Leé para que no te embromen. Ramón Fonticiella

13.02.2026

Diariamente redes y noticieros dan cuenta de estafas, cuentos del tío, robos y otros ilícitos que serían evitables con información. No se trata de que no haya noticias, avisos y advertencias; los hay, pero aparentemente el público no los ve, no los entiende o nos les da importancia. Obviamente esas conductas permiten que quienes delinquen no tengan mayores problemas para seguir con su ilegal trabajo.

 

De nada sirve que se reclame más seguridad, si quienes la piden en su mayoría no prestan atención a las indicaciones para construirla. 

Casi lo mismo podría decirse de las desatenciones populares a informaciones administrativas y políticas.

En forma constante desde ministerios, entes, programas sociales, financieros y educativos, se emiten comunicaciones sobre inversiones, emprendimientos, subsidios, empleos, beneficios y otras acciones relativas a cumplimientos programáticos gubernamentales. Aparentemente pocas personas los leen o escuchan, porque muchas voces se elevan reclamando acciones que ya se han tomado.

Esas demandas no provienen solamente de figuras de la oposición y de núcleos sociales o de interés; muchas veces son referentes de agrupaciones que votaron al gobierno, quienes tratan de imponer un pensamiento diferente, o supuestos periodistas que manejan conceptos equivocados. Llama la atención que ciudadanos comunes se enfrenten a políticas administrativas que le están favoreciendo, convencidos de que las mismas los perjudican. Creen que son válidas las demandas de los referentes "equivocados" o de periodistas "mal documentados".

Estos días capté un programa de radio (de alcance nacional), que echaba al Estado la mayor culpa de la supuesta carestía del país; no discuto sobre valores reales, sólo reclamo que no se envenene a la población haciéndole creer que Uruguay es caro porque tiene un Estado caro. Quienes piden bajar el costo del Estado, son los mismos que luego reclaman subsidios en sequías, heladas, tormentas u otros fenómenos. ¿Con qué financia el Estado esos beneficios? ¿Jugando al 5 de oro? 

El espacio citado llegó a decir que es cierto que los maestros ganan más, pero que es malo que los empleados privados ganen menos. Eso no es culpa del Estado ni del Gobierno, es una asimetría histórica  a corregir, con trabajo y educación. No es solución hacer engranar a la gente diciéndole que tiene razón en reclamar, en lugar de hacer docencia desde un micrófono, enseñando la realidad. Quien así actúa es ignorante o malintencionado; o las dos cosas

Quienes piden bajar el costo del Estado, no tienen en cuenta, que éste recauda para distribuir. La educación, la salud, la caminería, la tan reclamada seguridad, el cuidado del ambiente (por citar algunas) son áreas que se mantienen con los impuestos que pagamos todos y constituyen el capital de giro del Estado. Si no queremos pagar tributos, no reclamemos medicamentos en Salud Pública, ni  Educación gratuita más eficaz, ni seguridad mejor pertrechada (y no hablo de comprar armas).

Entiendo razonable que Juan Pueblo, que sólo piensa en mantener a la familia se enoje , sin razón, porque un técnico universitario, contratado para conducir planes de bienestar general, gane bien. No respeto a quienes, informados, retuercen la realidad para enfrentar trabajador contra trabajador. Y menos si el que instiga al enfrentamiento puso su voto para que s gobierne así.

Estoy con "la revolución de las cosas sencillas", para que el bienestar llegue a todos, desde lo más elemental.

No te engañes ni te dejes engrupir: leé, razoná, informate, no creas que todos (ni yo) tienen razón total.  Sólo pensando con tu cabeza formarás tu propia idea.

¡Cuidate de las estafas!

Las más dañinas son las que te amargan el presente y te roban el futuro.

Ramón Fonticiella es Maestro,  periodista, circunstancialmente y por decisión popular: edil, diputado, senador e intendente de Salto. Siempre militante


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2026-02-13T03:03:00

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