No tenemos derecho a hacer morir la esperanza de la gente. Carlos Pérez Pereira

24.08.2026

Preocupa que en un partido que gobierna con dificultades, el debate permanente en su interna rebase el natural intento de superar esas dificultades, y resulte en un puro ejercicio de francotiradores más preocupados por marcar presencia y asumir liderazgos.

El límite a una imprescindible autocrítica, es tomar conciencia de que no tenemos derecho a destruir la esperanza de la gente. Hay quienes no lo entienden así y un día sí y otro también arremeten contra las estanterías, sobre todo las que tambalean, sin reparar en el daño que provocan.   

Están pasando muchas cosas graves en el país, en la región y en el mundo como para que sigamos pensando que somos una isla en un mar tranquilo. Crece la derecha a ritmo de topadora. Tiran por tierra todo lo logrado en Bolivia, Chile, Ecuador, Colombia y van por más. En México esa enorme mujer que es Claudia Sheinbaum, con un inédito 60 % de aprobación en su gobierno, está siendo asediada por los cuatro puntos cardinales, por una criminalidad potente, y debe soportar el peso de un estado imperialista que presiona sin descanso sobre sus fronteras. En Brasil, la izquierda mantiene al pobre Lula con marcapasos y energizantes. Ya por su cuarto mandato, después de haber rescatado de la pobreza a 30 millones de brasileños y ubicar a Brasil entre las 10 economías más potentes del planeta, tiene que enfrentar a una derecha defensora de golpistas, sumisa ante el imperio y alimentada por lo más reaccionario de religiones y poderes económicos.

La derecha nos está haciendo una cirugía sin anestesia. Sin escrúpulos, actúa cara al sol (recuerden el himno franquista), y defiende a amanuenses y esbirros detenidos por fechorías. Cuando son descubiertos, ya ni siquiera piden perdón, porque no sienten arrepentimientos. Simplemente cometieron un traspié que procurarán evitar en la próxima. Tipos como Adorni, denunciados con pruebas suficientes para ir a la cárcel de por vida, son abrazados como héroes, para los que disponen, además, los mecanismos de impunidad de fueros parlamentarios. Lo último, por ahora: un personaje, Fernando Cerimedo, asesor de Milei, de Jair Bolsonaro y de Rodrigo Paz, intenta matar a su propia amante, porque esta quiere blanquear la paternidad del niño que lleva en el vientre y él se niega. Como esa negativa supone un peligro de ser extorsionado por sus vínculos mafiosos y sus recursos ilegales, el hombre poderoso intenta eliminarla con hijo y todo. La jugada sale mal (porque los sicarios erraron los tiros) y él queda expuesto. Las denuncias de la mujer que se salvó de la balacera, dejan en evidencia, además de su intento de femicidio, su participación en elecciones de importantes personajes que pagaron por su capacidad para desplegar fakes news contra los opositores, desde sus granjas de trolls.

Todo se sabe, pero todo resbala. Algunos fiscales y jueces honestos, apenas pueden detectar, con los precarios recursos presupuestales, delitos que luego se duermen en las carpetas, hasta perder eficacia procesal. Los acusados, indagados e imputados seguirán atacando a pasos cibernéticos, mientras sus causas judiciales avanzan en lomos de tortugas de tierra.  

Es tan fuerte el trueno provocado por la acción de las derechas, que rebasa la capacidad de los oídos humanos para sentir el estruendo. Y la izquierda, lenta y discutidora, tiene problemas para asimilar y responder a los golpes. Generalmente, cuando deja de mirarse el ombligo y se acomoda, ya es tarde.

Otro ejemplo: en nuestro país, el negacionismo adquiere tonos alarmantes. Ya no son unos loquitos escondidos en las redes. Largan a la cancha profesionales de primera división. Entusiasmados por esos estímulos, los grupos de fachos ya se expresan abiertamente y entran al terreno de las amenazas. Y nosotros seguimos tan campantes, tolerantes al "fuego amigo". Un triste concepto nacido de la Revolución Española, condicionante de una derrota de la cual la izquierda demuestra no haber aprendido nada.

He hablado con algunos con frenteamplistas que, a los dos meses de haber asumido Orsi, ya desenvainaron la espada para hacer campaña en su contra. Algunos venían con el impulso descontrolado de la "batalla por la interna". Hoy, algunos se arrepienten, pero otros siguen. La derecha pone la música y baila el que quiere.

Por horas y días, programas de radio, sitios de streming o noticieros de canales de TV, desmenuzaron, de adelante hacia atrás y viceversa, el episodio de la camioneta utilizada por el candidato, y por su visita al portaviones yanqui surto en aguas uruguayas. No le dedicaron tanto espacio mediático a Cardama ni al narco más buscado de Sudamérica, al que le dieron un pasaporte para escapar de la ley.

