La Cumbre de Beijing. La Alianza Ruso-China. Jorge Jouroff

10.06.2026

Durante dos días, el diecinueve y veinte de mayo, se reunieron en Beijing los presidentes de Rusia, Vladimir Putin y de China, Xi Jinping. Los acuerdos publicitados demuestran una vez más que la alianza pretende ser estratégica, es decir, a largo plazo.

En la cumbre se abordaron temas de actualidad en las relaciones bilaterales, así como puntos de vista sobre cuestiones internacionales y regionales clave. Se firmó una declaración conjunta al más alto nivel y diversos documentos bilaterales intergubernamentales, interdepartamentales y de otra índole.

Los  presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y el de China, Xi Jinping, mantuvieron  una ronda de conversaciones que concluyó con la firma de un amplio conjunto de documentos y declaraciones conjuntas. Según las publicaciones de prensa, Putin señaló que estos acuerdos demuestran que "las relaciones entre Moscú y Pekín han alcanzado un nivel verdaderamente sin precedentes" y se piensa profundizarlas aún más. China es hoy reconocida como una potencia a nivel global, al punto que su desarrollo rivaliza con Estados Unidos en el actual orden mundial, y así es expresamente reconocida en los documentos del gobierno norteamericano. Rusia, sin llegar a ese nivel, es la tercera potencia mundial, y si bien no posee un desarrollo económico como las anteriores, sí posee cuantiosos recursos naturales y una capacidad militar capaz de competir a nivel estratégico. Por ello, los acuerdos con China son tan importantes, pues demuestran complementación y apoyo mutuo en la definición de un nuevo orden global. Por capítulos, estos son los puntos relevantes de los acuerdos:

 

Consolidar un mundo multipolar

Beijing hace tiempo lanzó su estrategia global, que denomina "de un futuro compartido" y un camino, la llamada "ruta de la seda". También se han creado una serie de instrumentos institucionales, como  el grupo de los BRICS y los diversos bancos de fomento. Como se ve, no se trata de una estrategia militar, sino de un plan global que implica instrumentos de gobernanza mundial, algo que Estados Unidos no puede ofrecer. Por ello, Moscú y Pekín, a nivel diplomático, mantienen la misma posición  en torno al concepto de un mundo bipolar, es decir, de un orden global que ya no debería estar dominado por Occidente y, en particular, por Estados Unidos. Es en ese contexto que hay que leer  la declaración conjunta sobre el establecimiento de un mundo multipolar  y un nuevo tipo de relaciones internacionales. Textualmente, el documento expresa que "Los intentos de varios Estados de gestionar unilateralmente los asuntos mundiales, imponer sus intereses a todo el mundo y limitar las posibilidades de desarrollo soberano de otros países, al estilo de la época colonial, han fracasado. El sistema de relaciones internacionales del siglo XXI está experimentando una profunda transformación, transitando de forma evolutiva hacia un estado policéntrico duradero y hacia la formación de un nuevo tipo de relaciones internacionales".

El documento profundiza el concepto de la siguiente manera: "la mayoría de los Estados, teniendo en cuenta la experiencia histórica adquirida, ha tomado plena conciencia del advenimiento de una nueva era y de la necesidad de seguir el camino de formación de una comunidad internacional más cohesionada, así como del respeto mutuo de los intereses fundamentales, la igualdad, la justicia y la cooperación en beneficio mutuo, sin dividir el mundo en regiones y bloques enfrentados".

Soberanía, cooperación mutua y energía

Los dos líderes destacaron el alto ritmo de la cooperación económica, que se ha consolidado en los últimos años, prestando especial atención al sector energético y acordando continuar fortaleciendo las relaciones de asociación integral en el ámbito de la energía, en particular a la energía nuclear, donde las partes expresaron "su intención de continuar con la ejecución de los proyectos de construcción de la central nuclear de Tianwan y la central nuclear de Xudapu, garantizando la finalización oportuna de las obras de construcción y la puesta en funcionamiento de las instalaciones" y, sobre esta base, profundizar la cooperación en el ámbito de la energía nuclear con fines pacíficos. Consecuentemente, se manifiesta Ambas partes expresaron su apoyo a la soberanía mutua: Rusia respaldó el principio de 'una sola China' y reconoció a Taiwán como parte inalienable del territorio chino".  Beijing, a su vez, apoya los esfuerzos de la parte rusa "para garantizar la seguridad y la estabilidad, el desarrollo nacional y la prosperidad, la soberanía y la integridad territorial, y se opone a la injerencia externa en los asuntos internos de Rusia".

 

Fortalecimiento de la cooperación militar

En cuanto al tema militar, se ratificó que Moscú y Pekín continuarán fortaleciendo la cooperación en el ámbito militar. Dice el documento: "las partes seguirán fortaleciendo la tradicional amistad entre las Fuerzas Armadas de ambos países, profundizando la confianza mutua en el ámbito militar, perfeccionando los mecanismos de cooperación, ampliando la práctica de ejercicios conjuntos, las patrullas aéreas y marítimas, fortalecer la coordinación y la interacción en formatos bilaterales y multilaterales, a fin de responder conjuntamente a diversos desafíos y amenazas, así como apoyar la seguridad y la estabilidad global y regional".

En el mismo sentido, se señaló el carácter destructivo de la idea de EE.UU. de construir el sistema de defensa aérea "Cúpula dorada"  para la estabilidad estratégica, remarcando que  esta iniciativa "niega por completo el principio clave del mantenimiento de la estabilidad estratégica, que prevé la indisolubilidad de la interrelación entre las armas estratégicas ofensivas y las defensivas".

El proyecto "Cúpula Dorada"  (o literalmente "domo dorado", Golden Dome) es un proyecto apoyado e impulsado por el Presidente Trump, diseñado como un escudo antimisiles multicapa  para proteger a Estados Unidos de misiles balísticos, hipersónicos y de crucero y a diferencia de la Cúpula de Hierro israelí, el sistema estadounidense utiliza una red de sensores y satélites espaciales, intentando destruir los misiles durante la primera fase, antes de su lanzamiento o en su trayectoria.  Además, y  muy importante, abarcaría todo el globo. El sistema emplearía una constelación de miles de satélites equipados con sensores e interceptores que serían las primeras armas espaciales estadounidenses en órbita. Los centros de datos en el espacio proporcionarían comando y control automatizados a través de una red habilitada por inteligencia artificial multidominio. 

 

La situación en Irán

El comunicado conjunto expresa que "los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán violan el derecho internacional y las normas fundamentales de las relaciones internacionales" por lo que se señala la necesidad de que las partes en conflicto retomen cuanto antes el diálogo y las negociaciones con el fin de evitar la expansión de la zona en crisis. Se remarca también que acciones tales como "el lanzamiento traicionero de ataques militares contra otros países; el uso hipócrita de las negociaciones como tapadera para preparar dichos ataques; el asesinato de representantes de los gobiernos de Estados soberanos; la desestabilización de la situación política interna en esos Estados y la provocación allí de un cambio de poder; y el secuestro descarado de líderes nacionales para someterlos a un juicio violan gravemente los objetivos y principios de la Carta de las Naciones Unidas".

 

América Latina como zona de paz

El documento es firme en apoyar al estatus de América Latina y el Caribe como zona de paz, así como a la lucha de los Estados latinoamericanos "por elegir de forma autónoma sus vías de desarrollo y sus socios", señalando que "Moscú y Pekín se oponen a cualquier acción que viole los objetivos y principios de la Carta de las Naciones Unidas o que atente contra la soberanía y la seguridad de otros países, subrayando que se oponen a la injerencia de fuerzas externas en los asuntos internos de la región "bajo cualquier pretexto".

 

Contra el intento de  la reescribir la historia y justificar el nazismo.

Ambos países se comprometieron a continuar "defendiendo con firmeza la visión correcta de la historia de la Segunda Guerra Mundial"  subrayando que "se opondrán a los intentos de negar, distorsionar y falsificar la historia".

En clara alusión al auge de las derechas y también a los intentos por parte de Ucrania de glorificar a Stepán Bandera, se señala que "las partes tienen la intención de seguir fortaleciendo la cooperación en la lucha contra la glorificación del nazismo, el fascismo y el militarismo, así como contra los intentos de resurgimiento de estas ideologías destructivas y la negación de los hechos del genocidio",  añadiendo que "las partes condenan enérgicamente la glorificación de quienes lucharon del lado de los nazis, los fascistas y los militaristas, colaboraron con ellos y cometieron crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad."

Jorge Jouroff
2026-06-10T14:08:00

Jorge Jouroff