Independencia y participación

Mónica Xavier


Los 25 DE AGOSTO los uruguayos conmemoramos el Día de la Independencia, y los frenteamplistas también celebramos el Día del Comité de Base. No hay casualidad, es nuestro tributo al espíritu libertario del pueblo uruguayo.

Este veinticinco tiene particular importancia para la fuerza política ya que se definen los comités que van a ser parte del Congreso ideológico y de estrategia política, que se realizará en setiembre de 2016, según lo resuelto en el último plenario.

Todos los 25 de agosto se renuevan en asamblea las autoridades del Comité de Base. De esta manera el comité quedará habilitado a participar en el Congreso antes mencionado.

Esto tiene un impacto determinante en la proyección política, y es por ello que todos los frenteamplistas debemos tener cabal consciencia de la trascendencia de lo que aquí se pone en juego. Nadie puede negar que no disponga de la posibilidad de participar en las instancias de consulta previstas, así como esta razón tampoco debe justificar mantener todo tal como está y sin tocar nada.

Bajo ninguna excusa podemos permitirnos evitar realizar los esfuerzos para propiciar los mayores niveles de participación que, la realidad demuestra, desde hace tiempo no se logran. A tal extremo es necesaria encender la democracia participativa, tan identitaria de nuestra fuerza política, que de ello depende, en gran medida, el éxito de la implementación del proyecto político en marcha.

En este sentido apunta el Balance de Ciclo Electoral cuando propone defender el proceso descentralizador y de gobiernos de cercanías, como uno de los mayores desafíos que tenemos por delante. Con la creación del tercer nivel de gobierno -los municipios-, se refrendó, de forma incontrastable, el compromiso de la fuerza política para seguir abriendo espacios tangibles de participación ciudadana.

Claro está, no nos podemos quedar en las etapas de enunciación y diseño ni nos pueden detener algunos fracasos experimentados; el verdadero triunfo de esta política está en que la ciudadanía logre apropiarse de estos niveles de gobierno.

La Democracia es parida desde la participación, en caso contrario no es democracia plena y esta máxima vale para el nivel que sea.

Es por eso que la participación debe continuar incluso más allá que el tercer nivel de gobierno. El fortalecimiento de las políticas públicas se logra desde el propio territorio. Ejemplo de ello: la regionalización de las políticas de Salud, y el cometido de conformar y hacer funcionar un Sistema Departamental de Vigilancia Epidemiológica involucrando al conjunto de la sociedad en una estrategia de participación comunitaria, a los efectores de salud y en particular a todos los recursos del Estado. También valen citar los casos de creación de accesibilidad a la educación, nuevas tecnologías, energía en lugares donde nunca se había llegado. Esto también tiene que ver con los procesos de movilización ciudadana.

El significado es evidente, existen oportunidades en medida equivalente a que la ciudadanía logre empoderarse de los procesos de cambio e incidir en decisiones que hacen a su vida cotidiana y al futuro de la nación. Y esto no es un eslogan.

Nuevamente me remito a los hechos, a través de ejemplos no menores. Primero, la forma participativa de elaboración del Programa en el Frente Amplio y su incidencia en las condiciones presupuestarias que ahora mismo están siendo propuestas por el gobierno. Aquel programa de elaboración colectiva es el que hoy tenemos que defender.

Segundo, la discusión por la participación en el TISA, sobre lo cual el propio presidente nos pidió opinión al Frente Amplio. En su orden, no caben dudas que es un asunto que genera posturas encontradas. Y no menos cierto, por más controversia que se nos intente sembrar, es la amplitud con que se está dando esa discusión. Hemos podido escuchar argumentaciones, tanto a favor como en contra, en debates públicos, organizados por nuestra propia fuerza política.

El hecho que aún no hayamos alcanzado consensos sobre este tema y en la medida que efectivamente la asistencia a las rondas de diálogo no nos obligue a firmar acuerdo alguno, resulta pertinente transitar esta vía, como forma de acceso a mayor información, para procesar definitiva posición al respecto.

Tan solo estos dos ejemplos demuestran la importancia del involucramiento ciudadano en la toma de decisiones de los gobiernos progresistas. Nadie está exento de responsabilidad para mejorar los canales que lo hacen posible. Ni la fuerza política, ni el presidente, ni los ciudadanos de a pie.

Nada hace a un pueblo más libre que su propia determinación.

Nada genera mayor independencia que la participación.

Mónica Xavier
2015-08-25T10:47:00

Dra. Mónica Xavier.

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