La migración, ¡que temita! (1) Rúben H. Díaz
09.09.2026
Según datos oficiales, hay 304 millones de emigrantes en el mundo. 52 por ciento son hombres. 48 mujeres. El país que tiene mayor cantidad, con relación a su población, es Estados Unidos. 15.4 por ciento de sus habitantes son extranjeros. 51.9 millones.
Le sigue Europa en su conjunto con 15.2 por ciento. El mundo tiene 8.300 millones de habitantes. Su población crece a menos de uno por ciento anual, la tendencia es a que en el 2080 la población deje de aumentar. La gran cifra sobre el total de emigrantes sorprende. El total de emigrantes son el 3.7 por ciento de la población mundial. Uno piensa todo lo que se habla sobre el tema a nivel global, las preocupaciones y conflictos que produce, como incide en la seguridad de los países, en la economía y la sociedad en su conjunto, y cuesta entenderlo.
De todos los emigrantes se piensa que entre un 10 a un 15 por ciento están en forma irregular en sus destinos. La cifra no es muy precisa. La generalidad de los emigrantes, o su gran mayoría, son jóvenes en edad productiva y reproductiva. Un gran porcentaje con estudios superiores y técnicos completos que pueden tener dificultades para validarlos en sus destinos. Muchos se reencuentran con sus parejas. Poseen resiliencias y capacidades para cambios extremos y romper vínculos. Condiciones o facilidad para adaptarse a distintos idiomas. Todos, o casi todos, hacen su "duelo migratorio". Se clasifican de dos maneras en lo macro, los que tienen documentación y los que no la tienen. La otra es entre emigrantes voluntarios u obligados, por razones políticas, de seguridad o trata de personas.
Las migraciones existieron siempre, todavía hoy, desde tiempos remotos. Son una tendencia que se mantiene. La gran mayoría va del hemisferio sur al hemisferio norte. Pero por distintas razones. Hace 300 millones de años hubo por lo menos cuatro especies humanas. Neardentales, denisovanos y homo floresiencis. Como nos enseñó Darwin sobreviven los más aptos. Nosotros no fuimos los elegidos, sino los que nos adaptamos mejor a todas las zonas del planeta y nos reproducimos de manera más efectiva. Por ello emigramos hacia el norte, porque tiene y tenía más tierra y más tierra productiva. La superficie terrestre en el hemisferio norte es mayor a la del sur, con mejor calidad. Es transversal, la del hemisferio sur tiene forma longitudinal. No es por un tema ideológico que allí viven mejor. El sur es menos extenso y longitudinal. Es la geografía la que creo esa situación. Eso hace que el norte sea más cómodo para vivir. Ahora seguimos mirando en general el norte cuando salimos a otros países. Lo hacemos porque no solo hay más territorio, sino está el mundo más desarrollado. Por algo en el hemisferio norte, existe más democracia y más capitalismo. A eso se agrega la tendencia demográfica. Cada vez procreamos menos y viviremos más tiempo. En el norte se reproducen menos porque la mujer gano derechos y es la tendencia del futuro. Es lo que nos va a salvar, porque el planeta no acepta más gente. Vamos al norte si podemos no porque los del norte exploten a los del sur. Vamos porque por razones geográficas a lo largo de nuestra existencia allí se generaron mejores condiciones de vida. Eso ocurre con todos los países de América del Sur. Los emigrantes van a un país con el que comparten límites, que también está en el sur y España o Estados Unidos, que están en el norte. Van más al norte que al sur. La diferencia entre Estados Unidos y España, es que en España tenemos el mismo idioma, Con Estados Unidos no., En general en España tienen trabajos de peor calidad que en Estados Unidos, porque el idioma diferente supone una forma de selección migratoria.
Lo migratorio tiene su aspecto más triste y dramático, en la trata de personas y las formas modernas de esclavitud. Es el tercer negocio ilegal del mundo global. Solo lo superan el narcotráfico y las falsificaciones. La trata mueve 49.600. millones de dólares al año. Naturalmente que los tres se vinculan e interactúan. Por encima de las cifras, que hablan por sí mismas, el daño moral que producen a nuestra sociedad me parece que no puede evaluarse. Es infinito. Las nuevas tecnologías, por ejemplo, han disparado la trata de personas. Allí está el escenario que logra reclutar a las víctimas. Es hora de pensar que hacemos con ese problema.
Una nota no puede abarcar toda esta temática. Habrá oportunidad de algún análisis sobre la manera y la forma que se está operando políticamente por regiones y países. El tema de las remesas, es decir lo que envían los emigrantes a los países de origen. En algunos sitios inciden en la economía y en la sociedad. Hoy presentamos datos concretos que constituyen un marco sobre este importante asunto. También resulta de interés comprender que el fenómeno migratorio difiere en muchos aspectos por continentes. No solo porque tienen destinos diferentes los emigrantes, sino por como llegan a ellos con tradiciones y culturas distintas. No es lo mismo América Latina, Asia y África. La migración acompaña el necesario proceso de radicar a la gente en las ciudades. Si se hubiera seguido con la idea de que poblar es civilizar, el planeta habría ya colapsado. La gente en general cada vez más vive en las ciudades. En las ciudades es donde van los emigrantes. No obstante, todavía quedan focos, muy pocos, de migraciones para tareas agrícolas. Por ejemplo, los mexicanos que cruzan la frontera para desarrollar ese tipo de labores en la Florida o Texas.
Dejo constancia que mis fuentes fueron Wikipedia, Naciones Unidas, Organización Internacional del Trabajo, Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Organización Internacional de Migraciones e Interpol. Es decir, organismos públicos de carácter nacional o internacional.
Rúben H. Díaz
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias