La pelota manchada con sangre y muerte. Ismael Blanco

17.06.2026

En el día ayer, el portal El Observador informa acerca de un "exhaustivo control policial", refiriendo al atropello que se llevó a cabo respecto de los integrantes de la selección uruguaya de futbol en el aeropuerto de Miami, cuando ingresó a territoririo estadounidense en el marco del Campeonato Mundial de Futbol 2026.

En realidad, más que un exhaustivo control, considero fue  un acto de humillación a nuestra delegación por parte del régimen fascista de EEUU. Una vez más surge una pregunta que  al menos que yo me hago: ¿Ir a participar en un campeonato  mundial, cuya Sede es la de un estado, cuyo  régimen encabezado por Trump promueve el genocidio, el secuestro y todo tipo de agresión matando a inocentes civiles: niños, niñas, mujeres y ancianos: ¿Vale? ¿Había que ir?.

El futbol está lleno de alma limpia y pura; un deporte que nos une, que se amplifica en cada rincón de la patria oriental y que se fue construyendo  con actos y compromisos colectivos. En su centenaria historia, han habido gestas memorables, remontadas homérica,  derrotas forzadas y de las otras, en las que se cae a cara limpia ante la superioridad circunstancial de un determinado oponente.  Pero siempre se  juega en un perímetro bien establecido por lineas de cal y no de la canallada.

Esta afrenta exhibida por los patones y truhanes con la Celeste, pero también selecciones africanas; asiáticas, así como  la de Iran, sin contar los países que  que directamente fueron cancelados del evento deportivo, expide el tufo putrefacto de un sistema, el de la FiFa y sus cómplices bien pagados, la élite genuflexa que le da lo mismo el napalm, la bomba de fósforo o los drones,  los hospitales  bombardeados o una escuela fulminada por la armada "iuessei".

Nuestra Celeste tiene cartas credenciales cargadas de dignidad, de principios y representa a todos los orientales de buena fe, no me pesa decir que la equiparó a una causa nacional, pero parece que nadie dice nada, como tampoco se ha dicho nada de cosas más graves y espantosas, por tanto esto morirá en las noches calladas.

Sepan disculpar si esto es una descarga de indignación en algo que de pronto puede ser considerado pueril, y pueden tener razón, al fin de cuentas no me considero dueño de nada más que de mis dichos y la verdad se encuentra entre todos. Pero estoy convencido que la pelota está tan manchada de sangre, tan alcanzada por el dolor de cuerpos quemados y/o vaporizados que no me sale otra cosa que decirles mi verdad.

Que me disculpen las niñas y niños de mi patria, los veteranos que se emocionan porque están resumiendo sus vidas, mis contemporáneos con los cuales aún no hemos echado el resto y nos queda algún tiempo por jugar, pero como aquellos que llevamos a Artigas como divisa, suena en mi mente y en mi cuerpo también, dirán que será el alma, aquello de : "yo no soy vendible, ni quiero más premio por mi empeño que ver libre mi nación."


La pelota está manchada de sangre imperial, Gaza y las niñas de la escuela de Minab vienen a mi mente.

Ismael Blanco
2026-06-17T07:52:00

Dr. Ismael Blanco