Maduro es moda. Magela Misurraco
25.01.2026
Nicolás Maduro fue fotografiado durante su captura por fuerzas estadounidenses con un conjunto Nike Tech Fleece (campera y pantalón deportivos de la marca Nike). La imagen se volvió viral al ser difundida en redes sociales y medios tradicionales, lo que generó un aumento de búsquedas del artículo y agotó varias talla en tiendas online Nike en distintos países.
Ya existen antecedentes de líderes vistiendo marcas, como Fidel Castro, tras años usando uniforme verde oliva, pasó a aparecer públicamente con prendas deportivas Adidas -marca que en su momento fue patrocinadora del Comité Olímpico de Cuba- lo que le dio una presencia visual recurrente en ese tipo de indumentaria.
En el caso de Maduro el fenómeno global ocurrió porque la foto se compartió masivamente y se convirtió en tema de memes, publicaciones y discusiones online.
Este tipo de atención puede hacer que un producto común pase a ser percibido como objeto de moda o de interés, incluso si la persona que lo usa no tiene ninguna relación formal con la marca.
Suele suceder con los productos de culto.
¿Por qué se agota un vestuario así?
Cuando una foto se comparte millones de veces, muchas personas buscan inmediatamente el conjunto que lleva.
Además, aunque es paradójico, ponerse la misma ropa que una figura controversial puede ser un gesto de humor, ironía o comentario político: comprarlo lo hace parte del diálogo social en redes.
Las modas a menudo se aceleran cuando algo se vuelve tendencia, incluso si no hay un significado profundo detrás del objeto en sí.
Nike: la gran ganadora
Nike no patrocinó ni promovió intencionalmente a Maduro. El efecto ha sido publicidad involuntaria: mucha gente habla de la marca, comparte capturas y opiniones lo que hace que aumente la visibilidad de sus productos sin que Nike haya pagado por tal conversación. La publicidad espontánea se vuelve más valiosa que la oficial.
Aunque algunas personas pueden reaccionar negativamente, en general la atención mediática gratuita suele traducirse en mayor reconocimiento de marca y ventas en el corto plazo simplemente porque más consumidores conocen o buscan el producto.
Muchas personas compran la prenda como un gesto irónico, paródico o provocador. Vestirse "como" el líder del momento que encarna Maduro puede funcionar como burla, comentario político o forma de participar del debate público sin palabras. El objeto se resignifica: deja de ser "de Maduro" y pasa a ser "sobre Maduro".
Otra explicación puede ser la fascinación que produce el poder, incluso el negativo.
El poder extremo -aunque sea rechazado- genera atracción. La ropa se vuelve un fragmento accesible de ese poder, una forma doméstica de tocar algo que, de otro modo, es inaccesible.
Magela Misurraco es Licenciada en Comunicación. Opción Publicidad y Relaciones Institucionales. Udelar
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias