La brecha de la vida. Usuarios de ASSE mueren ocho años antes que los de las mutualistas. Esteban Valenti

27.04.2026

Búsqueda es un semanario que se extraña; siempre realizaba aportes polémicos que encendían los debates. Esa función se ha reducido, pero sigue siendo un muy buen medio de prensa que aporta miradas y elementos fundamentales para el debate y el análisis político sobre la sociedad uruguaya.

Leonel García publicó una nota la semana pasada con el título de esta columna: es la radiografía más completa sobre la verdadera brecha de la sociedad uruguaya. No es sanitaria, es sobre las consecuencias más indiscutibles: la muerte. ¿Hay algo más inapelable?

"En 2024, el promedio de edad de personas fallecidas en las instituciones de asistencia médica colectiva (mutualistas) fue de 78,2 años (81,5 en mujeres y 74,9 en hombres). Ese año, en la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), estos mismos promedios fueron de 70, 73,9 y 66,2, respectivamente. La brecha es más clara si se mide en plata: el prestador público atiende al 63% de los dos quintiles más pobres de la sociedad uruguaya, mientras que el 70% de quienes están entre los quintiles 3 y 5 son socios de mutualistas".

"Esta diferencia de ocho años fue consignada el 24 de marzo en la sede del Ministerio de Salud Pública (MSP) por la Comisión Nacional Asesora en Salud Sexual y Reproductiva al presentar sus recomendaciones para una estrategia en el tema para este período. Los promedios de edad de fallecimiento se han mantenido prácticamente constantes en el quinquenio 2020-2024".

Estoy culminando un estudio comparativo a nivel regional sobre Uruguay en prácticamente todos los rubros: culturales, de acceso y uso de las nuevas tecnologías, y número de médicos por habitante. Esto es otra cosa; es la síntesis de las graves diferencias entre los niveles de vida en la sociedad uruguaya (salud, alimentación, seguridad, vivienda, trabajo, consumo, relación con el ambiente, esparcimiento e incluso nivel cultural, además de todos los bienes y servicios que constituyen la calidad de vida de una persona de cualquier edad).

Debería ser un motivo de preocupación para todos los uruguayos, para todos los actores políticos y para la gente sensible. Pero, en especial, debería ser la preocupación principal de un gobierno de izquierda.

Si al culminar un período de gobierno de cinco años no hemos logrado modificar esta realidad -esta diferencia de ocho años de vida en contra de los más débiles y pobres-, habremos fracasado, más allá de lo que digan las encuestas y los votos.

Como las cifras aparentemente son frías, pero no muerden y son inapelables, veamos qué sucedió durante los años de los gobiernos del Frente Amplio.

Evolución en Uruguay (2005-2019) de expectativa de vida y porcentaje de niños fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos:

Resultados entre los años 2020 y 2024 (gobierno de Lacalle Pou):

Los números no requieren muchos comentarios. Son indicadores duros y completos que no se cambian mejorando solo la atención a la salud, teniendo en cuenta que en el sector público todavía estamos lejos del nivel de atención de las mutualistas, a pesar de que hemos mejorado mucho con la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud y los avances en muchos niveles de la atención a todos los habitantes del país.

Seguimos avanzando, aunque los tricolores no lo vayan a reconocer NUNCA, porque ese es el corazón de su estrategia y de su táctica y quienes no se den cuenta de esto entienden muy poco de política. Lo voy a decir más brutalmente: con esta dirección del Partido Nacional, del Partido Colorado y con el proceso de derechización acelerado del Partido Independiente y la obsesión compartida por enfrentar a este gobierno, NUNCA HABRÁ POLÍTICAS DE ESTADO O POLÍTICAS NACIONALES.

Serán excepciones a la regla. Aportarán sus votos solo cuando estén obligados por cálculos menores y mezquinos. ¿No lo quieren ver? Podría jugarme las dos manos.

¿Por qué hago esta afirmación política? Porque es absolutamente imposible cambiar la percepción de la sociedad, en particular la de la gente de izquierda, si seguimos insistiendo por ese camino. Allí están todas las encuestas que nos revientan en la cara. No busquen respuestas exquisitas o académicas: son políticas.

Si no logramos combinar y coordinar un conjunto de cambios para acelerar y profundizar transformaciones en los sectores directamente relacionados con las condiciones de vida de todos los uruguayos -pero MUY PARTICULARMENTE de esa mitad que, en formas diversas, muere ocho años antes-, no habremos hecho avanzar al país para hacerlo más justo. Esa es la tarea sintética de un gobierno de izquierda.

La política económica, fiscal, las inversiones, la calidad de los servicios, la salud, la educación, la alimentación (precios y calidad), la seguridad, la calidad básica de las viviendas, el acceso a niveles básicos de confort, pero también la educación, la cultura y, naturalmente, las políticas sociales directas (porque la gente más necesitada no puede esperar), todo eso debe reflejarse en reducir esos malditos ocho años de diferencia entre la vida de los uruguayos que están de un lado y del otro de la brecha. Esa pregunta nos la deberíamos formular cada vez que impulsamos una política o una ley.

Es cierto que todavía hay una salud de pobres y otra de ricos, pero la diferencia entre ambas se ha reducido sensiblemente. La lista sería muy amplia. Pero... reducir esta brecha vital -y digo vital porque tiene que ver con la vida- únicamente a la calidad de la asistencia sería un grave error.

Una anotación al margen: el aumento de los homicidios, sobre todo porque la gran mayoría se produce en las zonas pobres y las víctimas son jóvenes, en un país con tan bajo nivel de crecimiento demográfico, también tiene una relación directa con la expectativa de vida. En este aspecto, la relación es mecánica.

Comparativa de la expectativa de vida de toda la población en cinco países (estimaciones y proyecciones al nacer):

Si se analiza detenidamente, se puede apreciar que Uruguay partió en 1930 de una posición privilegiada, incluso superior a Argentina (en ese entonces, uno de los países más ricos del mundo) y también muy injusto. Hoy, todos estamos en un pelotón entre los 74 y 80 años.

Tomaré otros ejemplos, de los países desde donde llegó la mayoría de los emigrantes a Uruguay:

Esperanza de vida al nacer: España e Italia (estimaciones en años)

Partimos de las mismas estimaciones en 1930 y nos han superado ampliamente, alcanzando más de 84 años de esperanza de vida en 2025. No tenemos los elementos para comparar la atención entre el sistema público y el privado de ambos países, pues tienen sistemas de salud totalmente diferentes a los nuestros.

Tomemos los llamados "Estados de bienestar": Suecia, Noruega y Finlandia

En otro estudio que realizaré, compararé los cambios en la expectativa de vida de mujeres y hombres; es un enfoque que arrojará información importante sobre los cambios.

Por último, datos de China y Estados Unidos:

No hay mucho que discutir en cuanto al nivel de los cambios en ambas naciones. China pasó de aproximadamente 35 años a 79,5 y superó a los Estados Unidos. Este país, presentado como símbolo del progreso y el avance, pasó de los 60 años a los actuales 79 aproximadamente. Solo avanzó 19 años de expectativa de vida en 95 años; los chinos, en ese mismo lapso, aumentaron 49 años.

Un último elemento muy significativo: la mortalidad infantil (por cada 1.000 nacidos vivos, ordenados por los mejores índices de 2025):

Observación sobre China:

El caso de China es verdaderamente impresionante desde una perspectiva estadística. En 1930, la mortalidad infantil era extremadamente elevada (se estima que superaba los 250 niños muertos por cada 1.000 nacidos vivos en muchas regiones), debido a la suma de guerras, pobreza extrema y desnutrición. Haber logrado reducir esa cifra a niveles de 6,2 en 2025 es notable.

Si miramos bien las cifras, estamos segundos en América Latina, pero bien lejos de los países desarrollados del norte. Con una observación: Chile en 1930 tenía aproximadamente 200 niños muertos cada 1.000 nacidos vivos y en el año 2025 alcanzó la cifra de 5,5; un registro también impresionante. Nosotros mejoramos mucho, pero pasamos de 100 niños fallecidos en 1930 a 6.0 en el 2025.

Estas cifras también nos hablan de que la pobreza infantil es otra de las prioridades inexorables y fundamentales para un gobierno de izquierda y para cualquier gobierno que se proponga, en serio, disminuir de manera importante esos ocho años de expectativa de vida entre los dos sectores de los uruguayos situados a uno y otro lado de una de las brechas más importantes, porque tiene que ver, nada menos, que con la calidad y la expectativa de vida de nuestros queridos uruguayos de todas las edades.

En estos días el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) publicó el informe completo sobre pobreza e indigencia en el año 2025 y comparativo con años anteriores. Es muy importante:

https://www.gub.uy/instituto-nacional-estadistica/comunicacion/publicaciones/estimacion-pobreza-metodo-del-ingreso-ano-2025

 

(*) Esteban Valenti. Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)

Esteban Valenti
2026-04-27T07:05:00

Esteban Valenti.

Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)