Las barbas en remojo. Danilo Arbilla

04.09.2026

En el Frente Amplio preocupa el resultado de la próximas elecciones en Brasil, en las que Lula, líder de la izquierda continental y quien ilumina el camino a la coalición de izquierdas uruguaya, se juega la reelección.

"Todos tendríamos que estar haciendo algo y prender velas para que Lula gane en Brasil" afirmó ante "las bases" el ministro de Trabajo, el comunista Juan Castillo. Costanza Moreira, senadora por Casa Grande  advirtió que" siempre (están) mirando a Brasil, siempre mirando el 4 de octubre, siempre mirando esa elección brasileña". Y lo mismo hizo la senadora del MPP Blanca Rodriguez quien, lacónicamente supongo, trasmitió "toda nuestra esperanza está puesta en Brasil".

A confesión de parte relevo de pruebas.

Hasta hubo algunas ironías o bromas. Moreira  manejo la idea de sacar... "credenciales falsas para ir a votar, si pudiera". Añadió, no aclaró si fue otro  chiste, que el FA "sigue siendo un proyecto admirado" en el continente. Mas lejos fue en la broma o "convicción" la senadora Rodriguez: advirtió  "... que ser de izquierda hoy es bastante complejo" (tomá!)  y resaltó que "ser de izquierda es defender valores como la 'tolerancia, la libertad, la dignidad, los derechos humanos'". Algo así como aquello tan soberbio e intolerante como ridículo de que  "si es corrupto no es de izquierda y si es de izquierda no es corrupto". Quizás se deba a una limitada visión desde el living de su casa, en el caso de Rodríguez.

La cuestión es que en el Frente están nerviosos por lo que decidirán por el norte. Y la verdad: tendrían que poner las barbas  en remojo; según encuestas, Lula y Flavio Bolsonaro para el "balotaje", que es el que importa, están empatados.

Las encuestas suben y bajan -es muy veleidosa la voluntad del pueblo-, pero hay elementos mas elocuentes: el PT, partido de Lula, comenzó a jugar "sucio", cosa que ha ocurrido en otros gobiernos progresistas del continente. Lo paró el tribunal Electoral, y eso que es  más amigo de Lula que del Bolsonaro chico. Todo ello le hace perder credibilidad al PT y a Lula quien habla de diálogo -cuándo no los progresista- y hacen esas cosas tan feas. Las contradicciones se  repiten; Lula se muestra como el héroe del ambientalismo pero al mismo tiempo festeja explotaciones petroleras en "la Amazonia". Pero no solo es eso, sino que su hijo, Lulinha  (que gracioso) parece estar metido "hasta las patas", presuntamente, en el mayor fraude financiero  de la historia de Brasil, perpetrado por un banquero, Daniel Vorcaro, preso, muy amigo del juez del Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, -el que envió a la cárcel al ex presidente Jair Bolsonaro-, y de su esposa, integrante de un "bufete", caro,  de esos que hacen informes "a pedido", supongo otra vez. Todo le ha complicado  a Lula, tanto que, me dijo un colega, estaría apelando a la  carta de "la derecha", ya previsto en la elección  de su propio vice, Geraldo Alckmin, hoy de centro derecha pero que ante de asociarse  con Lula era un "un ultra derechista". Y no es lo peor, según mi colega, la  esperanza de Lula es la de avanzar en sus "mimos" y "mohines" mutuos con Trump, que es capaz de arremeter para cualquier lado. Si es así y da resultado  Trump y Lula  (nueva versión de Delcy la venezolana) codo  a codo y EEUU y Brasil otra vez un solo corazón.

Con  "faro" tan difuso es difícil para el FA y Orsi caminar con un rumbo fijo.

Danilo Arbilla

Columnistas
2026-09-04T19:17:00

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