Más allá del veredicto: el caso Letby y la seguridad de los pacientes. Homero Bagnulo y Carlos Vivas

13.04.2026

Lucy Letby es una exenfermera de la unidad neonatal del Hospital Countess of Chester, Inglaterra. En 2023 fue condenada a cadena perpetua por el homicidio de 7 recién nacidos y el intento de homicidio de otros 7 pacientes, ocurridos entre junio de 2015 y junio de 2016.

Su nuevo equipo legal aguarda la decisión de la Comisión de Revisión de Casos Criminales respecto a la posibilidad de un nuevo juicio, argumentando que hubo fallos en la valoración de la evidencia médica presentada por la fiscalía. En paralelo, se espera para las próximas semanas el resultado de una investigación judicial sobre los eventuales fallos en la gestión del hospital durante el período en que se produjeron las muertes.

Lo que debería haber seguido la trayectoria habitual de un caso criminal se ha convertido en el caso médico-legal que más atención concita en el mundo. ¿A qué se debe? No es la novedad del crimen en sí: el Reino Unido tiene, solo en este siglo, los antecedentes del médico Harold Shipman y la enfermera Beverly Allitt, ambos condenados a cadena perpetua por el asesinato de varios de sus pacientes. Las verdaderas razones son las dudas crecientes sobre la solidez de las pruebas que sustentaron la condena.

El interés generado es notable: en tres años se produjeron seis documentales sobre el caso, y los principales medios internacionales han publicado extensas notas cuestionando los fundamentos de la sentencia. Entre ellos destacamos, por su repercusión informativa, el documental de Netflix y la extensa nota de The New Yorker, cuya versión electrónica fue bloqueada judicialmente en Inglaterra para evitar que influyera sobre los miembros del jurado. Los puntos más debatidos por expertos médicos y legales son dos: ningún testigo observó directamente a Letby causando daño a algún paciente, y en ninguna de las víctimas se hallaron evidencias toxicológicas concluyentes de envenenamiento o administración de dosis tóxicas de medicamentos. (1)

La prueba central de la fiscalía fue de naturaleza estadística: en cada muerte sospechosa, Letby había estado presente. Como señalaron varios analistas, la fiscalía primero disparó sus dardos y luego dibujó el blanco en torno a ellos. Cuando se demostró que en el momento de una de las muertes Letby no estaba de guardia, la fiscalía respondió que el deterioro del paciente había comenzado en un turno anterior, cuando ella sí lo estaba. A este argumento de "oportunidad", la fiscalía añadió como prueba de intención el hallazgo de concentraciones elevadas de insulina en dos víctimas que sobrevivieron. (2)

La nueva defensa solicitó una apelación argumentando que la fiscalía había construido su caso en torno a un "clúster": una concentración inusual de eventos -en este caso, muertes sospechosas- en un período corto, en una misma unidad, en un mismo turno, con una misma persona presente. Sin embargo, que alguien aparezca con frecuencia en situaciones críticas no implica causalidad: el personal más experimentado suele estar asignado a los casos más graves. Letby era una de las dos enfermeras con certificación para trabajar en cuidados críticos neonatales, vivía en el campus hospitalario y realizaba turnos extra mientras ahorraba para comprar su vivienda.

Varios expertos señalaron además que cuando el análisis estadístico se realiza a posteriori de que surja una sospecha, se introducen sesgos sistemáticos: se revisan datos buscando confirmar una hipótesis, se selecciona el período más "llamativo" y se ignoran meses sin eventos. Es lo que se conoce como sesgo retrospectivo: al conocer el resultado (las muertes), reinterpretamos los datos pasados como si la causa fuera obvia (la presencia de Letby).

Ante estas preocupaciones, la Real Sociedad de Estadística (RSS) elevó un informe señalando que la aplicación de estadísticas en casos criminales requiere un análisis integral. Específicamente, destacó que no existía un modelo formal que evaluara si la concentración de eventos en turnos específicos superaba lo esperable por azar, que no se habían publicado los intervalos de confianza y que no se había presentado un estudio ajustado por riesgo clínico. Este debate no es nuevo: en 2022 la RSS ya había publicado un reporte detallando los desafíos de este tipo de análisis, influido en parte por dos casos resonantes en Europa -Países Bajos, 2003, e Italia, 2014- donde enfermeras condenadas con base en estadísticas retrospectivas fueron posteriormente absueltas en apelación, al demostrarse el error metodológico. (3)

Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía y autor de Pensar rápido, pensar despacio (2011), ofrece un marco útil para entender estas fallas: las personas no tienen buenas intuiciones ante principios básicos de estadística. Pensamos de forma asociativa, metafórica y causal, pero la estadística exige considerar muchas variables simultáneamente. Ante la ausencia de una prueba física clara, el cerebro humano tiende a completar los espacios vacíos con una historia causal coherente. (4)

El otro punto controvertido es la evidencia de insulina. Las determinaciones fueron realizadas por un laboratorio clínico con técnicas estándar, pero varios expertos sostienen que esos resultados no deberían ser admitidos en un juicio penal: solo un laboratorio toxicológico forense puede garantizar la trazabilidad y la cadena de custodia necesarias. La nueva defensa conformó un grupo interdisciplinario de 26 expertos internacionales -neonatólogos, patólogos, ingenieros, estadísticos, laboratoristas y toxicólogos forenses- que revisaron exhaustivamente las historias clínicas y las pruebas de insulina. Su conclusión fue que no existe evidencia médica que respalde negligencia o dolo, y que las muertes fueron resultado de causas naturales o de una praxis médica deficiente.

Este último punto conecta directamente con la situación del hospital. El Countess of Chester fue criticado duramente por el Real Colegio de Pediatría y Salud Infantil (2016) y por la Comisión de Calidad Asistencial (2025), que identificaron fallas críticas en el tratamiento de infecciones y señalaron que el hospital no implementó mejoras tras inspecciones anteriores. Los informes describieron una gobernanza ineficaz, equipamiento obsoleto, malos resultados en auditorías y una cultura institucional "carente de compasión y, en ocasiones, poco profesional". La rendición de cuentas fue calificada de débil y el liderazgo departamental, de poco visible. (5) Dos hechos ilustran con precisión esta cultura: en 2016, cuando Letby fue suspendida de sus funciones asistenciales por el aumento de la mortalidad, paradójicamente fue reasignada al Departamento de Calidad y Seguridad del Paciente; y en 2025, el hospital fue condenado a pagar una indemnización de 1,4 millones de libras a una exdirectora a quien despidió por haber planteado serias dudas sobre la seguridad de la atención. Actualmente, tres directivos del hospital enfrentan cargos penales por homicidio por negligencia grave, por su conducta pasiva ante las denuncias médicas sobre el aumento de la mortalidad neonatal.

Hoy el caso se debate entre dos narrativas contrapuestas: la que sostiene que Letby emprendió una campaña de asesinatos calculada y cínica, y la que la describe como una mártir de la estadística y de un sistema de atención deficitario y deshumanizado. La resolución pertenece al sistema legal inglés.

Sin embargo, en el fragor de los argumentos legales se ha dejado de lado un aspecto central para la seguridad de los pacientes: la conducta delictiva de un profesional y los fallos sistémicos de una institución no se excluyen mutuamente como causas de daño asistencial. Se retroalimentan. Los estudios sobre los más de 130 profesionales de la salud condenados por agredir a sus pacientes desde 1970 hasta hoy demuestran una interacción constante: en ninguno de los casos el agresor habría podido actuar durante tanto tiempo sin aprovechar las fallas de gobernanza de la institución. La ausencia de una cultura de seguridad favorece que los sectores asistenciales operen con amplia autonomía, a veces en competencia entre sí -el trabajo en silos-, lo que promueve el gradiente de autoridad, mina la transparencia y bloquea los canales de información. La organización se niega a recibir malas noticias, tolera conductas disruptivas, tiende a negociar en silencio la salida del agresor y no comunica sus sospechas a las autoridades sanitarias ni judiciales. Esta actitud negadora suele prolongarse en represalias hacia quienes se atrevieron a denunciar. (6)

De lo expuesto surge la necesidad por parte de los Ministerios de Salud Pública, Interior, Fiscalía y el Poder Judicial de adoptar una conducta proactiva en este tema y generar grupos de estudio para el diseño de estrategias y herramientas que permitan a la sociedad establecer una detección lo más temprana posible de estos delitos.

Otra conducta no es admisible.

Nota elaborada con el apoyo de herramientas de IA generativa de lenguaje, bajo supervisión y edición de los autores.

Referencias

1.     Aviv R. A British nurse was found guilty of killing seven babies. Did she do it? The New Yorker. 2024 May 13. Disponible en: https://www.newyorker.com/magazine/2024/05/20/lucy-letby-was-found-guilty-of-killing-seven-babies-did-she-do-it

2.     Goss J. R -v- Lucy Letby: Sentencing remarks of Mr Justice Goss. Manchester Crown Court; 2023 Aug 21 [citado 2026 Mar1]. Disponible en: https://www.judiciary.uk/wp-content/uploads/2023/08/LETBY-Sentencing-Remarks.pdf

3.     O'Grady C. Unlucky numbers. Science. 2023 Jan 20;379(6629):228-233. [citado 2026 Mar 2]. Disponible en: https://www.science.org/doi/epdf/10.1126/science.adg6746

4.     Kahneman D. Pensar rápido, pensar despacio. 1a ed. Buenos Aires: Debate; 2012. p. 220-231.

5.     Care Quality Commission (UK). Inspection Report: Countess of Chester Hospital NHS Foundation Trust. London: CQC; 2024 [citado 2026 Mar 1]. Disponible en: https://www.cqc.org.uk/provider/RJR/reports

6.     Vivas C, Bagnulo H. Homicidios intencionales en la salud: Un tema huérfano de la seguridad asistencial. Rev. Méd. Urug. [Internet]. 17 de septiembre de 2021 [citado 10 de marzo de 2026];37(3):e37310. Disponible en: https://revista.rmu.org.uy/index.php/rmu/article/view/751

 

Homero Bagnulo y Carlos Vivas
2026-04-13T06:46:00

Dres. Homero Bagnulo; Carlos Vivas