La droga no se termina poniendo presos a los narcotraficantes. Rúben H. Díaz

08.03.2026

Si algo debiera haberse aprendido sobre la expansión del consumo de drogas en los últimos cincuenta años a nivel global, es que no se logran resultados poniendo preso a los narcotraficantes.

A todos los grandes narcotraficantes desde Pablo Escobar hasta nuestros días, se le apresó o mato y sin embargo cada vez hay más consumo y consumidores. Extraditando a muchos de ellos a Estados Unidos, lo que se logra es extenderles y asegurarles la vida.

Apresando o matando a los narcotraficantes lo que se hace es aumentar la violencia de manera exponencial, mientras se reagrupan o definen quienes los sustituyen. Eso se resuelve a tiros.

 Mientras no exista una política valiente, seria e inteligencia, esto seguirá constituyendo una piedra en el zapato de nuestra civilización. Un problema cada vez más grave.

Es muy difícil encontrar cifras fidedignas, y eso se demuestra si uno pretende incluso, como hace el suscrito, utilizar inteligencia artificial. Por lo tanto, es preciso analizar datos fiables, para desde allí tomar medidas y diseñar políticas que sean realmente útiles.

En Estados Unidos el año pasado consumieron drogas unos cinco millones de personas. El consumo de cocaína supera a la droga sintética. Cincuenta y cinco millones de norteamericanos han consumido a lo largo de su vida. Esto nos permitiría afirmar que de cada diez personas que consumieron una tiene un vínculo con las drogas que realmente la convierte en adicto. Tengamos en cuenta que la población actual de ese país es de 340 millones. Un millón y medio de consumidores actuales han sido tratado clínicamente.

La otra punta de este complejo tema, es la producción. En materia de coca, hay una cifra fiable, el área sembrada. Se obtiene con mucha precisión porque es desde satélites. IA me dice que el rinde por hectárea de coca fue de 8.5 toneladas en 2023 en Colombia. En el 2022 había sido 6.4. Un 33 por ciento de crecimiento en un año. Clara demostración de la ineficacia del actual gobierno de ese país. La fuente de IA es Naciones Unidos.

Hubo varios períodos de crecimiento del rinde de la hoja de coca. Desde 1981 al 85 se triplico.  En el último decenio del siglo pasado creció un cincuenta por ciento. Ahora en un año 33 por ciento. En mi nota interior señalo que en el 2025 el precio de la coca había crecido en Estados Unidos en un treinta por ciento. Mi fuente es de uso público, IA. Sin embargo estas cifras no cierran, pero dan una idea de que la producción y el consumo tiene que estar creciendo de manera espantosa.

Si se quiere hacer algo efectivo, desde una política represiva, hay que atacar la cadena de producción y consumo en sus tres etapas importantes. El área sembrada. El transporte y el consumo final.

El gobierno americano ataco por el momento el transporte. Daría la impresión que la restricción del consumo que llevo adelante ha logrado resultados satisfactorios. De acuerdo al aumento del precio en Estados Unidos. Pero ese es el eslabón menos importante. Además, por ahora no se puede saber cuanta coca se afecto. O al menos no consigo cifras en ese sentido.

Los otros dos eslabones son los importantes. El cultivo por un lado y la represión en las calles de Estados Unidos. Todos sabemos que en cualquier esquina de ese país se puede conseguir coca sin problemas. ¿No habrá llegado el momento de que en vez de perseguir emigrantes se dediquen a llevar presos a quienes tienen el mercadeo en ese territorio? . ¿Cuánta gente llevaron presa el año pasado por comerciar coca al menudeo?. Da la impresión que sería mucho más importante poner a la fuerza pública en esa tarea que la de los emigrantes.

Con relación a detener la producción, es imprescindible que Colombia tenga un gobierno que realmente ataque al narcotráfico. Como ocurrió en los primeros trece años de este siglo. En el 2013, se registro la menor plantación de coca de su historia, 48 mil toneladas. Allí los ambientalistas, lograron que la Suprema Corte de Justicia de ese país dejara de usar el glifosato desde avionetas. Llego el momento de saber que hace más daño, si el glifosato, o la selva que se pierde por la tala para plantar coca. No se pueden lograr resultados con una acción manual. Eso es la muerte de muchos colombianos. Y muchos más que pierden brazos y piernas por efecto de minas personales que siembran narcos y guerrilla. Colombia fue el país que se plantaron más minas personales del mundo desde la segunda guerra mundial hasta nuestros días. Incluso más que Vietnam. Desde el fatídico 15 de mayo del 2015, que el Presidente Santos dispuso terminar con la fumigación de cultivos, los gobiernos se han visto con las manos atadas en la materia hasta ahora.

La alianza militar que el Presidente Trump presento al mundo de gobernantes de América para combatir el narcotráfico no tiene mucho sentido. Solo uno de los cuatro países con mayor producto bruto del América Latina esta en esa alianza. Argentina. Donde hay que actuar con inteligencia y valentía es en las calles de Estados Unidos, Colombia y México. Colombia es muy importante porque produce el 67% de la coca a nivel mundial. Para controlar la producción hay que operar de manera agresiva en Colombia, Perú y Bolivia.

Por debajo de todo lo que se dice, las cifras que se obtienen, están demostrando que los narcotraficantes ganaron más dinero que nunca en su historia en los últimos tres años.

 

Rúben H. Díaz

 

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2026-03-08T19:41:00

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