Islas Chagos, la migraña incurable del Océano Índico. Michael Mansilla

20.04.2026

Si pensábamos que el asunto de las islas Chagos, y en especial la base aeronaval en la isla principal, Diego García, se había solucionado, apareció en escena otro reclamante: la República de Maldivas. Y tienen papeles para probarlo.

El 2 de febrero de 2026, en su discurso parlamentario, el presidente de Maldivas, Mohamed Muizzu, declaró que su país dejaría de reconocer la soberanía de Mauricio sobre el archipiélago de Chagos e incorporaría las zonas marítimas superpuestas a su Zona Económica Exclusiva (ZEE). Esto supone un giro respecto a la política del expresidente Ibrahim Solih, quien reconoció en 2022 la soberanía de Mauricio sobre las Chagos. Pero esto no encajaba con el nacionalismo islámico maldivo, en pleno ascenso. Ibrahim Solih, fue derrocado en un golpe palaciego, marchó al exilio en Sri Lanka en medio de acusaciones de haber recibido sobornos por parte de británicos y mauricianos.

La oposición, que hacía campaña con una plataforma islámico nacionalista de «Fuera India», no tardó en condenar al gobierno y prometió recuperar el mar perdido y las tierras arrebatadas. Aprovechando este impulso nacionalista, Mohamed Muizzu juró como presidente en 2023 y anunció que se estaban realizando esfuerzos para impugnar la decisión de la ONU.

Si bien esta medida refleja una postura nacionalista y una reacción ante un orden mundial cambiante, plantea importantes interrogantes sobre la política exterior de Maldivas y sus implicaciones para la India y la región en general.

La disputa de Chagos: desentrañando el complejo triángulo.

El archipiélago de Chagos fue separado de Mauricio por el Reino Unido en 1965 antes de la independencia de este país insular en 1968. Debido a su importancia estratégica, el archipiélago permaneció bajo control británico, y la isla de Diego García fue arrendada a Estados Unidos como base militar. Sin embargo, la Zona Económica Exclusiva (ZEE) del archipiélago permaneció sin demarcar con su vecino del norte, las Islas Maldivas. Las disputas sobre la soberanía de Chagos entre el Reino Unido y Mauricio influyeron aún más en la política de Maldivas y en su creciente nacionalismo. En 1992, las Maldivas y el Reino Unido negociaron un acuerdo para dividir la ZEE a partes iguales, pero nunca se firmó. En 2009 y 2010, Mauricio y las Maldivas presentaron información preliminar a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de las Naciones Unidas (CLPS), reclamando cada uno 200 millas náuticas de ZEE. Los dos países también iniciaron negociaciones bilaterales para demarcar su frontera marítima, pero lograron escasos avances.

Porque lo que de hecho las 200 millas náuticas que rodean las Chagos-incluso la base aeronaval de Diego Garcia-segun la jurídica internacional pertenecen a la Republica de Maldivas herederas del antiguo Sultanato de Maldivas, que incluyo los atolones más sureños de Foalhavahi, conocidos actualmente como Islas Chagos.

En 2017, la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) solicitó una opinión consultiva a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre la soberanía de las Islas Chagos. Dos años después, la CIJ emitió una opinión consultiva no vinculante que apoyaba a Mauricio y criticaba al Reino Unido por su continua administración del archipiélago. La Corte Permanente de Arbitraje la declaró ilegal la resolución de la CJI, el panel argumento que el Reino Unido no tenía soberanía legal sobre el archipiélago. Posteriormente, la AGNU aprobó una resolución que pedía la descolonización de Chagos, con 116 votos a favor y seis en contra. Maldivas votó en contra ya que no fue incluido en las negociaciones y sosteniendo que la CIJ no había tenido en cuenta sus reclamaciones anteriores sobre la Zona Económica Exclusiva (ZEE).

Mauricio presentó finalmente una demanda ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) para delimitar sus fronteras marítimas. Mientras tanto, el apoyo internacional a Mauricio obligó al Reino Unido a iniciar negociaciones sobre la soberanía de Chagos.  El persistente respaldo internacional a Mauricio, sumado a una batalla legal perdida, llevó al entonces malogrado expresidente Ibrahim Solih a reconocer la soberanía de Mauricio sobre Chagos en 2022.

 El giro de Muizzu.

En un discurso reciente ante el Parlamento, Muizzu declaró haber retirado la carta enviada por el expresidente Solih al primer ministro de Mauricio, alegando que era necesario para «defender los derechos del orgulloso Estado maldivo».

Sin embargo, Muizzu ha complicado aún más la disputa al reivindicar la soberanía sobre Chagos, convirtiéndola en algo más que una simple cuestión de delimitación de fronteras marítimas. Si bien era de conocimiento público que Chagos y las Maldivas han compartido durante mucho tiempo estrechos lazos culturales e históricos, ningún gobierno maldivo anterior había reclamado la soberanía sobre el archipiélago. Al sur de las Maldivas, el Reino Unido mantuvo una base de la Real Fuerza Aérea en la isla de Gan (Maldivas) hasta 1976.  Estos atolones arrecifes y bancos de arena están, a su vez, más cerca de las Maldivas que Mauricio. No se trata solo de proximidad. Históricamente, estas islas y aguas poco profundas formaban parte de las Maldivas.

La reclamación de Muizzu surge en un momento en que el Reino Unido y Mauricio formalizan la transferencia de Chagos, según la cual el Reino Unido mantendría Diego García como base militar estadounidense durante 99 años y compensaría a Mauricio con aproximadamente 138 millones de dólares anuales. El gobierno maldivo se ha opuesto a esta transferencia, alegando que el Reino Unido está ocupando ilegalmente las islas. El presidente Muizzu también ha asegurado que, si las Maldivas obtienen la soberanía sobre Chagos, se permitirá que la base militar estadounidense en Diego García continúe operando. La disputa por el archipiélago de Chagos tiene repercusiones regionales más amplias que el futuro de la base militar británico-estadounidense en Diego García.

Mauricio ha obtuvo el apoyo del Reino Unido para un acuerdo donde soberanía de las islas paso a Mauricio, manteniendo en arriendo la base de Diego García. Pero en la ONU, la oposición de Donald Trump, se sumaron los chagosianos en la diáspora, Seychelles, Madagascar, Australia y la Republica de Maldivas.

En un archivo portugués de Lisboa se conserva una carta de un sultán de las Maldivas, escrita en 1560. En ella, las islas Foalhavahi    se refiere claramente a las islas como perteneciente al Sultán de Maldivas. Hasta en mapas del siglo XX, las islas Chagos aparecían en las cartas náuticas como Foalhavahi o Chagos, perteneciente al protectorado británico del Sultanato de Maldivas.

El viajero francés Pyrard mencionó a Foalhavahi en el siglo XVII, como territorio maldivo dependiente del sultán en la capital Male. Según, los ancianos del sur de Maldivas señalan que Foalhavahi se refería a las islas al sur y suroeste del atolón Addu.

Las islas fueron pobladas permanentemente por primera vez por europeos. De 1715 a 1810, las islas Chagos formaron parte de las posesiones francesas en el Océano Índico, administradas a través de la Isla de Francia (Ille de France), que era una colonia francesa (posteriormente rebautizada como Mauricio). En virtud del Tratado de París de 1814, Francia cedió la Isla de Francia (Mauritius) y las islas Chagos al Reino Unido.

Durante la mayor parte del siglo XIX, el Sultanato de Maldivas (incluidas las Chagos) fueron un protectorado británico hasta 1968, cuando las Islas Maldivas se independizaron.

Los atolones aislados fueron posteriormente rebautizados como Territorio Británico del Océano Índico (BIOT) y los isleños, o ilois, que sumaban alrededor de 2000, fueron deportados a la fuerza a Mauricio y las Seychelles. Para facilitar el proceso, el Reino Unido mintió a la ONU, afirmando que se trataba únicamente de trabajadores contratados, y posteriormente le negó su derecho al retorno.

 Los chagosianos.

Debido a la escasa población estable de origen, se trajeron personas de origen africano negro, comoranos, pero también mestizos desde Mauricio, europeos, malgaches y etnias de todos los barcos comerciales del Índico, además de navegantes portugueses y prófugos de la justicia.

Así se conformó el pueblo chagosiano, cristiano, un pueblo que habla francés criollo borbonés, con influencias de lenguas indias, inglés, holandés, árabe, maldivo y malgache.

Todo esto conformó una auténtica nacionalidad chagosiana, una etnia mestiza única, de religión cristiana y con un idioma propio.

Pero los chagosianos nunca pasaron de los 2.000 habitantes. Solo la isla de Diego García era habitable, con una fuente de agua dulce propia y suficiente tierra de cultivo de subsistencia. Aunque la principal actividad era la pesca y la cría de cerdos.

La diáspora.

El Reino Unido expulsó a toda la población chagosiana del archipiélago, a petición de Estados Unidos, entre 1967 y 1973. Fueron exiliados al Reino Unido, Mauricio y Seychelles.

Pero el acuerdo de devolución de las islas a Mauricio, acordado en la ONU, no coincide con la Corte Permanente de Arbitraje, que lo declaró ilegal. Los miembros del panel argumentaron que el Reino Unido no tenía soberanía legal suficiente sobre el archipiélago para transferirlo a Mauricio.

Los únicos reclamantes legales serían los descendientes de los chagosianos en la diáspora y la República de Maldivas, por ser las Chagos, llamadas Foalhavahi en maldivo, parte integral histórica del Sultanato de Maldivas, que nunca cedió oficialmente los atolones más meridionales a ningún otro país, además de mantener un continuum de la ZEE nunca cedido a terceros países.

También el tribunal Internacional desestimo la reclamación de Mauricio, ya que las Chagos nunca fueron parte integrantes de la entonces colonia, solo era una oficina de un comisario designado proveniente de Londres para la administración hasta 1967. Antes de la independencia de Mauricio, se creó el TBOI, administrado directamente de la capital británica. Las Islas Chagos, nunca pertenecieron a la "colonia" de Mauricio, fueron administradas aparte.

Para la India, estas tensiones introducen nuevas complejidades. Desde su independencia, la India ha considerado a Maldivas y Mauricio como piezas clave en sus cálculos regionales, especialmente porque equiparaba la seguridad y la estabilidad de sus vecinos con las suyas propias. Sin embargo, en los últimos años, la creciente presencia china en la región ha generado inquietud de Nueva Delhi sobre el cambiante equilibrio de poder. China mantiene fuertes lazos económicos y políticos con ambos países y recientemente reestructuró la deuda de Maldivas.

Nueva Delhi intenta mantener el Océano Índico como propio, expandiendo su influencia y configurando el orden regional según sus valores e intereses. Ha intensificado su cooperación en materia de seguridad y defensa con ambos países, así como su conocimiento del dominio marítimo. Ha donado recursos de defensa, ofrecido líneas de crédito para el fortalecimiento de capacidades e incluso está desarrollando un puerto naval en las Maldivas y una instalación aérea en Mauricio. Asimismo, actúa como primer interviniente y socio de seguridad preferente a través de su política de "Primero la Vecindad" y la visión MAHASAGAR (Avance Mutuo e Integral para la Seguridad y el Crecimiento en Todas las Regiones).

India también está institucionalizando su cooperación. El Colombo Security Conclave (CSC), una agrupación regional para abordar los desafíos de seguridad marítima y no tradicional ha crecido considerablemente en los últimos años. De igual modo, el Information Fusión Centre - Indian Ocean Región (IFC-IOR) ha continuado supervisando y promoviendo la seguridad marítima. Asimismo, fomenta la seguridad marítima mediante la coordinación de la vigilancia conjunta, la lucha contra la piratería, la pesca ilegal y el tráfico ilícito. Tanto Mauricio como Maldivas desempeñan un papel importante en estas iniciativas.

Pero con Maldivas elevando la disputa de Chagos de un conflicto fronterizo a uno territorial, India se encuentra en una situación difícil, especialmente ante la creciente fricción dentro de su estructura de seguridad regional. Históricamente, India ha apoyado a Mauricio, principalmente debido a su escepticismo hacia Occidente y su respaldo a la descolonización. Sin embargo, con el creciente interés de Maldivas en la disputa, Delhi se enfrenta a un dilema. Esto ocurre en un momento en que Delhi desea desempeñar un papel más activo ayudando a Mauricio a realizar labores de vigilancia y monitorear la Zona Económica Exclusiva (ZEE) alrededor de Chagos, sobre todo teniendo en cuenta que el archipiélago se encuentra a 2200 kilómetros de Mauricio. India acordó apoyar la vigilancia que Mauricio ejerce sobre sus aguas territoriales ampliadas alrededor del archipiélago de Chagos, que Gran Bretaña cedió a principios del 2025.

Las reivindicaciones de Muizzu también conllevan el riesgo de militarizar la región. Maldivas se siente fortalecida por el apoyo de Turquía tras la firma de un memorando de entendimiento en 2023 entre ambos países para reforzar la capacidad de defensa de Maldivas. El buque y los drones utilizados en la operación especial fueron adquiridos a Turquía, lo que podría involucrar a Ankara como parte interesada.

 Islamización y Groenlandia.

Este episodio sirve como indicador a medio plazo de la popularidad del gobierno en medio de las continuas incoherencias políticas y los crecientes desafíos económicos. En los últimos meses, el gobierno Muizzi se ha islamizado ha propuesto o implementado varias medidas destinadas a apaciguar a los sectores conservadores de la sociedad, incluyendo cambios en los uniformes de las funcionarias públicas y las estudiantes, nuevas restricciones para los turistas en las islas con casas de huéspedes y la introducción de la pena de muerte para el narcotráfico. De apoco el país está saliendo del ala protectora de India y acercándose a países como Pakistán, Irán, Turkiye, las Petro monarquías del Golfo. El tema de Chagos ahora le brinda a Muizzu una nueva oportunidad para posicionarse como un líder nacionalista de proyección regional.

Esta decisión también propiciará un mayor escrutinio por parte de India y Mauricio en relación con la modernización de la defensa del archipiélago.  Finalmente, a medida que la región del Océano Índico experimenta importantes cambios geopolíticos, las acciones de Maldivas respecto a Chagos corren el riesgo de militarizar aún más un espacio estratégico ya de por sí sensible.

Por su parte, Estados Unidos y el Reino Unido también se han opuesto a las acciones de Muizzu. El Reino Unido ha sostenido que la cuestión de Chagos es un asunto bilateral entre el Reino Unido y Mauricio. El presidente estadounidense Donald Trump desestimó las afirmaciones de Muizzu advirtiendo que Estados Unidos tomaría medidas militares si alguien amenazaba el acuerdo de arrendamiento o ponía en peligro sus operaciones. Los acontecimientos recientes en Oriente Medio también han reforzado la importancia de Diego García, reduciendo el margen de maniobra de Maldivas para futuras negociaciones.

Es probable que las acciones de Muizzu también estén influenciadas por los acontecimientos mundiales. Con el orden mundial en constante cambio, el énfasis de Trump en el Pacífico, su amenaza de invadir Groenlandia, su desprecio por las instituciones multilaterales. No le importaría tomar por la fuerza las islas.

El regreso de los Chagocianos.

El Partido Reformista del líder de la oposición británica, Nigel Farage, intervino en la crisis política, y algunos de sus miembros acompañaron a cuatro chagosianos residentes en el Reino Unido a ocupar la isla de Coin,  en el extremo norte del archipiélago en disputa. Posteriormente, Farage  voló a las Maldivas antes de afirmar, con falsedad, que el gobierno británico le había impedido unirse a los nuevos colonos, situados a trescientos kilómetros al sur.

Mientras tanto, el presidente de Maldivas, Mohamed Muizzu, defendió la reivindicación de su país sobre Chagos, declarando a Newsweek que su república insular era la más indicada para proteger los intereses estadounidenses en la región. Posteriormente, Mauricio suspendió las relaciones diplomáticas con su nuevo vecino del norte.

Además de desafiar el fallo vinculante del tribunal al enviar este mes buques guardacostas y drones a aguas al norte de las Chagos, Muizzu ha intentado, a última hora, hacerse con el control de todo el archipiélago. Ahora afirma que su país tiene el derecho más sólido sobre las islas, algo que ningún líder de la república había reclamado antes. Si bien los sultanes maldivos alguna vez reclamaron la propiedad de todas las islas a lo largo de la cordillera Chagos-Laquedivas, no existen registros históricos de asentamientos permanentes de maldivos en las islas Chagos antes de la colonización francesa, y los relatos históricos sugieren que los misteriosos atolones del sur solo habían sido visitados por pescadores, quienes generalmente se perdían.

La importancia de la Base de Diego García es inalterable. Desde allí han salido misiones áreas de ataque a Irán, pero también han recibido misiles balísticos intercontinental iraníes. Fueron interceptados en su recorrido de 4.000 kilómetros. Uno solo de estos misiles que pueden ser de cabeza de racimo e hipersónico destruirían la mayor parte de la base.

Chagosianos: La triste historia de los habitantes de las islas Chagos es una denuncia de un sistema en el que las pequeñas comunidades insulares luchan por ser escuchadas. Su historia expone la crueldad del imperialismo, con los británicos optando por su expulsión sin siquiera consultar a Estados Unidos, para luego negar continuamente su existencia. Las opiniones sobre los méritos del tratado entre la diáspora, que cuenta con aproximadamente 10.000 personas, son diversas: algunos señalan que el derecho al retorno aún es incierto y temen perder su ciudadanía británica -otorgada en 2002-, mientras que otros acogen con cautela lo que consideran un gran paso hacia la repatriación. Los chagossianos quieren recuperar su hogar, que se reconozca su sufrimiento y que se escuchen sus voces.

 ¿Una gota en el océano?

Si bien la superficie terrestre del archipiélago de Chagos es de tan solo 60 kilómetros cuadrados, su zona económica exclusiva (ZEE) tiene el tamaño de Francia y corrientes globales -tanto reales como metafóricas- fluyen a través de ella. Este caso tiene importantes implicaciones para la descolonización, el derecho internacional y la seguridad en el océano Índico.

Cualquier escalada por parte de Maldivas podría atraer a actores externos a la región del Océano Índico, agravando la difícil situación de la India. La cuestión no resuelta de Chagos podría perturbar la estabilidad regional. La India tendrá que intervenir y mediar activamente en el diálogo. Su capacidad para gestionar esta disputa determinará su capacidad para influir en el orden región.

 

 Michael Mansilla

michaelmansillauypress@gmail.com

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2026-04-20T20:12:00

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