El Indio Solari y su Perfume de la Tempestad

Mathías Dávalos


El tercer trabajo del Indio Solari no pasa desapercibido. Más allá de panfletos, alabanzas, sentido común, toques de oído previos, hay que escucharlo. "El Perfume de la Tempestad” vive por y para sus ajustes, juega con texturas y huele.

El título del álbum es barroco. El Indio es barroco. Siempre hablando desde un punto de vista de lo que el artista comunica, y no tanto despierta, ya que aquí no se hablará de la representación y presencia de una banda como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota; de las “Bandas”, del Parakultural, de los alrededores de la tragedia de Walter Bulacio, de aquel verano noventoso en Mar del Plata; la conferencia del comienzo del adiós; de Andrés Calamaro comentando estar en el campo de los conciertos del 2000 en cancha de River viendo a los improvisados cuchilleros cortar gente. Tampoco habrá énfasis del concierto de Racing de 1998 y su recuerdo: desde el enfático show (en YouTube están los videos) ni de los treinta años de tanta presencia de una legítima banda de rock.

Y mucho menos -Cruz diablo!- habrá tratamiento de lobby marketinero, como suele suceder cuando el Indio sale de su cueva (más allá de la gente que realmente lo espera, esa que va desnuda a verlo, a la procesión); mejor dejemos cierto manipuleo a ciertos medios que se juegan la tirada, los minutos y la tapa del año armando una entrevista a base de panfletos, publicidad, demagogia, corticoides y recetas que funcionan mejor con los Page, los Prince, que con Solari; esa que dentro de su colmo hasta parece guionada y celosamente controlada por el anfitrión, el Monsieur, el ídolo. Dejemos esa costumbre para otros.

12 tracks bajo un clima, perfume y tempestad

“Todos a los botes” es más que la aparencia de musicalizar y digitalizar una imagen de Gustave Doré de la entrada al Infierno de Dante con gran acierto del “slap” del bajo hacia el final colado en un lisérgico punteo de guitarra eléctrica. Afortunadamente, es una muy buena introducción a nueva la obra del Indio y no por los cerdos del inicio, posible guiño de continuidad a la obra anterior Porco Rex (2007). Solari nunca hizo discos aislados entre sí, sino que desarrolla su obra, ya sea con los Redonditos de Ricota o en su solitaria travesía de los últimos años con los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. “No todo es Dios lo que reluce” es anthem, como se conoce en el mundo del rock, himno de estadio, y letra presencial del autor; “Ceremonia después de la tormenta” cuenta con la elaboración de un artista que quizá comenzó jugando de más pero sabiendo la finalidad de lo que buscaba. Acá se nota. Si se escucha varias veces, la canción puede llegar a despedir aroma entre el azufre y la lavanda. “Torito es muerto” recuerda melódicamente al primer trabajo solista de Solari: El tesoro de los inocentes (2004). La letra, no sé si será uno, o si importe, puede conducir a un metafórico ataque a Skay Beilinson, la otra gran rueda de los Redondos.

“Satelital” es digital, 2.0, la percusión como motor, otro punto alto de la obra; “Chante Noire” busca generar el clima denso de pique y la recurrente auto-pregunta del artista ¿Qué pasa en tu nube hoy?; “Vino Mariani” es hit, pogo, fiesta, estadio, una noche en Tandil, beso amargo a la cultura rock y receta que da resultado por donde se la escuche; “ZZZZZ…” parte del exceso melódico y termina en la misma línea, masticando; son las bases afiebradas y direccionales del Último Bondi a Finisterre (1998) de los Redondos; “El tábano en la oreja” baja el clima cercano al clímax para que “Submarino Soluble” pueda formar un díptico con “Chante Noire”, dos caras de una moneda; “Black Russian” la rockea sin tantas pretensiones (tanto en la melodía como en la letra) como quizá sí buscan el resto de los tracks, para dejar lugar al final de “Una rata muerta en los geranios” con virulenta presencia de un saxo, la letra de despedida “La belleza es siempre temible y se hace difícil poder soportar” y el final, recurrente, de un minuto de la tormenta, las gotas que caen y truenos que van llegando.

Traté de no abarcar la figura de Solari fuera de este “Perfume”, pero idóneamente lo vinculo en estos últimos años con esa idea figurativa, comparativa y difusa de un William Axl Rose: la del artista recluido en su cueva con sus perros guardianes, ya sea en Hollywood Hills, o más acá en Parque Leloir, y recientemente también con las peleas y despotriques hacia viejos compañeros de ruta como el talentoso Skay Beilinson (si Lennon-Mc Cartney y Jagger-Richards lo vivieron…); pero mientras el recluso norteamericano entró en un fatuo torbellino que hoy no suena en la radio, el pelado sigue demostrando sus dotes creativos, con tres senderos ya realizados. Que el resto lo resuman los actores, como el mismo Semilla Bucciarelli, ex bajista de los Redondos: “Si Patricio Rey nos ve a nosotros ahora, nos caga a patadas en el culo”.

La banda, la rocola del Solari llamada Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado (con Gaspar Benegas y Baltazar Comotto en guitarras, Marcelo Torres en bajo, Hernán Aramberri en batería, Sergio Colombo en saxo), sigue sonando y crece, siempre bajo un poder y presencia establecida. El packaging de El Perfume de la Tempestad, su presentación, está a la altura de los dos trabajos anteriores, en los que Solari siempre comunica desde el primero al último detalle: ilustraciones, diseños y pixeles digitales de un clima dantesco digital. El perfume huele bien. Musicalmente, es una obra muy buena y ecléctica. En las letras, algo más que aceptable. Pero no olvide el lector de estas palabras que se está hablando específicamente del Indio Solari; no olvide. No por que falten frases que para algunos merezcan ser pintadas (y para otros más demagogias perennes), sino más bien porque la labor melódica de esta composición es alta; y quizá ahí las letras le dejen el paso en un tercer trabajo que mantiene la línea de un artista para el que el desarrollo es la sed y el agua de su insomnio a gracia del oído.

Otras notas: Calle 13: rompiendo (y creando) las reglas

Mathías Dávalos
2010-12-23T20:36:00

Mathías Dávalos

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias