Las "Cámaras" viajeras. Fernando Gil Díaz
31.08.2026
No, no voy a hablarles del recordado personaje de Julio Pedemonte y su cámara viajera, interpretado magistralmente por "Cacho" de la Cruz (acompañado por Rodolfo Rognone), ambos ya fallecidos.
Esta vez me voy a referir a otras cámaras, las de los representantes del pueblo y su itinerario de viajes al exterior. Viajes que hacen parte de su labor parlamentaria y la necesaria representación que hacen de nuestro país en los foros internacionales a los que el Uruguay ha reconocido e integra. Espacios internacionales que dan cuenta de un compromiso asumido y una representatividad que si no la ejercemos otros la ocuparán. Por eso, para no quedarnos con los titulares ni con los números fríos de un informe, espero poder interpretar la razón de ser de una tarea que puede generar reacciones negativas que es necesario responder para que no quede una demagógica versión de una labor parlamentaria que hace parte de nuestro sistema republicano de gobierno.
Uruguay en el mundo
Uruguay forma parte del concierto internacional como país independiente que integra organismos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), o la de los Estados Americanos (OEA). También nuestro Parlamento Nacional participa de instancias multilaterales supranacionales en las que hace parte de las decisiones que se toman en dichos organismos. De ese modo, el Parlamento Latinoamericano y Caribeño (PARLATINO) es uno de los que nuestros legisladores integran y del que participan activamente.
Mas no es el único, también esta la Unión Interparlamentaria (UIP), creada en 1889 y que es la organización que representa a los parlamentos del mundo a escala mundial; el Parlamento del MERCOSUR (PARLASUR), que es el órgano legislativo regional que integramos junto a parlamentarios de Argentina, Paraguay, Brasil y Bolivia; y la EUROLAT, la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, donde participan legisladores del PARLASUR y PARLATINO junto a miembros del Parlamento Europeo.
En todos ellos tiene representación nuestro país a través de sus legisladores y son instancias donde los intereses geopolíticos marcan las políticas globales que se impulsan en el mundo. No participar de esas instancias sería renunciar a ser escuchados y dejar un espacio vacío que lejos de no ocuparse será ocupado por otros que no necesariamente sean representativos de nuestro pensamiento.
Acá es donde surge una suerte de paradoja porque los que critican los gastos de estos viajes son también quienes hacen uso del instrumento y no con la transparencia que reclaman. Son los mismos que no rinden cuentas o no devuelven viáticos; o quienes durante décadas no se preocuparon por regular esas partidas para dotarlas de la transparencia que requiere la gestión de recursos públicos.
Recuerdo al querido Reinaldo Gargano siendo ministro de Relaciones Exteriores en el primer gobierno de Tabaré Vázquez, queriendo devolver viáticos y encontrarse con la negativa de su oficina contable por no existir rubro que pudiera registrar dicha devolución. Algo que prontamente subsanó el ministro ordenando que se instruyera uno a esos efectos porque él quería devolver viáticos que no gastó.
Es cierto que los números que aparecen en el informe resultan exorbitantes para un escenario de restricción fiscal como el que atraviesa el país hoy, con un déficit superior al informado por el gobierno multicolor saliente de Lacalle Pou, más aún para una economía tan chica como la nuestra. Mucho más con la asimetría salarial que tenemos que contrasta con la realidad de cientos de miles de uruguayos que no superan los 30 mil pesos de sueldo.
Ahora bien, el punto a discutir más allá de los números, es si estamos dispuestos a renunciar a esas representaciones y dejar vacíos esos espacios. Porque de ser así, tengamos la suficiente conciencia para aceptar que serán ocupados por otros que no necesariamente representen - ni por asomo - los intereses de los habitantes de esta comarca. Porque si algo se debe entender hoy es que la política a gran escala está siendo hackeada por una derecha descarnada que no escatima recursos para imponerse. Y promover el abandono de esos espacios para construir sus unanimidades es una tarea que también están dando de forma descarada.
Por ahora nuestro país ha asumido una representatividad internacional que no responde necesariamente a esos intereses ni mucho menos. Las sucesivas delegaciones internacionales que han realizado esos viajes parlamentarios ha llevado una única posición dando una señal de unidad política que todavía sorprende al mundo. Pero esa postura puede cambiar rápidamente si nos ponemos a cuestionar la necesidad de ocupar esos lugares porque no nos quepa la menor duda que si los abandonamos los ocuparán otros que están esperando y operando para que ocurra.
Cuentas claras
Más allá de toda demagogia hay un interesante proyecto que merece ser aprobado para que la clase política no tenga los supuestos privilegios que, informes como el referido, dejan flotando en el ambiente. Es hora de dejar toda hipocresía electoralista para levantar la mano y dar sanción a una norma que regule y empiece a nivelar ese tipo de gasto público para con el resto de la sociedad uruguaya.
Así las cosas, el senador Daniel Caggiani elevó una iniciativa que pretende imponer la obligación de rendir y devolver los viáticos no utilizados, informar de viajes financiados por terceros y reducir a seis meses el subsidio que reciben cargos políticos (hoy es de un año). Es decir, equiparar la situación con reglas de sentido común disminuyendo privilegios y resolviendo situaciones en sintonía con la regulación que rige al resto de los trabajadores.
En ese tiroteo político que apareció con la difusión de los gastos derivados de los viajes parlamentarios, surge esta iniciativa que esperamos cuente con el apoyo de todos los partidos políticos. Es hora de resolver una inequidad republicana imponiendo la obligación - como norma - en la rendición de gastos, algo que hoy rige de forma voluntaria.
La solución no puede pasar nunca por abandonar los espacios internacionales sino de ordenar su funcionamiento para que el país siga manteniendo su representación sin que haya abuso de ningún tipo y mucho menos, privilegios.
Abandonar esos espacios no puede ser una opción para una izquierda que es ejemplo en el mundo por su rica historia. Tan rica como incómoda para una derecha que la tiene en la mira y no escatimará en recursos para evitar que siga siendo ejemplo. Por eso es que lejos de comprarnos un titular pongamos en los platillos de la balanza la oportunidad de seguir estando en esos espacios internacionales para que siga existiendo una visión progresista como alternativa a una derecha que viene por todo y que no repara en daños.
Para cambiar la realidad hay que estar en el lugar, porque la realidad la cambian los que están no los que abandonan.
el hombre escuchaba,
el perro ladraba una explicación...
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias