No se lo digas a nadie. Danilo Arbilla
27.03.2026
Las encuestas alertan pero no tienen por qué asustar: el pánico no es bueno y menos cuando se tiene poder; se pierde la cabeza y se abusa.
Hay, sin duda, un problema de comunicación, como piensan en el gobierno cuando ven los números. La solución es comunicar, sí, -con cierta coherencia sería recomendable,- pero comunicar, no ocultar ni esconder. No es salir a las apuradas y tirar pelotas para cualquier lado.
El secreto nunca es lo mejor; hay que desechar ese "no se lo digas a nadie". Esta advertencia o compromiso inquieta más, por supuesto, cuando tiene que ver con temas públicos y el manejo de los asuntos, y especialmente los dineros de los contribuyentes.
Antel se negó a informar cuánto pagó a Tenfield por el futbol uruguayo y declaró confidencial esa información. No está bien: lo de la confidencialidad debe ser una excepción muy excepcional. Se deben cuidar los intereses privados legítimos sí, pero siempre que se respeten y antepongan los legítimos derechos e intereses de todos y cada uno de los individuos que componen la sociedad, y a la vez, que se respete su derecho a la información, su derecho a saber cómo sus representantes manejan sus asuntos, cómo administran su plata. La burocracia con el amparo y la impunidad de la "confidencialidad" es letal.
En el caso específico que nos ocupa, dada la popularidad del tema, que siempre genera "púas", "rumores","envidias" y todas esa hierba mala que florece cuando hay mucho dinero en juego, lo que corresponde es que el funcionario actúe con total claridad, que sea diáfano, que lo sepan todos; desechar los esquives. Cuánto más transparente mejor y más beneficioso para el funcionario y para los intereses del o los privados actuantes, y por supuesto para la sociedad toda que en definitiva es la que paga.
Y parece que el gobierno no lo entiende así. Legisladores de los tres partidos que componen la CR e integran la comisión investigadora del caso " Cardama", se quejan de que el M. de Defensa le ha retaceado información para que cumplan con lo encomendado y para lo cual el aporte de esa secretaría de Estado es imprescindible. Dicen que solo les ha llegado una quinta parte (20%) de la información necesaria.
No está bien después del aviso a "toda la población", por cadena y focos, y las posteriores "filtraciones", y declaraciones de funcionarios del gobierno y tanta "bulla" que se hizo, que ahora el ministerio no le aporte a los representantes de " toda la población" los elemento para que investiguen.
Esto no le ayuda al gobierno: no valida ni da credibilidad a sus propuestas de dialogo, por ejemplo.
No le ayuda anunciar pomposamente urbi et orbi, un plan de seguridad para muchos años y recién después decirle a toda la oposición "tomá, ¿querés verlo?". Lo cortés no quita lo valiente. Y además, no cambia nada: el grueso que cree en la democracia va a recurrir a sus representantes para que se lo explique. A esos representantes legítimos -y no digitados desde arriba- a los que la ministra de Defensa pretende fijarle tiempos; a los se les dificulta investigaciones sobre costosos "homenajes", y a los que se pretende ubicarlos como vagón de cola en el manejo de un tema, como el de la seguridad, en el que al gobierno no le va bien.
En fin el "no se lo digas a nadie" y la "filtraciones selectivas", sirven una ratito, pero siempre rebotan en contra y lo recogen las encuestas.
Danilo Arbilla
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias