Los “entendimientos” de Trump y el boicot israelí. Edgardo Rubianes
16.07.2026
El pasado 17 de junio, los presidentes de EEUU e Irán, Donald Trump y Mahmud Pezeshkian respectivamente, firmaron un Memorando denominado de “entendimiento” y establecieron una tregua en el enfrentamiento militar, iniciado por EEUU e Israel el 28 de febrero. En esa fecha, la alianza comenzó a bombardear Irán, asesinando al líder iraní Ayatola Khameini y a otros altos dirigentes, así como civiles, entre ellos 180 escolares.
Cuando se anunció la firma del Memorando, Pakistán y Qatar como mediadores, hubo casi unanimidad de países pronunciándose de conformidad con el logro. Los líderes de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia, reunidos en Berlín, emitieron una declaración de apoyo. Lo mismo hicieron China, Rusia, Canadá, Japón, España, Corea del Sur, Turquía, Arabia Saudita, Australia, Nueva Zelanda, la Unión Africana, los países de la ASEAN (Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Brunéi, Vietnam, Laos, Myanmar y Camboya), los países nórdicos y los latinoamericanos.
Sólo hubo manifestaciones en contra de parte de Israel y de sectores al interior de EEUU.
¿Qué dice el Memorando?
El Memorando consta de 14 puntos y se supone que, con él, se abriría paso un proceso de negociación de 60 días para alcanzar, finalmente, un acuerdo de paz duradero. Podemos dividir su contenido en dos partes. La primera implica acciones inmediatas a ser tomadas por los firmantes. Una vez instrumentadas las mismas, recién se avanzaría con los otros puntos. Las acciones inmediatas están incluidas en los puntos 1, 4, 5, 10 y 11.
En el punto 1 se declara la "terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluyendo el Líbano", se "garantiza la integridad territorial y la soberanía del Líbano" y se asume el compromiso que "el acuerdo final confirmará" todo lo anterior.
Ese es un punto clave pues aplica directamente sobre las acciones militares ejecutadas por el aliado de EEUU en esta guerra, es decir Israel, que ocupó el sur de Líbano y bombardeó Beirut y otras ciudades y pueblos libaneses.
Los puntos 4 y 5 refieren al tránsito por el estrecho de Ormuz, carta fundamental jugada por Irán que le permitió globalizar el conflicto y emerger con poder negociador. Se indica que EEUU "levantará el bloqueo naval contra Irán", poniéndole "fin por completo en un plazo de 30 días". Por su parte, "Irán hará todo lo posible para garantizar el paso seguro de buques comerciales, sin costo alguno durante 60 días." "El tráfico comenzará de inmediato" y "el desminado por parte de Irán, se implementará en 30 días". "Irán dialogará con Omán para definir la futura administración y los servicios marítimos en el estrecho de Ormuz, en conversaciones con otros Estados ribereños del golfo Pérsico, de conformidad con el derecho internacional aplicable y los derechos soberanos de los Estados ribereños".
Estos párrafos son claves pues indican que el control del estrecho de Ormuz es un tema de los países ribereños, en particular de Irán y Omán, y que EEUU no tiene ninguna competencia en el mismo.
Los puntos 10 y 11 tienen que ver con el levantamiento de las sanciones a Irán. Por el punto 10 "el Departamento del Tesoro de EEUU emitirá exenciones para la exportación de petróleo crudo iraní, productos derivados y servicios asociados" y, por el 11, "poner a disposición del público los fondos y activos congelados o restringidos de Irán una vez implementado el presente Memorando de Entendimiento". "Estos fondos... estarán plenamente disponibles para el pago a cualquier beneficiario final designado por el Banco Central de Irán."
Es decir, el Memorando establece: 1) el fin de todas las operaciones militares incluidas en el Líbano, con integridad territorial de ese país; 2) el retorno del tránsito normal por el estrecho de Ormuz dentro de los 30 días, con paralelo diálogo entre países ribereños para su futura administración; y 3) el fin del bloqueo de las exportaciones petroleras iraníes y la devolución de los activos iraníes congelados para su uso.
En el punto 13 se establece que "sujeto al inicio de la implementación" de los puntos sintetizados, "Irán y Estados Unidos iniciarán negociaciones sobre el Acuerdo final exclusivamente sobre los demás párrafos." Estos refieren al programa nuclear iraní (punto 8), mientras tanto se mantendrá un status quo (punto 9), al levantamiento de todo tipo de sanciones contra Irán (punto 7) y el plan para la "reconstrucción y el desarrollo económico de la Irán" con un "presupuesto mínimo de 300 mil millones de dólares estadounidenses" (punto 6).
El poder de Israel y el lobby sionista
Como señalamos más arriba, el único país que se pronunció contra el memorando firmado fue Israel. Cuando se conoció su contenido, la ira que provocó entre los dirigentes israelíes fue unánime. Desde la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu se sostuvo que "Israel no es firmante ni parte del memorando de entendimiento"; el Ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir, extremista de derecha ultranacionalista que defiende la anexión total de Cisjordania y la Franja de Gaza y la expulsión de los palestinos, dijo "no debemos actuar conforme a los acuerdos" y el Ministro de Defensa Israel Katz afirmó que permanecerán de manera "indefinida" en las tierras que controlan en Líbano, Siria y en la Franja de Gaza.
Una encuesta publicada por la prensa israelí indicó que el 86% de los israelíes tienen una opinión negativa del acuerdo y que más del 90% de los encuestados creían que, según los términos del memorando de entendimiento, Irán había salido victorioso.
Las acciones militares de Israel, tanto en Líbano como en Gaza, no se hicieron esperar. Horas después de conocerse el memorando, hubo bombardeos israelíes tanto en barrios chiitas de Beirut como en el sur del Líbano. Israel tiene definida una zona en el sur ocupado como "de seguridad", demarcada por una "línea amarrilla". En esa franja ocupada, unos 600 km2, su ejército aplica la "Doctrina Gaza". Es decir, el uso de fuerza desproporcionada contra estructura civiles en territorio "ocupado por enemigos", con destrucción deliberada de edificios e infraestructura, y bombardeo de posibles refugios, aunque eso provoque muchas bajas civiles. Desde la ocupación en marzo, ya han muerto más de 4.300 libaneses, heridos unos 12.000 y destruidas 62.000 viviendas.
La resistencia de la milicia chiita Hezbollah sigue siendo importante, provocando muchas bajas israelíes y destrucción de tanques y blindados. Por eso Netanyahu, con apoyo de EEUU, promovió un acuerdo con el gobierno libanés, presidido por un cristiano maronita, por el cual se le transferiría el rol de "desarme de Hezbollah y destrucción de su infraestructura" al ejército libanés. Hasta que ello no ocurra, Israel no desocuparía la zona. Nada indica que el ejercito libanés sea efectivo en esa tarea -o que ello no derive en una guerra civil- e Israel permanecerá ocupando el sur del Líbano.
Por tanto, el primer punto del memorando de EEUU e Irán no se cumpliría.
Al interior de EEUU, el lobby anti-memorando también se activó rápidamente, implicando tanto a políticos republicanos como demócratas. La AIPAC (American Israel Public Affairs Committee) y CUFI (Christians United for Israel, evangelistas) son las organizaciones lobbies más poderosas y disponen importantes fondos para ejercer su rol. En las elecciones primarias (internas), financian, en los respectivos partidos, tanto precandidatos demócratas conservadores y proisraelíes para que derroten a precandidatos demócratas progresistas, como apoyan a ultraconservadores republicanos. Los montos invertidos a un candidato pueden llegar a ser hasta de 10 millones o más de dólares. Sin embargo, los lobbies tienen dificultan para lograr su objetivo. La opinión pública ha ido modificando su postura y hoy una mayoría del 57% siente que el conflicto con Irán generó más problemas de los que resolvió. Un 66% de los estadounidenses (incluyendo tanto demócratas como republicanos) considera que el país debería llegar a un acuerdo para terminar la guerra cuanto antes.
Entrampado
El memorando de entendimiento firmado por Trump expresa la resultante del conflicto armado. Refleja la capacidad de resistencia y respuesta militar misilística iraní, aparentemente no prevista por EEUU cuando atacó, y el fracaso del anunciado golpe rápido con cambio de régimen iraní. Esto sumado a la puesta en juego de un factor de impacto económico global -el control del estrecho de Ormuz por Irán- da como resultado un cambio en la correlación de fuerza regional, reconocido también por los propios países árabes del Golfo que daban apoyo a las bases de EEUU.
Trump, más allá de su verborragia y amenazas grandilocuentes, se encuentra entrampado entre el poder emergente de Irán y la presión de Israel y de su lobby al interior de EEUU, en un contexto internacional en el que cada día se cuestiona más tanto lo actuado por Trump como las prácticas genocidas, expansionistas y de limpieza étnica ejecutadas por Israel. Las encuestas realizadas en más de 40 países muestran el gran aislamiento que la política de Israel tiene en la mayoría de sus poblaciones. (Ver nota anterior, ¿Es todo el mundo antisemita?)
Edgardo Rubianes es doctor en Biología y fue presidente de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias