Judíos anarquistas pioneros del sindicalismo. Hebert Abimorad

31.03.2026

Los obreros judeo-polacos fueron esenciales en el establecimiento de los primeros sindicatos norteamericanos del siglo XIX. Si bien la mayoría de los anarquistas judíos eran laicos, hubo personas como el rabino Yankev-Meyer Zalkind, quien sostentaba que la ética del Talmud era plenamente compatible con el anarquismo.

En 1902, se sentaron en Londres las bases de la Federación Anarquista Judía y se gestionó el relanzamiento del periódico Arbeiter Fraynd (Amigo del trabajador). Bajo la edición de Rudolf Rocker, esta publicación se convirtió en el órgano principal de los anarquistas de habla yiddish en Gran Bretaña. El movimiento tuvo una presencia vibrante no sólo en Inglaterra y Estados Unidos, sino también en Francia y Europa del Este.

Internacionalismo y Resistencia

A finales del siglo XIX, el auge de los estados-nación y el recrudecimiento del antisemitismo desplazaron a anarquistas y judíos, quienes encontraron en el internacionalismo un refugio político común. Esta convergencia dio lugar al anarquismo yiddish, una corriente que fusionó la resistencia obrera con la consolidación de una identidad judía secular y combativa.

Esta influencia fue determinante en la creación de los primeros kibbutzim en Palestina: comunidades autogestionadas, antiautoritarias y ajenas al control estatal. No obstante, el posterior ascenso del sionismo político y el nacionalismo terminó por alejar a estos asentamientos de su ideal anarquista original.

El rol del Bund

Además de las corrientes estrictamente anarquistas, destacó el Bund (Unión General de Trabajadores Judíos), fundado en Rusia en 1897 como un movimiento marxista secular. El Bund tuvo una participación protagónica en la Revolución de 1905 y defendió la autonomía cultural judía frente al asimilacionismo. En definitiva, la interacción entre estas corrientes es fundamental para comprender la evolución histórica tanto del movimiento obrero como del pensamiento judío moderno.

Anarquistas antisemitas, Proudhon y Bakunin

De la revista, Replicante.

Si se es libertario de manera congruente, no se puede sino estar de acuerdo con Rudolf de Jong cuando, en su texto «Le débat anarchiste sur l'antisémitisme», afirma: «Como libertarios, debemos condenar el antisemitismo de Proudhon y Bakunin». Pero, asimismo, como libertario se debe ser intolerante con el antisemitismo que hoy, con frecuencia y de manera estúpida e irresponsable, se promueve y encubre bajo la causa palestina.

Mijaíl Bakunin, figura clave del anarquismo, incluyó expresiones antisemitas en sus escritos, particularmente en sus ataques contra Karl Marx. Aunque el antisemitismo no era el núcleo de su pensamiento, utilizaba estereotipos comunes sobre una supuesta dominación judía; un aspecto contradictorio con sus principios igualitarios, pero frecuente entre los radicales franceses de la época.

Los Carnets publicados tras su fallecimiento, Proudhon, revelan un pensamiento profundamente radical. En estas notas privadas, tilda a los judíos de ser una "raza insociable, obstinada e infernal", considerándolos una amenaza directa para la humanidad. Esta hostilidad lo llevó a dejar por escrito propuestas brutales, mencionando que deberían ser expulsados de vuelta a Asia o, directamente, exterminados.

Pierre-Joseph Proudhon y Mijaíl Bakunin, figuras clave del anarquismo, mostraron actitudes antisemitas en sus escritos, reflejan prejuicios comunes en la Europa del siglo XIX. Proudhon utilizó argumentos raciales, calificando a los judíos como "insociables", mientras que Bakunin expresó un antisemitismo basado en la asociación de judíos con el capital financiero.

Fuente: Revista Replicante

Hebert Abimorad

Columnistas
2026-03-31T07:11:00

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