¿Tales hechos ponían en entredicho al gobierno con el pueblo uruguayo? No lo creo. La controversia ("grave y jamás vista en el FA", según algunos politólogos aficionados) apuntaba al eslabón más fuerte del Frente Amplio, al que la derecha ya entendió como funciona. Unos manijazos por acá y otros por allí, se amplifica sostenidamente una situación equis, y se arma tole tole en la interna. No se necesita mucho esfuerzo ni imaginación para eso. Los frenteamplistas somos proclives a saltar al primer pinchazo, aunque sea provocado con un escarbadientes.   

En estos días el gobierno ha logrado un triunfo enorme, que es un triunfo para el pueblo uruguayo, al conseguir las mayorías parlamentarias (mediante difíciles negociaciones) y aprobar una Rendición de Cuentas, en las que se contemplan políticas beneficiosas para sectores postergados de nuestra sociedad. En un acto en el teatro El Galpón, a sala llena y con gente que quedó sin entrar por la falta de espacio, Carolina Cosse, el Pacha Sánchez y Fernando Pereira, hablaron a la militancia frenteamplista del enorme significado de estas soluciones parlamentarias. La militancia salió conforme y entusiasmada de la reunión. Fui partícipe de ella y quien me diga lo contrario, miente.

La cobertura de los medios, no se correspondió; apenas la información, comentarios. Triple dedicación (antes y después) en los canales de aire y de streming, mereció el regreso a la palestra del expresidente Lacalle Pou. Tal conducta no extraña y no es reprochable en los medios cuyos dueños son afines a los candidatos y gobiernos de derecha. Están en su salsa y es parte de sus cometidos. Pero lo extraño es que los medios que presumimos, por lo menos, más equilibrados en sus orientaciones informativas, sigan la línea de aquellos, incluso con más entusiasmo. Uno o dos días después del acto en EL GALPÓN, en TV Ciudad, dos politólogas, en un espacio de dos horas, le sacaron lascas y chispas al "gran cortocircuito entre el Pacha Sánchez y Juan Castillo", por el asunto de la "esencialidad de los servicios portuarios". Hacían referencia a la huelga de los sindicatos del puerto de Montevideo. Yo había escuchado a los políticos nombrados y en ningún momento entendí que hubiera tal "crisis en la interna del FA" como anunciaron algunas voces, siempre atentas a detalles y nimiedades que provocan sus corridas. Tormentas con matracas, con tal de hacer tambalear los pilares de la izquierda. ¿Quién gana con esos ataques exagerados? ¿Es por la necesidad de captar audiencias, que se largan esas noticias anunciadas como devastadores temporales, que devienen luego en inocuos flatos de viejitas?  

¿Es que aún no entendieron que gobernar al Uruguay sin mayorías parlamentarias y en un contexto adverso no es fácil? Por cierto, las mayorías parlamentarias las perdimos nosotros. Basta con analizar los resultados de las elecciones. Pero seguimos como si eso no importara.  Este gobierno es nuestro y debe ser defendido, aún en sus errores cuando estos no son graves y no ponen en riesgo el destino del país y del pueblo. Tenemos dificultades sí, pero no es un gobierno "neoliberal", ni reaccionario, ni antipopular. Hay un margen en el que este gobierno se puede mover y lo está haciendo, pero hay quienes no lo entienden así.

Se agregan voces que un día sí y otro también, dejando de lado cualquier mención al contexto internacional, o al desastre que el gobierno saliente ocultó, insisten en que este no tiene programa y no tiene orientación. Lo preocupante es cuando esa opinión proviene de compañeros de la propia izquierda. Me suena a que la cantinela de la derecha, llena de mentiras y de medias verdades, les hace sentir un "frenteamplismo vergonzante" y buscan, mal, intervenir para dar una mano y "enderezar" el rumbo del gobierno. No es una mala intención, pero digan cómo y en qué. No me vengan con que no tiene que subir a un portaviones o recibir de regalo una camioneta. Discutamos orientaciones. Y si están dispuestos procuren participar con sus salvadoras propuestas en el próximo CONGRESO del Frente Amplio de octubre de este año, donde colectivamente procuraremos mejorar, renovar y, si es necesario, enderezar el rumbo. Pero lo haremos pensando entre todos, no con franco tiroteos o pedradas al techo del rancho. El FA es una tarea colectiva, y quien quiera inscribirse a ella, tendrá que adaptarse a sus reglas. Lo contrario no suma.

Aviso: Orsi inicialmente no era mi candidato, pero una vez planteada su candidatura para que el pueblo lo votara, asumo sus errores y sus aciertos. A todos quienes están apurados para sustituirlo, los invito a esperar a que venga un CONGRESO PROGRAMÁTICO, donde se pueda cambiar el rumbo si así lo exigen las circunstancias, pero sobre todo si lo exige la gente. Lo que no podemos es facilitarle la tarea a la derecha.

 

Carlos Pérez Pereira (militante de Comité de Base del FA)

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2026-08-24T11:27:00

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