Llegó la hora de la política. Fernando Gil Díaz

06.07.2026

Hace unos días compartí en mis redes una muy buena columna de Julián Kanarek en La Diaria donde hacía referencia a no pedirle a la comunicación lo que la política no hace. Una excelente reflexión en tiempos donde le otorgamos la mayor responsabilidad a los errores en la comunicación oficial (que los tuvo) y nos olvidamos de lo esencial que es lo que realmente importa a la gente, es decir el objeto de esa comunicación.

Por eso, en tiempos de empezar a discutirse la primera rendición de cuentas de este gobierno, es importante poner el foco en eso que no puede hacer ningún comunicado por más oficial que sea y concentrarse en lo que necesita la ciudadanía y aspira poder concretar el gobierno, eso que es pura y exclusiva responsabilidad de la política.

Mucho más que datos o relatos

La Coalición Multicolor nació de la necesidad de echar al Frente Amplio del gobierno y lo hizo de una manera artesanal pero siempre efectiva a los intereses de los partidos tradicionales orientales, haciendo política. Eso que nos faltó en gran medida durante la última gestión frenteamplista, esa que no pudo convencer ni resaltar los logros obtenidos durante sus administraciones. 

La derrota electoral fue una consecuencia inevitable por la falta de acción política que padecimos en ese último lustro progresista donde dejamos ese nicho a la deriva. Un espacio que quedó a merced de quienes fueron apropiándose de la gestión y obra del gobierno para llevar agua a sus molinos mientras sucumbíamos a los designios de las encuestas que iban revelando la pérdida de caudal electoral que nos llevó a la derrota. Acción política que debimos sustituir con militancia en vísperas de un ballotage histórico que remontó puntos impensados y dilató el resultado final por varias semanas hasta llevarlo a una exigua diferencia de apenas un punto.

Eso que nos pasó entonces debió ser un ejemplo a no repetir cuando, superado el nefasto período multicolor del gobierno de Lacalle Pou, volvimos a recuperar el gobierno. Claro que la diferencia está hoy en no contar con una mayoría que permita gobernar para su base - como bien refiere Kanarek en su columna citando a Hanna Pitkin y su representación descriptiva -pero que no puede renegar ni olvidar su esencia de izquierda ("gobernar para el conjunto en nombre de una voluntad general que está por encima de las partes", en referencia a Rousseau).

En ese dilema se encuentra hoy el gobierno de Yamandú Orsi aunque las últimas apariciones parecen haber encontrado el camino correcto para armonizar los mensajes en base a acción política y cuidado profesional en los anuncios. Particularmente el último mensaje presidencial sobre la Rendición de Cuentas, donde se expuso claramente el contenido principal de una ley que condiciona la acción política de su gobierno.

En esta ley se concentran los principales objetivos que se propuso en campaña poniendo el foco en la infancia, la seguridad, las personas en situación de calle y la economía. 

Bajar la pobreza infantil invirtiendo fuertemente en los primeros años de manera de propiciar el crecimiento de las futuras generaciones. Eso mismo que hizo Tabaré Vázquez cuando en su primer gobierno puso la mira en aquellos "que no lo votaron" según sus propias palabras, y lanzó el maravilloso Plan Ceibal de una computadora por niño. Un plan que aún mantiene su vigencia y ha permitido avanzar en inclusión digital a varias generaciones de uruguayos y poner al país en el ranking de países más digitalizados del planeta (ubicado en el  puesto 25º de 193 países y 1º en América Latina y el Caribe).

El compromiso de bajar un 25% la pobreza infantil se acompaña con una Asignación Única para la Infancia y la Adolescencia que permitirá a más de 50 mil niños/as y adolescentes ingresar a este nuevo sistema de una manera más sencilla y sin escollos burocráticos.

