Les duele Carrera. Fernando Gil Díaz
19.10.2026
Culminó el VIII Congreso Ordinario del Frente Amplio "Compañero José Mujica" y entre las mayores repercusiones que dejó el mismo está el tremendo descargo que hizo el presidente de la coalición de izquierda - Fernando Pereira - en defensa del exsenador Charles Carrera.
Una defensa justa que desató, nuevamente, la iracundia de los odiadores seriales de la política uruguaya, personajes que hacen del insulto soez y la ordinariez argumental su principal instrumento. Los mismos a los que todavía les duele que alguien que renunció a todo privilegio para someterse a la justicia tenga el respaldo que tiene dejando la vara de la ética tan alta que ninguno puede alcanzarla. Los mismos que defienden a abusadores sexuales, a evasores, contratan narcos como asesores y entregan la principal puerta comercial del país a una empresa por 12 períodos de gobierno, son los que insultan y atacan a una persona que lo único que hizo fue cumplir una orden superior para atender a una víctima de una bala policial. Les duele enfrentarse con alguien de su estatuta moral porque no superan el nivel de zócalo. En suma, les duele Carrera...
Con apenas 32 años asumió una enorme responsabilidad siendo el tercero en el orden jerárquico del Ministerio del Interior de la administración de Eduardo Bonomi. Su cargo, Director General de Secretaría, era asimilable a un Gerente General con el adicional inexcusable de serlo al frente de una institución con más de 30 mil funcionarios y varias decenas de direcciones nacionales que dependían suyo. Pasando por todas las áreas que puedan imaginarse la cartera encargada de la seguridad emula a un pequeño país donde son dispuestas diferentes especialidades más allá de la seguridad interna.
Fue ante todo un líder, durante los siete años que ejerció el cargo supo llevar adelante una titánica tarea ante un organismo abandonado por décadas y que estaba sometido a un retraso tecnológico y organizativo sin precedentes. Por su área pasó la restructura organizativa de toda la cartera, racionalizando los recursos para que las unidades operativas se concentraran en su principal misión, atender la seguridad de los uruguayos.
La dignificación del salario policial lo tuvo al frente, formando equipos de asesores que administraron el mayor presupuesto que supo tener una secretaría de Estado abandonada por muchas décadas y donde el funcionario era rehén de las decisiones políticas de turno. Nada sería ni fue gratis, a cambio de las mejoras vendrían los compromisos de gestión que dieran fundamento al esfuerzo presupuestal que hacía la población. Así lo expresó en su discurso de asunción el propio Bonomi en el año 2010 y Carrera fue el principal brazo ejecutor de aquella decisión.
A la mejora del salario le siguieron otras acciones que hicieron crecer el sueldo policial y dignificaron la tarea. Reducir los servicios extraordinarios (222) a niveles razonables sin que ninguno perdiera ingreso fue otro de los hitos alcanzados para racionalizar un servicio ordinario deprimido por los servicios 222. Asimismo, la mejora de armamentos, vestimenta, nuevas tecnologías, vehículos, profesionalización de la carrera policial hasta lograr el grado universitario, junto con la mejora de los servicios asociados en sanidad haciendo del Hospital Policial una institución modelo. Un lugar donde, además de la "tropa" policial se atenderían las autoridades en un gesto político que luego fue utilizado para la denuncia y la mentira.
Porque a un hombre que administró más de U$S 800 millones de dólares por año, atendió licitaciones multimillonarias y gestionó la vida de más de 30 mil funcionarios, solo pudieron encontrarle un caso en que gestionó una orden superior de atender a una víctima que había quedado parapléjico por una bala policial.
Alguien que dejó documentada sus acciones y a quien se le pretende imputar el delito de fraude, un delito que se consuma cuando un funcionario público actúa con engaño para perjudicar a la Administración Pública en beneficio propio o de un tercero. ¿Dónde está el engaño de parte de quien deja todo debidamente documentado para que no haya lugar a ninguna duda de lo que se hacía y de donde surgían los recursos que se usaban? Recursos que de no usarse se perdían y que, además, serían descontados en caso de ser condenada la cartera por el caso.
