La migracion. ¡que temita! (2) Rúben H. Díaz
16.09.2026
Malthus, predijo en la revolución industrial, en Inglaterra, que la población mundial iba a aumentar en forma geométrica y los alimentos en forma aritmética. A partir de ese momento la población creció mucho pero no alcanzo a ser geométrica.
La predicción catastrófica no se cumplió. En el momento de mayor crecimiento, en la década del sesenta del siglo XX, un grupo de sacerdotes católicos, Fidel Castro, la FAO y la izquierda en general anunciaban una hambruna desbastadora antes del fin de siglo. El intelectual y sociólogo brasileño, Jesúe de Castro, lo explicaba en un libro titulado "Geografía del hambre". Ese libro y otro libro titulado "escucha Yanqui" eran los best seller del momento. Cuando explotó la bomba atómica en Hiroshima, Einstein dijo que había empezado la cuenta regresiva. Hubo siempre predicciones negativas. Sin embargo, hasta ahora, todas felizmente han fracasado. Por una única razón, nadie pudo con la tecnología. Todavía estamos aquí, en la tierra cada vez mejor alimentados. Esto demuestra como a veces nos equivocamos y pensamos al revés. Ahora tenemos el temor a la Inteligencia Artificial. Tenemos que cuidarnos, tomar recaudos, pero no deberíamos equivocarnos tanto. Lo que es claro es que la tierra prometida no existe. Siempre habrá trabajo por delante.
El tema de la migración es imposible abordarlo en columnas periodísticas. Solo se puede decir algunas cosas. En esta oportunidad, las migraciones entre Europa y América desde 1870 hasta nuestros días. Desde l870 a 1920, fue el momento en que los europeos vinieron más a América. Se confirma lo que señalamos en la nota anterior, a lo largo de la historia las grandes migraciones van del sur al norte. A Estados Unidos, y un poco a Canadá fueron 30 millones de europeos. A Sud América, doce millones. Las cifras no son precisas, las diferentes fuentes que uno puede invocar están en esos números aproximadamente. Seis a Argentina, cinco y medio a Brasil y a Uruguay., El resto de los países tuvieron emigración pero no fue significativa. Llegaron a donde se vivía con mejor nivel, casi cercano a los Estados Unidos. La crisis económica del treinta detuvo la tendencia. De alguna forma en la década del cincuenta, hubo un desplazamiento fuerte a Estados Unidos y de vuelta a América del Sur, de gente que temía otra guerra en Europa. También entre el treinta y el cincuenta vinieron judíos polacos, sefardies y en general a Estados Unidos, Argentina y Uruguay. Son estos los tres países al día de hoy que tienen el mayor porcentaje de población judía. En el Rio de la Plata descendió esa presencia, porque muchos emigraron a Israel.
En el siglo veinte hubo dos momentos migratorios. Hasta el 30 y después desde el sesenta hasta el fin del siglo. Ahí la migración a Estados Unidos es muy importante. En la década del 60 fueron 900 mil. En la del setenta, i.8 millones. La del 80 4.4. La del 90 8.4. Fue un aluvión, que continuo en este siglo. Queda claro con estos números, que las dictaduras de América del Sur no crearon una tendencia migratoria importante. No doy la cifra a Europa por no aburrir. Cuando volvieron las democracias, la gente se fue más todavía.
Los emigrantes fueron a tres destinos fundamentales. Un país fronterizo con mejor situación económica y social, España y Estados Unidos. En este último destino, llegaron a convertir a los hispanos, como lo sabemos todos, en la primera minoría. Superan a los negros. Entonces generaron cambios importantes en los países de acogida y en los que habían salido.
Un asunto trascendente y significativo fue el de las remesas. Es decir, el envió de dinero a las familias. Cuando mejor es la calificación intelectual y profesional del emigrante menos remesas envía. Generalmente tienen oportunidades antes de partir de obtener un puesto de trabajo, y viajan con las familias muchas veces.
Lo otro, iba y va gente más capacitada a Estados Unidos que a España. La explicación es muy clara, el inglés hace más complejo integrarse al medio. Cuando Estados Unidos y España tuvieron la crisis financiera y de la construcción, las consecuencias en América Latina fueron muy fuertes.
Para dar una idea, en Colombia, en la década del noventa, un trabajo de la Organización de Migraciones que estudio el tema (2004 o 2005) sostiene que sin las remesas en el eje cafetero no se hubiera podido pagar los servicios públicos básicos. En algunos países de América Latina se dio una situación muy particular. Tuvieron mujeres que eran las primeras en emigrar y luego iban las familias. En esos casos, ellas enviaban un porcentaje mayor de sus ingresos que los hombres. Toda esta situación propició una serie de corrientes financieras y comerciales bien interesantes, que perduran hasta nuestros días. Envíos de remesas, y la posibilidad de enviar mercancías, alimentos y vestimenta casi siempre directamente al hogar a través de redes de supermercados. Hay estudios, ya mencioné uno, sobre en que se gastaron las remesas. En general en vivienda. A veces asombra por ejemplo lo que se gasta en teléfonos celulares. No quiero poner cifras sobre cifras. Pongo las mínimas. A fines del noventa y principios del siglo XXI, la remesas en Colombia no estaban tan lejanas al ingreso que producía la droga. Es necesario tener en cuenta que se estimaba que del narcotráfico por entonces solo volvía al país la séptima parte de sus ingresos. El resto quedaba en el exterior.
El otro tema migratorio en la región es la migración de Cuba y Venezuela. No entro en su análisis porque eso supondría ingresar a un tema político y en este caso no es el propósito que me mueve.
En síntesis, la migración de América Latina es una exportación de mano de obra que beneficia a ambas partes. Los que reciben obtienen un servicio de calidad, claro qué a diferentes niveles, a costos razonables. Los que dejan salir esa población tienen beneficios y muchas veces permiten descomprimir crisis sociales importantes. En cuanto al narcotráfico las responsabilidades son compartidas. Unos consumen y otros producen. Ese es otro tema, que tampoco planteo en esta nota.
En una semana o más, voy a hacer otra nota con el tema de los musulmanes. Y dejare por ahí. Es mucho lo que se puede informar y decir. Quiero hacer solo un aporte en este asunto. ¡Que temita!.
Rúben H. Díaz
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias