Los camioneros ponen de pie al país. Marcelo Marchese
15.06.2026
A lo pato, el gobierno acaba de hacer otra macana, pues la guía electrónica podría ser legal como instrumento de control del transporte, pero no como sistema masivo de recopilación y utilización de datos para otros fines, salvo que exista una autorización legal específica para eso.
El gobierno ignora que aquí debe intervenir la ley y no las decisiones administrativas, ya que toda herramienta que incremente el conocimiento y la capacidad de control del Estado necesita límites claros, supervisiones y respaldo legal explícito.
Eso es lo primero, pero si los camioneros han dejado de trabajar para venir con su reclamo a la capital, es porque la situación es grave, y el indiscutible respaldo del campo a la marcha camionera está diciéndonos a los gritos que el campo no aguanta más.
Como ya es costumbre, al reclamo del pueblo trabajador se ha respondido con difamaciones absurdas que sólo pueden creer quienes están interesados en creer a los difamadores. Los camioneros, como los maestros, los obreros y los ganaderos, mueven la economía nacional, generan trabajo y pagan impuestos a rolete.
Si los difamadores quisieran encontrar a quienes no pagan impuestos, vayan y pregúntenle a UPM, a KATOEN NATIE y a toda transnacional que opere en zona franca, cuántos impuestos pagan. Para colmo, eso es legal, así que, a diferencia del discursito, los que tienen más, no pagan, y los que tienen menos, los nacionales, pagan y se los difama.
Se los acusa de hacer una movilización política. Por supuesto que es una movilización política. El campo está diciendo que no aguanta más, y resulta que no es un asunto menor, ya que la base de nuestra economía es la agropecuaria. Es curiosa esta acusación que pareciera olvidar que una república implica la participación política de los ciudadanos.
Por lo demás ¿esta idea genial de la guía se le ocurrió al genial gobierno o es una orden que viene de afuera? Uno ve a nivel global un ataque a la producción rural que no lleven a cabo las transnacionales.
Si el lector cree que esta medida es un simple pasar de una guía en papel a una guía digital, erra de cabo a rabo. La guía, vinculada al GPS, permite saber dónde está el camión, por dónde circula, si se detiene, si se desvía, a qué hora sale, a qué hora llega, quién envía la carga, quién la recibe, qué cosa se carga y qué cantidad de esa cosa se carga. Las preguntas son las siguientes ¿el MTOP para qué usará esa información? ¿Será para uso exclusivo del MTOP o la usará alguien más? ¿Todo esto es legítimo?
Considere el lector que sin comerla ni beberla, le enchufaron la maravillosa tarjeta de crédito y el maravilloso celular. Claro, eso nos da más libertad para comprar y para hablar, pero ojo, alguien sabe dónde estás, qué hacés, qué comprás, qué gustos tenés, qué decís y qué pensás, y si alguien, y no me refiero al Estado, sabe todo eso, uno se pregunta a dónde fue a parar la libertad.
Se acusa a los camioneros de formar parte de la oligarquía rural, ya que se han abierto las puertas del delirio irrefrenable. Precisamente los autoconvocados están diciendo que las gremiales del transporte que se sientan a la mesa del ministerio no los apoyan y al contrario, están chochas con esta guía que favorece al grande y perjudica al chico, como siempre.
Al reclamo contra esta guía opresiva que perjudicará la producción dándole más poder a un Estado inoperante, dándole más poder al Estado para trancar la producción, se suma el costo del combustible, ese factor clave de la economía.
Los camioneros, la gente del campo y todos los demás sospechamos que el costo del combustible es un impuesto encubierto, ya que, incluso si el petróleo baja de precio, aumenta el combustible y para peor, aumenta relativamente más el gasoil que la nafta, aumenta relativamente más el combustible de la producción nacional.
Los gobiernos no encaran una reforma del Estado para que este instrumento valioso esté al servicio de nuestra economía y menos aún elaboran un PLAN DE DESARROLLO NACIONAL que impulse al País, pero al menos, podrían ser cuidadosos con el precio del gasoil, ya que ese precio se trasladará a todo lo demás y terminará en perjuicio de la mesa de los uruguayos.
La gente observa que la fajan a impuestos, mientras a las transnacionales que se apoderan de la tierra y el agua les dan el oro y el moro, y esa misma gente ha comprobado que el trabajo que iban a generar las transnacionales, es una novela fantástica al estilo de Alicia en el País de las Maravillas.
La gente ve que no hay trabajo para los jóvenes y que hay niños que pasan hambre, que la educación es un desastre y que para colmo, el narcotráfico campea a sus anchas y desaloja a la gente de sus casas, cuando no decapita a alguno.
Todos los días sufrimos la enorme derrota moral de ver gente durmiendo en la calle cubierta con un nylon. Es horrible. Pareciera que vivimos en un País en guerra ¿Nos acostumbraremos a esto?
El jueves 11 de junio se abrió una nueva etapa política. Para ser precisos, nuestros camioneros llevaron a cabo el segundo acto en esta obra nacional. El primer acto lo llevó a cabo el Presidente la noche en que frente a una cámara, nos mintió a todos. A partir de hoy comienza el tercer acto. ¿Cómo se desarrollará ese tercer acto? Esa respuesta anida en el corazón de la gente.
Marcelo Marchese
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias