Mas allá de Robin Hood. Juan Pedro Ciganda

08.07.2026

En la ensalada de percepciones negativas de la ciudadanía sobre actuación del actual gobierno junto al pormenorizado análisis de los posibles atrasos en los pagos del primer mandatario y sus cuentas de UTE, ANTEL y otras dependencias estatales, se me ocurre que el problema central, por fuera de todos los diretes, es si hay buenas o regulares perspectivas sobre el tiempo que vendrá para los compatriotas.

Conviene abstraerse por un instante de la mirada crítica sobre el andar del gobierno y la severa ojeada que también cae sobre la oposición en todos los análisis y encuestas que examinan el estado de la opinión pública.

Anteayer estuve charlando con un frenteamplista total, uno de la primera hora, y el amigo me decía "no sè por que están tan enojados...para mí el F.A. cumplió conmigo en el primer año, con lo de la represa y los dos impuestos que dan mas plata que el supuesto impuesto a los ricos..., y más si logró sacar un presupuesto en una política de acuerdos con la oposición."

El hombre se define como oficialista.  Las consultoras nos informan que su punto de vista no es para nada el de la mayoría de los frenteamplistas, que visiblemente aparecen como desconformes. La luna siempre tiene dos caras.

Parece claro el mensaje del equipo económico en cuanto a las posibilidades de mejoras en lo que atañe a los sectores más necesitados. En consonancia con los compromisos asumidos en la campaña electoral.  

Por un lado, se vislumbra una Rendición de Cuentas - etapa inmediata - en la que se hacen redistribuciones de plata para cumplir - moderadamente - con esos anuncios o promesas. La contracara muy limitante se compone con augurios poco felices en materia de crecimiento de la economía.

En primer término, se debe mirar con atención el contexto mundial, al que me he referido en estas notas, haciendo mención del "fascismo" del siglo XXI   y sus manifestaciones bien visibles. 

Convivimos con el estado de guerra permanente, el declive de un imperio, la redistribución regresiva de los ingresos en el planeta, hasta la tendencia a borrar tarjetas rojas por orden de Trump, violar toda norma de convivencia universal, sembrar un sentido común en el cual la seguridad de los pueblos solamente es compatible con la quita de energías a las democracias, los derechos humanos y otras rémoras o anacronismos de un liberalismo perimido... en este "cambio de época".   Respiramos ese aire aunque no lo notemos. Se va naturalizando.

Esas cosas ocurren cuando los acuerdos universales dejan de convenir a los intereses de las potencias dominantes. Las reglas del juego se borran, desconocen o ignoran y a veces hasta se reescriben por parte de actores internacionales que si no tienen buenas razones, cuentan con misiles para suplirlas. Y al debido proceso, lo deben.

Dejando constancia de ese entuerto planetario, para poder aplicar políticas sociales que suponen atender las necesidades de los más humildes, de los que van quedando a la vera del camino, durmiendo al aire libre, queda siempre el recurso de sacarle algo a los ricos - por el medio civilizado que sea- para cumplir con ese objetivo.

De no aplicarse ese criterio en modo Robin Hood, parecería difícil cumplir con aquellas prioridades.

El equipo económico ha dicho que, precisamente, en el proyecto de Rendición de Cuentas hay reasignaciones que apuntan al objetivo anunciado y para el que hace falta plata. No sé con precisión el alcance real de la iniciativa.  Estos próximos meses podremos enterarnos todos.

Si no alcanzan esos recursos por ser insuficientes hay que explorar otros caminos. 

Siendo la idea mantener coherencia con el compromiso de no generar incrementos en la carga impositiva, se abre una sola opción: embromarnos y dejar para otro momento los objetivos o hacer algo distinto: inventar algo que no aumente el gasto y tampoco los impuestos.

La prensa informa que para el periodo en que estamos, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) impulsa iniciativas que superan los dos mil seiscientos millones de dólares para financiar proyectos en Uruguay.

Si, a título de ejemplo, se tomaran líneas de crédito para impulsar actividades que importen trabajo, crecimiento y atención prioritaria a sectores más vulnerables, se estaría poniéndole asfalto a un sendero ambicioso que nos permita atisbar luces al final del camino. 

Obviamente, en el rubro que fuera, debe haber eficacia, eficiencia, talento e idoneidad en la ejecución de todo proyecto.

Eso que parece obvio, no siempre lo es. Por lo que vale la observación.

Los recursos que no tengo los puedo pedir prestados.

Con el riesgo país de Uruguay, el mejor de toda Latinoamérica, las tasas de interés deben ser bastante blandas.

Lo que se deba, después se pagará. Como siempre.

A quien no sería acertado deberle, seria al país y al proyecto que la gente votó.

 

Juan Pedro Ciganda

Columnistas
2026-07-08T20:26:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias