El cielo por asalto

María Clara Rossi

26.07.2021

A 68 años del asalto al cuartel Moncada - Cuba

En el día de mis 90 años, retomo el diario bautizado de sangre y fuego.  Después de largo tiempo, decidí volver a escribir para exorcizar el dolor que me aprieta la garganta.

Un sol pálido se cuela por la ventana de vidrios rotos.  El alba se levantó llorosa, desconcertada.

Imágenes de mis muertos queridos, clavadas en las paredes, velan la angustia.  Me resisto a aceptar lo que ocurre en las calles.  Gritos, corridas, pedreas, lucha.

Invoco el recuerdo de un día como hoy, de asalto a la utopía, y me sumerjo en aquel 1º de enero colmado de victoria y heroísmo.

Éramos un puñado de jóvenes, enamorados de la causa suprema:  liberar a la patria.

Otro idioma, costumbres extrañas, dinero en abundancia, la sojuzgaron con la complicidad del mandamás de turno.  Nos dolió el país, como me duele ahora.

La penuria comenzó cuando los amos de las nieves profundas nos soltaron la mano.

No saldré a esperar durante horas el trozo de escasez que me corresponde.  Sólo bebo agua de lluvia, pura, fresca, como la de las sierras.

Daría la vida por recuperar la esperanza.  Tal vez sea el camino indicado.

Cientos de naciones del mundo, reunidas en asambleas estériles, intentaron ayudarnos, suspender el castigo que nos atormenta.  Tres cobardes allí presentes no comprometieron su opinión.  Me indigna la cobardía.  El miedo debe vencerse y luego, avanzar.  Siempre avanzar.

El imperio poderoso y el fiel ladero se negaron a aflojar el nudo que nos ahorca.  Dos voces impusieron su voluntad sobre una mansa mayoría.  Permanecerá el oprobio.

Desde la casa vecina, llega la música con los versos que custodian la memoria de la rebeldía.

Mi alma sonríe, aliviada.  No estoy solo.  Tomaré los senderos luminosos de la poesía y abrazaré a los compañeros que aguardan.

¡Cómo me dueles, mi Cuba sufriente!  Sólo de ti me viene esta agonía.

¡Patria o muerte!  La mía.  Es hora.

Los vecinos no oyeron el disparo.  Unidos junto a un tocadiscos ronco, escuchaban los versos cantados del poeta nacional.

"El hombre de tierra adentro está en un hoyo metido,

muerto sin haber nacido, el hombre de tierra adentro.

Y el hombre de la ciudad,ay,Cuba, es un pordiosero:

anda hambriento y sin dinero, pidiendo por caridad,

aunque se ponga sombrero y baile en la sociedad.

(Lo digo en mi son entero, porque es la pura verdad.)

 

                                           Nicolás Guillén - 1902-1989

                                            El son entero - 1947

 

María Clara Rossi

Columnistas
2021-07-26T10:22:00

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