León XIV, León X, la Torre de Babel y la Inteligencia Artificial. Rúben H. Díaz

05.07.2026

El actual Papa, León X, fue claro y contundente en su documento sobre la Inteligencia Artificial.

"Esta es la bendición que imploramos a Dios y la tarea que tenemos por delante: ser constructores de comunión, no arquitectos de Babel; siervos del reino que viene, no dueños de torres destinadas a derrumbarse. Y, con ánimo de pastor y de padre, pido a todos que detengan Babel y que unan fuerzas para edificar en el bien, para que la humanidad nunca pierda su propia belleza y el mundo pueda reconocer una vez más, en el corazón del ser humano, el lugar donde Dios desea habitar".

"En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud de Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor".

Lo primero, es lo primero, agradecer al Pontífice la claridad de su posición. Lo segundo, recordar a la Torre de Babel, que está en el libro del génesis, en los primeros nueve versículos del capítulo once.  El texto es adjudicado a Moisés, y tiene sentido. Cuando Noé salva a los siete miembros de su familia en su barca, se instala en Sinar, Babilonia, donde funda una civilización pujante y de progreso. En ese contexto, en medio del progreso, se inicia la construcción de una torre que fuera de una altitud suficiencia para que otra debacle climática no pueda provocar una catástrofe como la ya sufrida. Esa acción fue liderada por un descendiente de Noe. La religión Catolica, y el cristianismo en general, entienden que ello supone una intromisión en la inteligencia en dios. Entonces la torre es destruida por dios, porque el hombre "pretende dominar el cielo" al llegar hasta él.

Resulta importante tener presente que esa civilización, tenía un solo idioma. Y que dios para enfrentar a los hombres entre si los doto de varios idiomas. Basta ese ejemplo, para demostrar que el dios Cristiano de la Iglesia católica, es un dios que divide y persigue, que exige sumisión. Imagino un dios que dota al hombre de cualidades y oportunidades, para que cree su propio destino, en libertad, y de acuerdo a como use esa libertad tenga las consecuencias que correspondan.

El tema está bien planteado, es un dios creador y la libertad del individuo. León XIV se pone al otro lado de historia. Como León X, cuando pretendió en 1537, que solo se podía escribir en imprentas obras que fueran aprobada por la Iglesia Católica. Es la historia de siempre, la de la Iglesia Católica ante la ciencia. Ahora es contra la Inteligencia Artificial, antes fue contra los que decían que la tierra era redonda y tantas cosas más que bien sabemos y recordamos.

Los hechos van contra la Iglesia, no fue por la Iglesia que hoy podemos vivir más de ocho mil millones de personas en nuestro planeta con mejor calidad de vida que en todo el resto de la historia de nuestra presencia en la tierra. Fue por el desarrollo científico. Vamos a vivir mejor, cuando la torre de Babel, que ya llego a la luna y dentro de poco estará en Marte, vaya más lejos aún. Tal vez a otros destinos fuera del sistema solar.

Nada impide señalar que nuestra inteligencia y capacidad de vida en libertad tenga limitaciones. Es posible que existan vidas más desarrolladas, o se pueden crear a través de nuestros aportes científicos. Pero no será que con un dios represivo  vamos a sobrevivir. Será siempre por nuestras propias acciones, en libertad, que tendremos la posibilidad de salir adelante. Nuestro futuro, es cierto, no depende solo de nosotros. Vayan sino a preguntarle a algún dinosaurio si lo encuentran. Necesitamos más ciencia, mas creación, mas carácter. En la parte final del documento León XIV, sostiene "el hombre está llamado a ser colaborador en la obra de la creación y no espectador resignado ante los procesos tecnológicos que limitan su libertad y su responsabilidad.

Sería bueno, entonces, que empezara a entender que los católicos pueden estar llamados a ser colaboradores en la obra y la acción de su propia Iglesia. Hubo 133 cardenales electores, cuando fue electo. Al parecer dos mil seiscientos millones de humanos son cristianos. Mil cuatrocientos veintidós mil millones son fieles bautizados por la Iglesia Católica y no tienen ni voz ni voto en la estructura de semejante organización. Los papas son designados por lo cardenales y los papas designan a los cardenales. Menos de doscientas personas deciden en la Iglesia Católica. Estamos en el siglo XXI, Me permito esta sugerencia, por el ánimo de pastor y de padre que León XIV invoco en su pronunciamiento.

Esta nota fue un comentario sobre la posición de Leon XIV y la inteligencia artificial. Nada impide sostener la necesidad de las acciones que Stephen Hanking recomendó en su libro póstumo sobre el tema de fondo.

 

Rúben H. Díaz

 

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2026-07-05T19:21:00

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