La herencia de Marcelo. Marcelo Marchese
01.07.2026
La selección tuvo dos períodos en que el punto de inflexión fue la Copa América. Allí se suspende injustamente al técnico (un aviso de que a la FIFA no le gustan los Bielsas) y se permite que ataquen a los familiares de los jugadores, lo que lleva a la reacción y posterior suspensión de unos cuantos y a la célebre conferencia de Bielsa donde fusiló al statu quo del fútbol.
Esa conferencia dio la vuelta al mundo, pues el técnico dijo lo que todos saben pero nadie dice, ya que los quieren decir no tienen dónde, y los que pueden decirlo no lo dirán jamás por ser precisamente parte del problema.
Cuando se funden metales se genera un material residual que será desechado y que se llama "escoria". Un deporte tan hermoso como el fútbol genera una enorme escoria que separa al hombre del fútbol. Esa escoria sabía que Bielsa era un peligro, pero lo confirmó en aquella conferencia de prensa y decidió crucificarlo, ya que ese es el destino de quienes enfrentan al poder.
El plan fue intensificar el ataque mediático contra el rebelde, mover todas las influencias para alterar el vestuario y si fuera preciso, cobrar en contra en los partidos decisivos. La parte más delicada del plan fue alterar el vestuario, cosa que se logró, pues una minoría con vínculos con operadores disfrazados de ex jugadores se dejó manipular. De esta manera el cuadro quedó partido y no había diálogo en la cancha, como demostró el primer gol de Cabo Verde. Un cuadro no es una suma de jugadores sino una nueva unidad.
La operación dentro del cuadro llevó a Bielsa a pensar cómo resolver el asunto. Si debía elegir entre dos jugadores de similar nivel y uno boicoteaba su mando, lo que significa que operaba contra la selección, y otro no, optaba por el que no boicoteaba a la selección.
El problema se intensificó cuando una cantidad de jugadores cruciales se lesionó o no tenía fútbol en sus clubes. Es posible que en las lesiones y en la falta de fútbol en sus clubes, incidiera el fomentado clima interno en la selección, y de alguna manera, esas crisis que vivían, pues debían optar entre hacer las cosas bien o hacer las cosas mal, les jugó una mala pasada que terminó pagando el cuerpo, algo que suele llamarse "somatización".
Para completar el panorama en contra, se demoró un vuelo de Uruguay por seis horas, cosa rara, se cambiaron los colores de su bandera, cosa muy rara, en el partido con Arabia no se cobró una evidente plancha a Canobbio y se levantó la bandera de inmediato en un avance al arco de Araújo (en general se deja pasar y se revisa luego, y para colmo no estaba en offside) y en el partido con España no se le cobra un eventual penal a Viñas que si hubiera sido a un argentino se cobraba.
En estas condiciones es natural que a la hora de definir se defina mal, que un saque de banda en cancha contraria se haga para atrás, que quien la recibe pifie y que el golero salga cuando no tenía cómo llegar y que no detenga el ataque. Esto sucede porque, como dijimos e insistimos, el conjunto de jugadores no logra conformar la unidad llamada "equipo", algo así como una suma de mentes que configuran una sola mente.
Bielsa, que sabe de todo esto y además sabe otras cosas que nosotros no, como que la FIFA no quería que Suárez juegue este último mundial (¿acaso alguien vio a Suárez en los asientos preferenciales de la FIFA, esos asientos tan importantes para las cámaras?) debió manejarse en una cocina donde para elaborar el plato llamado fútbol, debía agregar una cantidad de condimentos políticos.
Le pido al lector que imagine este diálogo entre Bielsa y alguien de la AUF que alguien me contó.
-Estoy evaluando convocar a Suárez. Se retractó públicamente, y aunque sólo pueda jugar 30 minutos, no tenemos un delantero que defina como él y que impresione al rival como él.
-La FIFA no quiere saber nada de Suárez, y de ninguna manera quiere otorgarle el título de Leyenda. Si lo convocás nos van a hundir más de lo que nos van a hundir sin convocarlo.
Si este diálogo no fue exactamente así, de seguro hubo diálogos de esa característica en todas las selecciones, y los técnicos deben considerar todo esos aspectos y más aún si son técnicos bajo el furioso ataque de la prensa y con el sólo apoyo del público y de la federación nacional.
Ayer Bielsa decidió dar la cara y cerrarle la boca a los fariseos. Con toda claridad dijo que fue boicoteado, pero al mismo tiempo defendió la entrega de los jugadores, porque esa entrega está fuera de duda para quien entienda algo de fútbol, y porque esos jugadores seguirán siendo los jugadores de la selección. Bielsa es un hombre responsable y agradecido, y por eso obró con esa generosidad.
Alguien podrá pensar que el paso de Marcelo Bielsa por nuestra selección fue un fracaso, pero quien piense así no sabe nada del mundo y de la vida. En octubre del 2024, cuando ya estaba en pie la operación contra él, hice una crónica de la traición anunciada: "Las hienas, los buitres, los loros, los piojos, los mandriles y las cucarachas esperan dos malos resultados al hilo para fletar al héroe. Vaya a saber uno si no le están haciendo la oreja a algún jugador de la selección para reeditar el plan Carrasco. Sea de esto lo que fuere, todos sabemos cuál será el final (...) El héroe muere en la tragedia, pero muere para asegurar su triunfo. El triunfo del héroe es nuestro triunfo"
Ya se sabía en el 2024 que nos iría mal en el mundial. Pero acá se trata de otra cosa, ya que el fútbol es hermoso porque representa a la vida, pero lo que importa es la vida. La mayoría del País sentía desprecio por la escoria del fútbol, una escoria que incluye a esos fracasados en el fútbol devenidos en periodistas deportivos. Ahora ese desprecio aumentó y se hizo más consciente. Si continúa en aumento y ganando en consciencia, tendremos la posibilidad de rescatar al fútbol de la escoria que lo ahoga y prostituye.
En un mundo donde los presidentes se tiran de cabeza para morder una coima, es una bocanada de aire fresco que alguien enfrente al poder de la FIFA y que defienda en una conferencia de prensa a los jugadores, incluyendo a quienes lo boicotearon. Incluso los periodistas deportivos debieron reconocer en su fuero íntimo esa grandeza.
Ya lo dijo el poeta, cuando la bondad se presenta con todo su esplendor, la hipocresía se retrae y guarda respetuoso silencio.
Marcelo Marchese
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias