Homicidios: de criterios y otras yerbas... Fernando Gil Díaz

23.02.2026

Desde la creación del Observatorio Nacional de Violencia y Criminalidad durante la primera administración frenteamplista hasta la actualidad con la creación del Área de Estadística y Criminalidad Aplicada (AECA), hubo siempre algo que dominó la escena política y fue el hecho de controvertir las cifras oficiales.

Desde la creación del Observatorio Nacional de Violencia y Criminalidad durante la primera administración frenteamplista hasta la actualidad con la creación del Área de Estadística y Criminalidad Aplicada (AECA), hubo siempre algo que dominó la escena política y fue el hecho de controvertir las cifras oficiales.

Ya sean estas a favor o en contra del gobierno de turno, el velo de la desconfianza se mantuvo intacto hasta nuestros días. Salvando las circunstancias particulares que llevaron a la separación del cargo que sufrió el Dr. Javier Donnángelo y la aparición en escena del politólogo Diego Sanjurjo, hoy siguen intactas las mismas distancias en números de los homicidios según quien produzca la información.

Un dato duro y seguro como es el de la violencia letal, tiene en el Uruguay un singular comportamiento que no termina de discernirse a favor de la verdad indiscutida de un número que no debiera generar ninguna duda.

https://elperrogil.blogspot.com/2026/02/homicidios-de-criterios-y-otras-yerbas.html ¿Criterios o chacras? El hecho de la muerte violenta es un dato duro que por tal ha sido elegido como un estándar que define la seguridad de un país. Y lo justifica su grado de inalterabilidad ya que es muy difícil (aunque no imposible) hacer desaparecer un cuerpo, y de ahí que la dureza de su producción lleva a que sea un dato que arroja un alto grado de certeza.

Claro que no toda muerte violenta es, necesariamente, un homicidio doloso y por tanto pasible de ser parte de la cifra que determina el grado de seguridad de un país. Una muerte violenta puede sobrevenir de un accidente, o tener una causa de justificación como es la legítima defensa o sobrevenir por el estricto cumplimiento de la ley (caso de delincuentes abatidos por la policía).

Estos casos NO se agregan a la cifra de homicidios dolosos que son, en definitiva, los que determinan el número mágico que califica la seguridad de un país. Se trata de criterios estandarizados internacionalmente de manera de poder medir con una misma regla a los países y así definir la seguridad de los mismos de una forma comparativamente válida. Algo que parece tan sencillo de leer, (al menos eso pretendí en estas líneas), no tiene su correlato en los organismos públicos uruguayos encargados de producir esos números.

Así al menos intentaron explicarlo recientemente las autoridades para echar luz a las cifras de homicidios correspondientes al año 2025 que difundió el Ministerio del Interior (369) contra las que informó la Fiscalía General de la Nación (FGN) en respuesta a un pedido de acceso a la información pública recientemente divulgado por el periodista Diego Martini de TV Ciudad (386).

La explicación metodólogica invocada por el director de AECA -Diego Sanjurjo- es técnicamente correcta pero insuficiente. Y lo es por la sencilla razón que más allá de las razones puramente técnicas que tienen tanto el Ministerio del Interior como la FGN para emitir sus resultados, a la hora de discernir unos de otros no debería haber diferencias, sino una inequívoca equivalencia. Y así debiera ser por cuanto ambos se nutren de la misma fuente informativa que es el Sistema de Gestión de Seguridad Pública de la Policía Nacional.

Explicar que hay criterios técnicos distintos entre una y otra institución no alcanza para determinar las razones de la diferencia de los números, pues bastaría con que FGN desglose de sus muertos a los abatidos por la policía, a los casos de legítima defensa y a los accidentados en hechos culposos para que los números coincidan plenamente. Y no se trata de pedirle a Fiscalía algo que no puede distinguir pues cuenta con la misma información que la Policía Nacional a la hora de registrar los hechos. Mucho menos cuando los datos se pretenden dar ni bien cerrado el año, sin esperar un tiempo prudencial que contemple la evolución de los heridos o las resultancias procesales de cada caso.

Algo que por otra parte también debería arrojar números equivalentes y no dispares. Es inconcebible que organismos como estos sigan justificando sus diferencias en base a criterios técnicos que bien podrían compartir y desglosar para que sus datos tengan la equivalencia que justifique su comparación sin excusas.

Sin necesidad de tener que salir a dar explicaciones luego de publicadas las mismas. No le hace bien al sistema político que se genere este tipo de ruido informativo por no tener la habilidad de consensuar criterios y, en cambio, tener que salir a explicar algo que bien podría coordinarse de forma mucho más transparente y sencilla. Un homicidio por día Lejos de bajar la supuesta meseta sigue intacta y la tendencia no marca una disminución que permita aventurar una mejora en el corto plazo.

Es que si no se intenta con otras medidas diferentes a las que se han venido aplicando, es esperable que los asesinatos sigan creciendo. La cantidad de armas de fuego en poder de los uruguayos supera ampliamente los números oficiales y se estima que por cada arma registrada hay otra que circula de forma irregular, elevando la cifra hasta ponernos en un peligroso millón de armas de fuego para una población que apenas triplica esa cifra.

Sin un intenso programa de reducción del armamento letal es casi que imposible reducir los números de homicidios, los que -por otra parte- tienen a ese medio como el principalmente utilizado para su cometimiento.

Medida que -tampoco- por sí sola alcanzaría. Es hora de empezar a construir la idea global de la regulación de todas las drogas (principal motivo de la ocurrencia de los asesinatos, a pesar de cierto informe académico que subestimó esa causal), como instrumento que permita eficazmente reducir la letalidad asociada a ese comercio ilegal.

En definitiva, que sean las leyes del propio mercado (que muchos de los detractores de la regulación abrazan), las que permitan pacificar a una humanidad que sufre las consecuencias de esta "ley seca" de los tiempos modernos, responsable de tantas muertes violentas. Comparación que no cierra.

Por último, hay una cifra que no termina de cerrar y es la que arrojan los medios de prensa, con la información de cada muerte violenta publicada en sus diversas plataformas. Desde marzo de 2020 hasta la actualidad, venimos colectando la información sobre homicidios que se publica en los diferentes medios de prensa y otras fuentes abiertas de información (redes sociales). Ese relevamiento ha permitido construir la cifra de homicidios ocurridos que se publican a diario en los diferentes portales y medios informativos.

El criterio seguido es el mismo que utiliza el Ministerio del Interior (solo homicidios dolosos, excluyendo abatidos por la policía en cumplimiento de la ley; legitimas defensas; y los homicidios culposos).

Por supuesto que el rigor periodístico puede tener alguna debilidad y algún caso no configure un homicidio doloso, pero desde 2020 a la fecha los datos han sido consistentes con los oficiales con la salvedad del criterio utilizado en la pasada administración (y continuado por esta) de difundir datos inmediatamente de cerrado un año, lo que produce la incertidumbre de la cifra real ante la no contemplación de los heridos graves y su evolución.

Es decir, meses después de difundida una cifra la misma sufrirá cambios a partir de esa evolución y lo que se pudo difundir como una baja puede terminar siendo un aumento. El año 2025 -según datos recogidos de las noticias publicadas en fuentes abiertas de información- cerró con 380 asesinatos reportados por la prensa y redes sociales. Un exhaustivo y minucioso trabajo que venimos realizando con un grupo de usuarios que colaboran con los registros. Un trabajo que contempla los criterios utilizados por el Ministerio del Interior en cuanto a la consideración de los hechos conforme al criterio de homicidio doloso que sostiene la cartera como ya se explicó líneas arriba.

Es un simple ejercicio de colectar los informes de prensa (cada uno con su correspondiente link a la noticia) que se cuida muy bien de no duplicar casos (registrar el mismo homicidio varias veces, por ejemplo), en cuyo caso se cuenta uno y se acompaña con los links correspondientes de cada uno de los medios que lo reportaron. Los registros están disponibles hoy como lo estuvieron antes para las autoridades y sería una buena señal que los solicitaran para cotejar la realidad de una cifra que genera mucha preocupación a los uruguayos. Una cifra que, además, es la medida de nuestra seguridad de cara al mundo.

 

el hombre llevaba registro,

el perro ladraba una corrección...

Fernando Gil Díaz
2026-02-23T10:38:00

Fernando Gil Díaz