La guerra en Medio Oriente y una inflación que no da tregua en América Latina. Por Juan Trímboli
30.06.2026
Las y los consumidores son el último eslabón de todo ciclo productivo. En virtud de ello, son destinatarios de los beneficios o perjuicios generados a lo largo del proceso de producción y suministro de bienes y servicios.
En este proceso pueden producirse circunstancias exógenas o endógenas que afectan las condiciones de entrega o prestación de los productos; la inflación es típicamente un factor externo que afecta los precios, por lo que es sin duda uno de los fenómenos que más preocupan a las personas en su carácter de consumidoras.
Y no es para menos, el aumento de la inflación, medido a través del Índice de Precios al Consumidor, no solo provoca que las cosas sean más caras, sino también que la moneda valga menos, situaciones que perjudican directamente a los ciudadanos.
Sabemos que existen fenómenos globales que repercuten en la inflación a escala mundial, por ejemplo, guerras, pandemias, eventos climáticos extremos. Resulta evidente que la guerra de Estados Unidos e Israel en contra de Irán y Líbano está generando impactos en la variación general de los precios en todas partes y para conocer su comportamiento en América Latina y El Caribe, la Fundación Ciudadana por un Consumo Responsable (FCCR) ha realizado un monitoreo reciente sobre este indicador clave para la economía y la sociedad en nuestra región.
Para avanzar, se exploraron estadísticas oficiales sobre la tasa de inflación acumulada entre enero y mayo de 2026, en 18 países de la región, encontrándose el siguiente comportamiento de precios: Argentina (14,7%), Cuba (9,16%), Colombia (4,36%), Honduras (3,6%), Perú (3,27%), Brasil (3,2%), Uruguay (2,95%), Chile (2,8%), Bolivia (2,62%), Paraguay (2,2%), El Salvador (2,18%), Nicaragua (2,04%), Guatemala (1,99%), México (1,74%), República Dominicana (1,5%), Panamá (1,1%), Ecuador (0,6%) y Costa Rica (-0,62%).
Considerando estos datos, vemos que prácticamente en todos los países ha aumentado en forma considerable la velocidad de incremento de los precios en los primeros cinco meses de este año, al compararlos con el mismo período del año pasado.
La información indica que Argentina y Cuba, con el 14,7% y el 9,16% de inflación, respectivamente, siguen encabezando las alzas de precios en la región; en cambio, dos de los tres países dolarizados (Panamá y Ecuador), reportan bajo ritmo inflacionario del 1,1% y 0,6%, respectivamente, y Costa Rica sigue siendo el único país de América Latina con inflación negativa (-0,62%). El tercer país que tiene el dólar estadounidense como moneda de curso legal es El Salvador, que tiene una velocidad media de alza de precios que ronda el 2,18% en este período.
Cuando aparece un período inflacionario global importante, es frecuente que existan perturbaciones en el sector de alimentos y en algunas materias primas y esto es justamente lo que está sucediendo en este momento de choque de precios a raíz de la guerra en Medio Oriente.
Para tener una idea sobre la tendencia de precios de los alimentos en el mundo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) tiene varias herramientas, esta vez usaremos el denominado Laboratorio de Datos. Esta herramienta realiza mensualmente una predicción a muy corto plazo de la inflación de los alimentos y monitorea las aceleraciones diarias de los precios, usando información actualizada.
Según este modelo de la FAO, en el conjunto de América Latina y El Caribe, el pronóstico de los últimos dos meses fue una inflación anual de alimentos al alza, desde el 5% (30 de abril) hasta el 5,2% (25 de junio). Cuando suben los precios de los alimentos, la población y en particular las personas en situación de pobreza, enfrentan más problemas para adquirir la canasta básica alimentaria, lo que a su vez amenaza con aumentar este flagelo.
Se habla de una interconexión entre guerra, precios del petróleo - combustibles y precios de los alimentos, que lamentablemente en este momento se han alineado de nuevo y sus consecuencias son negativas para productores y consumidores en todo el mundo.
Queda claro que, aunque la guerra en Medio Oriente esté lejos, genera impactos directos en los precios de los productos y servicios en la mayor parte de países de la región y en la medida que crece la inflación, se dificulta más la vida de la gente, especialmente la mas vulnerable.
Para profundizar en los datos expuestos, se puede leer y descargar este documento preparado por la FCCR https://bit.ly/EconomiaYsociedad-Abril2026.
Juan Trímboli. Presidente de la Fundación Ciudadana por un Consumo Responsable, con sede en Chile.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias