La (des)confianza frenteamplista. Fernando Gil Díaz
03.02.2026
En vísperas de un nuevo aniversario, el Frente Amplio atraviesa una fuerte crisis de confianza que se respira en el ambiente. La expectativa que generó el regreso al poder tras el impasse del gobierno de derecha multicolor, no ha colmado las aspiraciones de una importante masa militante que se siente defraudada o casi.
Lo extraño es que no celebramos las victorias (que las hubo en este primer año de gestión), y se pone el foco en temas que nos dividen y en los que la derecha fogonea a distancia aprovechando la oportunidad que le damos servida en bandeja. Ni tanto ni tan poco, es cierto que hay cosas que están en el debe, pero también es evidente que se han desatado negocios inconvenientes para el país y su gente sin que disfrutemos eso como una victoria. Hay que forjar un recorrido de renovación de la fe frenteamplista que incluya ese grado de confianza que parece haberse perdido entre la fuerza política y el gobierno. Hay tiempo y hay una rica historia que nos avala en ese sentido...
Unidad en la diversidad
Estamos encerrados en una interminable crítica que se agudiza en estos tiempos donde las carnestolendas hacen gala de lo que mejor saben hacer: criticar. Y para quienes se floreaban afirmando que el carnaval uruguayo no critica a la izquierda, los invito a que recorran algún tablado para asistir al formal desmentido de semejante e incrédula afirmación. Está muy bien que se critique al gobierno, porque de eso se nutre el carnaval y no deja de ser representativo de la voz popular que no puede dejar de escucharse nunca.
Ahora bien, hay críticas que son de recibo y otras discutibles, en tanto hay un tiempo para gestionar que no siempre es el mismo que reclama y espera la gente. Para ello es necesario explicar muy bien lo que se hace o no se hace para que se entienda el objetivo de la política pública. Y ahí estamos en el gran debe que tenemos hoy que es en la comunicación, algunas veces con un disparatado dilate que no se entiende y en otras, sencillamente errático o desacertado.
Le pasó a Fratti con la suspensión de la exportación de ganado en pie, que tenía su fundamentación y que se anunció antes de ejecutarse, abriendo un paraguas mucho antes que apareciera la primera nube. Le pasa a Yamandú cuando se lo apura en alguna rueda de prensa o entrevista y sale con una afirmación que luego tiene que explicar lo que quiso decir (el sistema Bukele como "un ejemplo a analizar", por citar un caso).
En concreto, a los yerros del Ejecutivo y su corte ministerial se le suma un grado de descontento militante que no admite explicaciones y se nutre de la virulencia que campea en redes sociales o grupos de whatsap, donde la catarsis hace gala de su existencia. Es la nueva forma de militancia que ocupa a los internautas frenteamplistas que, eludiendo las sucesivas olas de calor, le ponen un adicional de descontento que se viraliza y genera un enrarecido clima en la previa de un nuevo aniversario. El tablado FA
Este febrero que arranca nos debería interpelar para recomponer el pacto frenteamplista forjando una verdadera renovación de votos donde la confianza sea uno de los pilares fundamentales que orienten a una militancia que se puso una campaña al hombro y sacó del poder a una coalición de derecha que dejó los peores 5 años en pérdida de ingresos en salarios, pensiones y jubilaciones; que aumentó la pobreza infantil y cerró negocios millonarios en contra de los intereses de los uruguayos (Neptuno, puerto de Montevideo, entre otros).
Es necesario que aquello que sembraron los fundadores sobre la unidad en la diversidad se convierta en una renovada realidad que nos permita confirmar el inicio de un ciclo progresista que no se termine en 2029 sino que se continúe por muchos períodos más.
El mundo atraviesa una ola de incertidumbre política a merced de mesiánicos líderes que ponen en riesgo la supervivencia de la raza humana mientras especulan financieramente con los recursos estratégicos ajenos a los que toman por la fuerza. Un peligroso juego de fuerzas que nos ponen en riesgo y altera el orden mundial de una manera que nadie imaginó... hasta hoy.
El multilateralismo que conocimos está en duda ante las bravuconadas de un magnate con poderes presidenciales que se tambalean al influjo de filtraciones de expedientes que aparecen como salvoconducto desconocido y resguardado por quienes realmente manejan los hilos del poder mundial. Esos que amenazan con desestabilizar al poderoso poniéndolo a la defensiva de denuncias aberrantes que escandalizan al mundo entero.
En medio de ese panorama y contexto mundial, una fuerza política de izquierda cumple un nuevo aniversario siendo la de mayor caudal electoral del país y consolidando una rica historia de más de medio siglo que la hacen única en la región y el mundo. Un caso a estudiar y a emular por el resto del conglomerado americano que debiera aprender de nuestra coalición y movimiento para ser un faro que ilumine un camino posible donde el poder radique en el pueblo y no en una élite que lo maneje a su antojo.
Con sus aciertos y sus errores, con las críticas internas, duras, durísimas muchas veces, y sin aceptar explicaciones otras tantas, aún así, sigue siendo la única alternativa posible para un pueblo postergado y deprimido por los gobiernos de derecha.
Es cierto que la caja que dejaron estaba mucho más vacía de lo que informaron, un vaciamiento que condicionó una ley presupuestal que defraudó a muchos que no se conforman y esperaban mejores asignaciones. Sin embargo el botón de muestra que han significado estos primeros 12 meses de gobierno marcan una recuperación del salario real y de las jubilaciones que es una señal diametralmente distinta a la del gobierno multicolor. Aumento la tasa de ocupación laboral; aumentaron las exportaciones; está el tema del tipo de cambio que puso al equipo económico en alerta y tomando medidas que seguramente tendrán su impacto en el corto o mediano plazo. Y así con un sinnúmero de temas que están en la agenda y que tienen al gobierno ocupado y preocupado.
Por supuesto que falta mucho más, que hay que dar otras señales más contundentes. Pero principio quieren las cosas; hay un rumbo claro que es gobernar para las mayorías y no para los malla oro.
Hay que renovar la confianza frenteamplista, desde la que depositamos en el Presidente para abajo, porque solo así podremos gobernar con fraternidad en la diversidad, y la revolución de las cosas simples no será una simple consigna sino una preciosa realidad.
el hombre prendía una velita más,
el perro ladraba (confiado) otro cumpleaños...
Fernando Gil Díaz