Turbulencias familiares

José Antonio Vera, desde Asunción

22.08.2024

Paraguay es un país curioso. Sin actividad política orgánica desde algún tiempo, esta Nación viene surcando en profundidad un déficit cultural que produce graves actividades protagónicas predominantes, tal la desigualdad e inseguridad social, y la narcopolítica que, con total impunidad y complicidad, tiene secuestrados a los tres poderes del Estado.

La comandancia general del país está a cargo del poderoso empresario Horacio Cartes, Presidente del gobernante Partido Colorado, mandatario de facto del Poder Ejecutivo, aunque de Presidente figura Santiago Peña, dirige 15 de las 17 gobernaciones, el 90 por ciento de más de 200 municipios, otro tanto del Parlamento y del Poder Judicial, y da empleo a miles de personas en unas 40 empresas, incluso deportivas, en las que aparece como titular, lo cual le da crédito popular, obviando sus restricciones a los derechos laborales.

Hace más de un año, el Departamento de Estado calificó a Cartes de "significativamente corrupto", al igual que a una veintena de socios y familiares, entre ellos al entonces vice Presidente de la República Hugo Velázquez, y los vinculó con el movimiento libanés Hizbollah, retirándoles la visa de ingreso al territorio norteamericano, y amenazó con sanciones a quienes mantengan relaciones económicas con él.

Otras medidas, parte aplicadas ya, fueron el congelamiento de los activos de Cartes en bancos internacionales, y una tercera, aún pendiente, es su extradición para que lo juzguen tribunales del imperio, eventualidad que ha levantado una fanatizada cruzada rancia entre los eternos enamorados de Estados Unidos que ahora descubren su vieja práctica injerencista.

La derecha paraguaya, y no sólo ella, ha descubierto que existe el imperialismo yanki que, además, tiene un Embajador homosexual, el hasta ayer adulado Marc Ostfield, cuya destitución urgente ha reclamado la Cancillería, buena aprendiz de la violación de la soberanía de los pueblos.  

Días atrás, la empresa Tabesa, la principal fábrica de cigarrillos de la región, y troncal del contrabando cartista, fue multada por EEUU, porque el hombre fuerte paraguayo declaró meses atrás, haberla vendido, junto con una docena de firmas, pero resulta que sus examigos gringos entienden que es una ficción, dado que sus bancos locales continúan percibiendo las ganancias.

Ese enfrentamiento, ha confinado a Cartes en Paraguay. Sale rara vez de su domicilio y, según vecindades, lo haría en un transporte de una media docena de camionetas iguales, blindadas y polarizadas. Miedo?. En todo caso, esto ya adquiere pinta de culebrón, que recuerda el tango "rencor, mi viejo rencor, tengo miedo que seas amor".

Muestra destacada de su poderío, había sido la ocupación de la residencia presidencial, que formalmente corresponde a Peña, para instalar la sede central del Partido Colorado, convertido en agencia de empleos en la función pública, donde periódicamente reunía a la cima del poder, para ordenarle la política a seguir. "Aquí no importan los títulos universitarios, sino el carnet del partido", ha sentenciado su delfín Peña.

Ultimamente Cartes cambió, y la especulación menciona que obedece a sus asesores en seguridad (Mosad?), que lo han llevado a convocar al Presidente, a ministros, parlamentarios, jueces, fiscales y socios, en el quincho de su casa.

Ayer martes 20, hizo una excepción. Se hizo fotografiar en una cancha de futbol, de su Club Libertad, sentado solo en un banco, dando la espalda al escándalo político, mediático y diplomático, que ha desatado el asesinato de su íntimo, el diputado Euladio Gomes, en un esfuerzo para que lo vean desligado de ese crimen.

Lalo, para sus allegados, de doble nacionalidad brasilera-paraguaya, era un poderoso y ostentoso ganadero que, en los últimos diez años, acumuló una fortuna de unos 300 millones de dólares, entró al parlamento de la mano del "Patrao" para tener inmunidad, pero jamás participó en sus actividades. Como la cría y venta de novillos no justifica, por sí sola tanto capital, indicadores varios lo situaban en lugar destacado en la larga lista de lavadores de dinero.

En la madrugada de ayer, su domicilio en la Ciudad de Pedro Juan Caballero, separada de Brasil por una calle, fue allanada por un comando policial del desconocido Servicio de Inteligencia Unificada Antinarcóticos y Hechos Punibles Conexos (SIU), brazo local de la DEA, creado hace dos años, con el anterior gobierno colorado de Mario Abdo Benítez, cuyo ejercicio confiesa desconocer el Comandante de la Policía Nacional Carlos Benítez. El mismo organismo, también opera en Brasil y Argentina (por lo menos).

Hasta ahora, según información de prensa oficialista, los gobiernos de Paraguay y Brasil han firmado 15 acuerdos de cooperación en la lucha contra el crimen organizado. El representante del Ejecutivo vecino, es su Ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Lewandowski.  

Las especulaciones se amontonan, pero habría alguna aproximación con el motivo del asalto al domicilio del narcodiputado, por el interés de Brasil y de Estados Unidos, de rescatar documentos sobre la actividad del crimen organizado en la región.

Algunas fuentes coinciden en que se "les fue la mano" y terminó con una muerte, por resistencia o no. También circula la hipótesis de que Cartes habría negociado con la DEA ese asalto domiciliario a su amigo, "haciendo buena letra con los gringos".

Llama la atención la aparente exclusión en el operativo del Ministerio del Interior y la Fiscalía General. La SENAD, secretaría con rango ministerial, a cargo del combate al narcotráfico, también quedó al margen. Sin sorpresa, dada su vieja dependencia de la DEA, agencia que habría dirigido el operativo.

Los titulares del Interior, Enrique Riera y de la comandancia policial, Carlos Benítez, fueron convocados de urgencia a una reunión reservada, en el curso de hoy, por el titular del Senado Bachi Nuñez, incondicional a Cartes y amigo del asesinado. Un buen número de diputados, exigen la destitución de ambos, enfrentados al apoyo incondicional de Cartes y Peña.

De inmediato, la tenue y desvergonzada disidencia colorada, comenzó a servirse del muerto para profundizar la fisura, que tiene por blanco a Cartes, debilitado por Estados Unidos y por sus competidores narcos brasileños.

Los familiares de Gomes, declaran que se trata de un "crimen político" cínico eufemismo para intentar desprenderse de la principal actividad de Lalo, que fue el lavado de dinero ilícito. Su hijo Alexandre quedó preso en el mismo operativo, a la misma hora pero en lugar distanciado, porque fue apresado en su domicilio cerca de Asunción. Otra detención sopresa fue la del empresario Luis María Zubizarreta, quien venía gozando de honorabilidad en medio de la cloaca, autor de una frase próxima a "la honestidad es muy rentable".

El escándalo mediático desatado, desvía estratégicamente la atención de los graves problemas nacionales. Cartes se ha limitado a expresar condolencias, apoyando la acción policial, pese a la confusión reinante nacida de la algarabía del uniformado que, como en un film buscando recompensa, se declaró matador ("disparé tres tiros contra cinco de Gomes"), pero el médico forense diagnosticó que Gomes murió al instante de recibir "desde lo alto", dos balazos que le partieron el corazón. Arrodillado?. Acostado?.

Algunas versiones oficiosas coinciden en que se trata de una quema de archivos, otras hablan de competencia entre dealers y el grueso de las opiniones, que se van acumulando, interpretan ese asesinato como otro de los ajustes de ciertos servicios del espionaje norteamericano, en particular la Agencia DEA, de largo y cruel historial en el mundo delictivo.

Esa actividad no es nueva en Paraguay, comenzó durante la tiranía del General Alfredo Stroessner (1954/89), impuesto por Estados Unidos. Vinculado con el francés Joseph Ripoll, quien llegó a este país, procedente de Argentina y de sombríos pasajes por el Caribe y Cuba, huyendo de la persecución de la mafia por la justicia europea, al final de la segunda guerra, en 1945. Años después, recaló en Asunción.

Stroessner, ocupado en la cruzada imperial anticomunista, prefería dedicar su mayor tiempo a perseguir, torturar, asesinar opositores ideológicos y violar adolescentes de hogares humildes. Dejaba el campo libre del narcotráfico a la cúspide militar, encabezada por su consuegro, el General Andrés Rodríguez, a quien el Rey Juan Carlos consideró  un misterio económico, porque descubrió en su casa "grifos de oro, imposible de tener con un salario militar".   

Hasta los faraones, en su mayor apogeo, han sufrido caídas terminales, sin advertir las turbulencias intrafamiliares, subestimadas por su orgullo y egolatría. El Partido Colorado, y su patrón de turno, en virtud del dinero que desparrama entre sus íntimos (le estaría pagando 100 mil dólares por mes a su principal asesor político, el intocable líder Juan Carlos Galaverna), no sería muy difícil pronosticar, entonces, que el caos instalado llevará al cementerio político a muchos personajes encumbrados, nacidos en los últimos 35 años de "transición a la democracia". Toda una tranza, para vender la Patria.        

 

José Antonio Vera Arena

 

 

 

 

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2024-08-22T11:59:00

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