La escuela en casa y la República. Marcelo Marchese

05.10.2026

La Suprema Corte de Justicia sostuvo la sentencia que le permite a la comunidad agrícola menonita de Florida educar a dos de sus niñas en sus casas. Esa educación es impartida por los padres y asistida por una plataforma religiosa con sede en EEUU llamada Homelife Academy.

El tema es harto espinoso pues se encuentran en pugna los derechos del individuo con los derechos de la comunidad que debe garantizar su salvaguardia. Así como uno no puede hacer todo lo que quiere la sociedad tampoco puede imponer todo lo que quiere. Lo justo está en algún lugar intermedio. Veamos los problemas que existen para analizar este asunto.

 

EL ATAQUE AL ESTADO

La enseñanza pública y la enseñanza privada habilitada por el Estado son un desastre. Ese es el primer problema con que se encuentran quienes defienden la idea de que el Estado debe regular la enseñanza. El problema es que si abandonamos la idea de que el Estado debe regular la enseñanza debemos abandonar la idea del Estado y nos quedamos sin País. Toda comunidad, sea las comunidades aborígenes de la Amazonia o sea la comunidad de la China ultracapitalista de hoy, debe asegurar su supervivencia, lo que implica reproducir los valores de la comunidad, en caso contrario, desaparece.

Esta idea elemental de que una sociedad debe reproducir sus valores tiene como enemigo un deliberado ataque al Estado que se ha convertido en un verdadero Satanás culpable de todos los males. El ataque es por un lado ideológico y ahí tenemos el eterno discurso anti Estado, y por el otro práctico: se desarticula al Estado, se lo hace inoperante y luego la gente clama por su eliminación.

Por ejemplo: en la escuela pública uruguaya se imparte la perspectiva de género y diversidad, lo que lleva a mucha gente a desear enviar a sus hijos a cualquier otro lado que no sea un lugar donde le compliquen la sexualidad a sus hijos.

Otro ejemplo del ataque al Estado son los contratos secretos firmados con las transnacionales, pues esos contratos establecen espacios donde el Estado no puede legislar, espacios donde el Estado no tiene poder, y son un abierto atentado a la democracia que el Estado debe salvaguardar, ya que si los acuerdos son secretos, de nada sirve ninguna democracia, de nada sirve la opinión de la gente y por lo tanto, eso lleva a la conclusión de que la gente no debería gobernar sino los especialistas.

Si a su vez le restamos recursos al Estado haciendo ridículas represas en Casupá, entregando el puerto por décadas, construyendo una vía de ferrocarril de uso exclusivo de una transnacional pagando 3.500.000.000 dólares y comprando unas vacunas inservibles a un precio desconocido y poniendo en garantía riquezas desconocidas, con toda evidencia erosionamos al Estado y lo dejamos pronto a su liquidación.

 

LA ESCUELA EN CASA

La escuela en casa es más eficiente que la escuela institucionalizada de igual manera que el parto en casa es más humano que la aberración practicada en los hospitales. De hecho hay un movimiento llamado Parto Humanizado que busca que volvamos a un parto más humano y no el que se practica en los sistemas de salud.

Cuando alguien se va a examen busca obtener clases particulares, pues el profesor particular tiene la posibilidad de establecer la estrategia de aprendizaje adecuada a ese alumno en concreto. El sistema de educación tiene el problema de establecer un mismo sistema para alumnos desiguales, lo que implica de manera sistemática la discriminación.

La escuela pública obligatoria nació a impulsos del racionalismo y de la revolución industrial cuando los estados se consolidaban. Era necesario instruir a los futuros trabajadores y disciplinarlos, y al mismo tiempo, las repúblicas nacionales que venían al mundo necesitan perpetuarse, ya que se había establecido que ese era el mejor régimen político y la educación debe asegurar la reproducción del régimen político adoptado por la nación.

Aquí vemos un aspecto negativo y otro positivo. Cierto disciplinamiento es necesario para la vida en sociedad, ya que se le debe enseñar al futuro ciudadano a no robar y matar a otras personas, el problema aquí son los límites de ese disciplinamiento y para empezar, los problemas que genera un sistema único de enseñanza, una estrategia única de enseñanza.

Entre las consecuencias negativas de la enseñanza institucionalizada tenemos lo que han escrito autores como Paulo Freire, considerando a la enseñanza como un sistema bancario donde se depositan conocimientos en el alumno impidiéndole crear sus propios conocimientos y desarrollar su propio talento. Otro problema es que la enseñanza, por medio de su manera de premiar y castigar el uso de la palabra, debilita a la palabra, la principal conquista humana y la principal herramienta del hombre. Aprender a leer y escribir en una casa le permite al individuo un vínculo amoroso con la palabra que ningún régimen de premios y castigos puede igualar.

 

LA LAICIDAD ENTENDIDA COMO ODIO A LAS RELIGIONES

No sólo el Estado está bajo ataque sino también las religiones. Muchos de los que están en contra del fallo de la Suprema Corte quieren castigar a los menonitas con un razonamiento así: "Jaaa, que vayan a la escuela así sabrán lo que es bueno".

Se invoca la laicidad para obligar a los menonitas a asistir a una institución habilitada por el Estado, pero eso es un disparate ya que existen colegios religiosos habilitados por el Estado. Si hay un concepto del que se ha abusado es el concepto de la laicidad. Pretender que una escuela pública o privada no adoctrine es ridículo, ya que la educación implica adoctrinamiento. La escuela pública, cosa que explica Varela en La educación del pueblo, adoctrina para la República. Crea ciudadanos sin los cuales no puede existir una república.

Quienes desprecian las religiones creen que los valores morales de la humanidad han nacido de un repollo. No, nacieron de las religiones. Incluso la izquierda ignora las raíces cristianas e igualitarias de su pensamiento: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" y "Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja a que ingrese un rico al reino de los cielos"

 

¿QUÉ HACER?

La Constitución es meridianamente clara: "Queda garantida la libertad de enseñanza. La ley reglamentará la intervención del Estado al solo objeto de mantener la higiene, la moralidad, la seguridad y el orden públicos. Todo padre o tutor tiene derecho a elegir, para la enseñanza de sus hijos o pupilos, los maestros o instituciones que desee."

Así que los padres pueden elegir la institución educativa que les plazca, pero el Estado debe asegurar que no se impartan ideologías contrarias al orden público, por lo que la solución ideal es permitir a los menonitas estudiar en casa, pero el Estado debe inspeccionar los principios de la plataforma norteamericana Homelife Academy, o en su defecto, inspeccionar la educación en la colonia menonita o establecer algún tipo de examen a fin de curso.

Pongamos un ejemplo hipotético. Supongamos que viene al Uruguay una colonia extranjera que enseña a sus niños que es válido robar y matar a los uruguayos, esos hijos del Diablo, y que el objetivo primordial de la colonia es eliminar el Estado uruguayo y su República y esclavizar a todos sus habitantes.

¿El amable lector estaría de acuerdo con aceptar tamaño delirio? Si el amable lector tiene una vocación suicida, sí. Si el amable lector ama a la gente de este País pediría que se prohíba esa educación y que se forme a los niños con los principios del amor.

La Suprema Corte de Justicia suspendió al juez Alejandro Recarey por noventa días sin goce de sueldo, cuando el juez Alejandro Recarey hizo cumplir la normativa que establece que el Estado debe analizar qué medicamentos y vacunas se aplican a la población. El juez Alejandro Recarey hizo respetar la ley. La Suprema Corte de Justicia previamente aleccionada violó la ley y castigó al juez que tuvo la valentía de defender la ley y la salud.

¿El lector dirá que el Estado no debe averiguar qué tienen las pastillas y vacunas que fabrican las farmacéuticas y que se aplican a la gente del País?

No, el Estado debe velar por nuestra salud y velar por nuestra salud implica también asegurarse que la educación transmita los principios republicanos.

El que haya tanta gente confundida con este asunto significa que el deliberado ataque al Estado ha hecho un excelente trabajo y que la escuela, el liceo y la universidad han fracasado a la hora de impartir los principios republicanos.

La situación es grave y empeora día a día.

 

 

Marcelo Marchese
2026-10-05T13:36:00

Marcelo Marchese

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias