razón por la cual fundamentó su intervención - que, dicho sea de paso, nada tenía que ver con tema presupuestal alguno - sino aprovechando la comparecencia de la protagonista de aquellas expresiones. 

Lo cierto es que tuvo la infeliz ocurrencia de hacerlo de una forma virulenta y machista algo que nos recuerda episodios tanto o más infelices de la colectividad blanca. Basta con recordar al hoy "desaparecido" expresidente del Honorable Directorio - Pablo Iturralde - durante un encuentro con mujeres militantes en Salto: "Tengamos piedad fraternal,...no hablemos mal de los compañeros, callémonos la boca si no tenemos nada bueno para decir de los compañeros".

Esto, que quedó dicho y fue noticia en su momento (Noviembre de 2021), no hace otra cosa que confirmar cómo se manejan las cuestiones de género en esas tiendas políticas, donde - por otra parte - la paridad no es una regla ni mucho menos. A tal punto que fueron desplazadas (con su consentimiento), reconocidas mujeres blancas al momento de ocupar las bancas para las que fueron electas, por citar un caso.

La icónica frase del fallecido Jorge Larrañaga tenía otra connotación seguramente, la cual no podremos interpretar a cabalidad por la triste y repentina desaparición de su mentor. Pero así como la interpretan con fervor nacionalista sus partidarios, también podemos hacerlo nosotros concluyendo que la referida es una imposición para hacer las cosas bien sin medrar derechos y reivindicando el ejercicio de la autoridad conforme a la ley. 

Hacerlo de otra forma conlleva el riesgo implícito de convalidar los resultados sin importar los medios empleados para conseguirlos.

Y esto vale para todos, sin importar el género...

 

el hombre apretaba la cincha,
el perro ladraba una interpretación...

Fernando Gil Díaz
2026-09-07T10:06:00

Fernando Gil Díaz