La nueva doctrina militar de las Fuerzas Armadas alemanas. Jorge Jouroff

21.05.2026

El mes pasado se publicó la nueva doctrina militar de las Fuerzas Armadas de Alemania, el primer documento oficial desde el fin de la segunda guerra mundial que define claramente los cometidos y objetivos de la defensa y de las fuerzas. Entre otras definiciones, señala a Rusia como la principal amenaza, y, consecuentemente con los objetivos políticos, pretende convertirse en el mayor ejército convencional de Europa.

La situación desde posguerra

Hacia principios del siglo XX Alemania llegó tarde al reparto imperialista del mundo, la causa principal de la primera y segunda guerra mundial. Con el fin de la segunda guerra, el país se dividió entre las grandes potencias vencedoras, que las tutelaban. Las fuerzas armadas eran funcionales, controladas por uno u otro bloque, y relativamente reducidas. La caída de la Unión Soviética provocó la posterior reunificación de las dos Alemanias, y con ello, la reunificación de las fuerzas armadas y la absorción de los aparatos de inteligencia y seguridad. Por otro lado, la evolución de la situación en Europa y, posteriormente la guerra de Ucrania cambiaron el escenario. Pero sobre todo lo cambiaron los Estados Unidos, quienes, a través del Presidente Trump, volvieron errática la política internacional y por tanto las alianzas políticas y militares. Europa dejó de tener la importancia que tenía y  debe pensar seriamente en su defensa más allá de mantener la alianza OTAN y el paraguas nuclear que le brinda Estados Unidos. Una alianza con muchos claroscuros y con cierto grado de incertidumbre. Sin lugar a dudas, Alemania es considerada uno de los motores de la economía europea, y junto con Francia, pilares de la Unión Europea una vez que los ingleses se retiraron.

 

La nueva doctrina militar

Por ello es tan importante la publicación de la nueva doctrina, porque refleja, por primera vez claramente, los objetivos, define las amenazas, trazando metas para lograrlos y convertirse en el primer ejército convencional de Europa antes de 2039. El plan supone una hoja de ruta, un rumbo, redefiniendo el papel de Alemania en la OTAN y la Unión Europea y diseñando un ambicioso plan de crecimiento estructural, tecnológico y humano de sus fuerzas armadas. La novedad es que no se limita a definir, sino que aspira a ejecutar el plan en un plazo de trece años. La traducción del alemán significa "concepción global de la defensa militar" y es la parte pública de dos documentos, la estrategia militar y el denominado "perfil de capacidades", aprobados en abril de 2026. La estrategia define "el entorno estratégico, la naturaleza de las amenazas y el modo en que la Bundeswehr debe disuadir y, si fuese necesario, combatir en el marco aliado." Sobre esta definición, "el perfil de capacidades fija qué fuerzas, sistemas y estructuras son necesarias e integra los objetivos de capacidades de la OTAN con metas nacionales" y marca las prioridades para la planificación y la adquisición. Como se ve, el documento es conceptual, razón por lo cual lo dividiremos en varios capítulos.

 

Apreciación de la situación global y escenarios clave

Según el ministro Pistorius, la nueva estrategia se enmarca en un entorno "fundamentalmente transformado por el aumento de crisis y conflictos, la erosión de reglas internacionales y el retorno de la fuerza como herramienta de poder." Subraya que Alemania pretende desarrollar la Bundeswehr como "la fuerza armada convencional más fuerte de Europa". Según el Inspector General  Breuer, la estrategia parte de la premisa de que, como la mayor economía de Europa, Alemania "debe y va a asumir un papel de liderazgo en la OTAN, también militarmente", lo que refleja un "cambio de paradigma" en la política de seguridad alemana. El nuevo perfil de capacidades fusiona los objetivos marcados por la OTAN con las metas nacionales derivadas de las directrices de política de defensa y de la estrategia militar.

 

Amenazas

El documento identifica de manera inequívoca a Rusia, que es definida como "la mayor amenaza inmediata para la seguridad de Alemania, Europa y el espacio euroatlántico". En el documento se afirma que Rusia busca crear condiciones "para una posible guerra contra la OTAN", debilitando los lazos que la unen, y sobre todo,  busca "romper o debilitar la alianza estratégica de Europa y los Estados Unidos", para remodelar en su beneficio la arquitectura de seguridad. Por ello acusa a Rusia de llevar a cabo operaciones híbridas, espionaje y sabotaje y cyber ataques para provocar inestabilidad.

Al mismo tiempo, se reconoce la evolución estratégica de Estados Unidos hacia el Indo-Pacífico señalando que los socios europeos tendrán que asumir una mayor cuota de la seguridad euroatlántica, con Alemania como referente. Por ello también  insiste "en el carácter esencial de la protección de las líneas marítimas y de comunicación."  La Bundeswehr se propone "asignar fuerzas para proteger estas rutas y la infraestructura crítica, lo que apunta a una mayor participación en operaciones navales de presencia, escolta y vigilancia."

 

Nuevos tipos de guerra

Siempre atentos a los cambios en la forma en que se libran las guerras, el documento pretende presentar "una visión  de las tendencias tecnológicas, doctrinales y sociales" de la forma en que se están presentando los conflictos. Se remarca lo que denominan "el desbordamiento", donde estado, economía y población "se convierten en objetivos y se difuminan los límites entre frente y retaguardia, civiles, militares, paz y guerra." Un concepto que tiene antecedentes en la llamada "guerra total" que practicaba el ejército alemán en otras épocas, no tan lejanas. Por ello el documento describe "un escenario de "guerra multi-temporal", donde "tecnologías de vanguardia como computación cuántica, robótica o inteligencia artificial conviven con medios convencionales y sistemas comerciales baratos, generando una combinación de continuidad y disrupción. Un concepto similar manejaban los chinos hace ya veinte años, en el libro de estrategia "la guerra por fuera de la guerra", según la traducción francesa.

Como consecuencia de lo anterior, se apuesta por acelerar el ritmo de innovación y adaptación, partiendo de la base que "la rapidez con que se puedan incorporar nuevas capacidades será decisiva frente a un adversario que también innova rápidamente."  Para este nuevo tipo de guerra la información y los datos se presentan como un eje central: Alemania pretende "reforzar capacidades ofensivas y defensivas en todas las dimensiones, en especial espacio, cyber e información, considerando "imprescindible" el uso de inteligencia artificial (IA)  para gestionar volúmenes masivos de datos y complejidad", orientándose por ello hacia las operaciones multidominio, es decir, "el empleo simultáneo y sincronizado de capacidades en tierra, mar, aire, espacio y cyber, en estrecha cooperación con aliados y socios." Esto exige "una red de sensores y sistemas de mando y control altamente conectados, así como la capacidad de proyectar fuego de precisión a larga distancia y defenderse frente a amenazas aéreas y de misiles de todo tipo."

 

Hacia la "fuerza convencional más fuerte de Europa"

La sección central del documento detalla la ambición alemana de asumir una nueva "responsabilidad estratégico-convencional" en Europa y en el seno de la OTAN. Alemania "se compromete a aportar fuerzas preparadas para los planes de defensa del Supreme Allied Commander Europe (SACEUR), a mantener su contribución a la disuasión nuclear y a incrementar su peso en capacidades clave como la defensa antimisil y las capacidades de ataque profundo de precisiónPara alcanzar estos objetivos la  Bundeswehr se da un plazo de trece años, en un plan articulado  en tres fases sucesivas, con objetivo de llegar al 2039 con capacidad plena.

En la primera fase, que dura tres años, es decir, hasta 2029, el objetivo es "maximizar lo más rápidamente posible" la capacidad de defensa "y la resiliencia de las fuerzas armadas, redirigiendo recursos existentes, suprimiendo estructuras propias de un "ejército de paz" y concentrándose en la preparación para el combate de alta intensidad."

En la segunda fase,  que dura seis años, hasta 2035, la Bundeswehr debe experimentar un "fuerte crecimiento" como fuerza capaz de ejercer una función de liderazgo en Europa dentro del marco de la Alianza, con un aumento notable de capacidades en todas las dimensiones.

En la tercera fase, hasta 2039, se centra "en la consolidación de una fuerza "tecnológicamente superior", que aproveche de manera sistemática las tecnologías emergentes y esté plenamente adaptada al paradigma de las operaciones multidominio".

Es importante señalar que "la planificación se hará en términos de capacidades (combinando sistemas, organización, infraestructuras, personal y recursos) y que se adoptarán criterios de priorización estricta en la asignación de recursos." El correlato lógico es la incorporación de personal (de ahí las polémicas sobre el servicio militar obligatorio, algo que no está definido en la forma), pero se fija un objetivo mínimo de casi medio millón de hombres para el fin de la segunda fase, es decir, para 2035. Tal como anotábamos en la columna anterior, la situación en Europa implica la asunción de su propia defensa, con todas las consecuencias que ello implica, y esta vez se planifica y se dan plazos. Una vez más, Alemania se prepara para la guerra. Veremos si la historia se repite como tragedia o como farsa.

Jorge Jouroff
2026-05-21T13:37:00

Jorge Jouroff