Durante casi cinco años - que siguen corriendo aún - soportamos una campaña de mentiras impuestas por los impulsores de esta acción canalla contra Carrera. Diciendo que se le inventó un cargo a un civil para ser atendido en el Hospital Policial cuando hubo -hasta la fecha- más de 16 mil casos similares que se atendieron mediante autorizaciones especiales. Casos de los que hay registros, porque seguramente son muchos más a lo largo de la historia. Hasta el presidente Lacalle Herrera se atendió y ni hablar de toda la cúpula de la administración de Heber que luego renunciaron y pagaron ínfimas cifras para que no se deslegitimara la denuncia contra Carrera.
Meterse con Goliat cuesta un espionaje y algo más
La denuncia de la entrega del puerto de Montevideo no sería gratis, ese movimiento resultó imperdonable para los dueños del poder que no aceptaron semejante osadía. Allí mismo quedaría sellada la suerte de Carrera.
La primera movida fue judicialmente comprobada con el espionaje consumado que sufrió junto con el senador Bergara, con la pretendida intención de armarle carpetas que los incriminaran al punto de hacerles desistir de su denuncia penal por el ilegal acuerdo del gobierno de Lacalle Pou con la multinacional belga Katoen Natie.
Casi que enseguida se instaló una campaña mediática que se difundía como "la bala que incrimina a Charles Carrera", por el caso de Víctor Hernández, vecino de La Paloma que fuera víctima de una bala perdida que todo indica que salío de la casa policial pero que no pudo probarse en la justicia. Nunca apareció el arma, la escena no se preservó y múltiples testimonios locales dan cuenta de la barrida posterior al incidente que hicieron policías y asistentes a esa fiesta limpiando la escena.
Ante la denuncia presentada por el ministro Heber en contra de Carrera, se impulsó una serie de acciones entre las que se incluyó una Comisión Investigadora que no fue aceptada por el Frente Amplio pero que matrizó la mentira durante casi un año, poniendo el tema en la agenda durante todo ese lapso.
Lo quisieron quebrar, romper hasta su lazo familiar, derrotarlo anímicamente para que aceptara la infamia a la que lo sometían. Contrariamente, enfrentó el vendaval mediático con hidalguía, y en medio de una campaña electoral en ciernes renunció a su banca y hasta a la posibilidad segura de ser reelecto ya que ocupaba el tercer lugar en la lista más votada de la historia, la 609.
Renunciar duele
Para quien hace de la vida política su pasión, renunciar es un dolor imposible de medir. Pero hay dolores que lejos de dañar nos hacen crecer, nos dan estatura moral y el caso Carrera es quizás el único de la historia nacional que reúne esas condiciones. Porque sin medir otra consecuencia que la de no perjudicar un acto eleccionario ni poner en riesgo una campaña en la que nos jugábamos la posibilidad de volver a ser gobierno, Carrera no lo pensó ni un instante y no solo renunció a su banca como Senador sino a su postulación para ser reelecto quedando en condiciones similares a las de cualquier ciudadano, para someterse a la justicia.
Claro que cuando la justicia tarda tanto en expedirse más que justicia es injusticia, y eso es lo que hoy también pesa a la hora de emitir una opinión sobre Charles Carrera. Pero como decía el personaje del Herrero y la Muerte, "no hay tiento que no se corte ni tiempo que no se acabe", y el tiempo de la injusticia con Carrera está llegando a su fin.
El próximo 16 de noviembre comienza el principio del fin para un político que ha honrado su condición de tal renunciando a todo privilegio para asistir al estrado sin corona y defender su honor por sobre toda otra intención. Por eso, cuando el presidente del Frente Amplio se manifestó, la ovación refrendó cada una de sus palabras y más allá de toda suerte, la justicia sopló fuerte esa noche en aquel congreso.
Les duela Carrera, y se nota...
el hombre aplaudió fuerte,
el perro ladró su aprobación...
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Julio Fernando Gil Díaz
"El Perro Gil"
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