Otro de los importantes compromisos asumidos y a los que había que asignarle acción política clara y contundente es en la seguridad. Al episodio generado por los ya famosos blindados Mamba MK7 se le responde con la generación de 300 cargos policiales que reforzarán las tareas de patrullaje en las zonas más complicadas. Sí, esas por las que circularán los blindados militares en acciones policiales. Nada de militares a las calles, será la Policía Nacional cumpliendo su rol constitucional en todo el territorio nacional sin exclusiones. Entrar a los barrios para recomponer el entramado social roto, una prioridad ineludible.

El salario en su nivel más alto de los últimos 50 años; la inflación más baja de los últimos 70; las jubilaciones subiendo por encima de la inflación; el ingreso de los hogares en su pico histórico; el desempleo bajó y cientos de personas que vivían en la calle hoy están trabajando, fueron algunos de los buenos anuncios que reseñó Yamandú en su mensaje.

Respecto de la economía fue claro en su anuncio de una economía al servicio de la gente y no al revés, en la que llamó una visión ética detrás de las decisiones que impulsa en este proyecto de Rendición de Cuentas.  

Tiempo de la (buena) política

Es tiempo de la política, pero de la buena política, no la rastrera y oportunista que impulsan los que, creyéndose inventores de la rueda, nos dejaron una situación peor a la recibida. Esos que dejaron el peor registro de la historia en materia de homicidios en un quinquenio a pesar de contar con casi dos años de pandemia en que todos los delitos bajaron, incluidos los homicidios, en todo el mundo. Esos que ahora se arrogan méritos que nunca tuvieron, esos que fueron parte de una de las peores gestiones que se recuerde en la que fue destituida la plana mayor de la Policía Nacional y los titulares de la propia cartera (Ministro y Subsecretario). Una gestión que espió Senadores, otorgó pasaporte exprés a un narco estando preso; usó los recursos públicos para seguir estudiantes y sindicalistas; destruyó documentos oficiales; le mintió al Parlamento, etc.

La política puede hacer muchas cosas buenas, pero también puede promover relatos de fantasía como los descritos. Pero claro que como bien describe el columnista de La Diaria, a la derecha poco le importa el resultado pues gobierna para su base. Yo le agrego que lo hacen con su acostumbrada dosis de cinismo, ese que no les impide apelar al agravio gratuito o al relato amañado para defender su gestión.

Hoy es tiempo de otra clase de política, la que nos llevó a ser gobierno, esa a la que no le tiembla la mano para recortar donde se puede y asignar donde se necesita. Porque tenemos claro que nos dejaron la caja vacía y nos comprometieron de forma escandalosa por varios períodos de gobierno. Pero llegar al gobierno implica aceptar los desafíos y asumir los despojos heredados para transformarlos, administrando mejor. Por supuesto que todo eso tenemos que acompañarlo con acción política, esa que lleva a explicar muy bien a la gente que lo que obtiene es parte de un mandato que delegó con su voto.

Obvio que no se puede comunicar lo que no se hace, tampoco alcanza con comunicar una promesa si esta no se cumple, porque el pueblo tiene memoria. Es imperioso hacer política sí, pero siempre acompañada con un buen mensaje que explique lo hecho. Solo así podemos hacer que la comunicación cumpla su objetivo. De lo contrario tendremos mensajes vacíos y/o erráticos, que lejos de explicar confunden o - lo que es peor - desinforman y desacreditan lo hecho.

Hay un cúmulo de buenas noticias que merecen atención y mejor comunicación por supuesto. Bajaron los combustibles, suben los salarios y las jubilaciones, (las mínimas obteniendo un porcentaje mayor al anunciado tras reuniones con ONAJPU), hay anuncios de llegada de inversiones, que merecen acompañarse con acción política que explique y refuerce los anuncios, entre muchas otras buenas nuevas que tiene el gobierno para decir y ejecutar. Pero todas estas acciones requieren de participación política.

Si no lo hacemos, no será culpa de ningún comunicado por más oficial que este sea.

 

el hombre escuchaba un mensaje,
el perro ladraba una explicación...

Fernando Gil Díaz
2026-07-06T10:58:00

Fernando Gil Díaz