Notas al pie de página antifascista. Juan Pedro Ciganda

01.11.2026

1 Los festejos locales y mundiales ante la victoria de Lula en la segunda vuelta han sido copiosos, algunos divertidos y, en todo caso, más que justificados ante la opción que su rival (ahora huido) significaba para Brasil y Latinoamérica.

2 Es comprensible que USA, Israel y Argentina no celebren dicho éxito. Trump, Milei y el saliente mandatario israelí son coherentes con sus ideas de la democracia, la paz y la guerra.

3 Las celebraciones uruguayas ante el suceso no tienen   proporcionalidad directa con la conversación pública (escasa) que tuvo lugar entre la primera y la segunda vuelta electoral en Brasil. Acaso el pesimismo sobre las posibilidades de Lula de llegar a un resultado favorable haya incidido para que los silencios primaran sobre las palabras. Si así no fuera, simplemente habría poca convicción sobre la relevancia del resultado electoral en cuestión. Es lo uno o es lo otro. 

4 Obviamente que hubo excepciones bien tangibles a ese estado de ánimo delicuescente sobre el balotaje en Brasil, declaraciones firmes, alguna movilización, un esfuerzo muy valioso del Comité Pro-Lula (o Comité Popular de Apoyo a Lula) que añadió sustancia muy rica a la campaña propagandística de esas tres semanas en las redes, fundamentalmente.

5 Entiendo que una de las fallas de comprensión sobre este entuerto es la poca claridad (que aparentemente tenemos) para diferenciar entre las derechas tradicionales, conservadoras, nacionalistas, liberales en Latinoamérica y los impulsos fascistas que las "nuevas derechas" implican. Milita en esta dirección una corriente de pensamiento generado visible en la academia, la política, la prensa, un sentido común y la desinformación que alimenta al mismo, la teorización sobre el mundo recién estrenado del siglo XXI de robots, redes sociales, inteligencia artificial, jeans con remiendos, Netflix, fin de las ideologías y estado de guerra estable para salvar a Occidente y eliminar el narcoterrorismo que atenta contra los valores de América para los americanos buenos...todo ello sin contacto alguno con el pasado.

6 Es entendible que los beneficiarios por excelencia del statu quo, los fabricantes de armas, las multinacionales de la industria bélica, el capital financiero financiador... (siguen firmas) nos explique algunas de esas cosas del numeral anterior, desde los medios, los cursos sobre eficiencia, laicidad exagerada, lengua china en seis sesiones y adelgazamiento en silla fija. No es tan entendible la liviandad discursiva desde las ciencias sociales y la política para contarle a las nuevas generaciones que el fascismo dejó de existir gracias a Dios (y sobre el que no hay que abrigar esencialismos   anacrónicos), y que el capitalismo en cuanto modo de producción en el planeta Tierra, no tiene que ver con los cambios de la temperatura y la escasez de lluvia, la tendencia a deforestar la Amazonia, la muerte de las ballenas o la contaminación del agua. ("esas son otras cosas que ya se están estudiando en varias comisiones interplanetarias que emitirán una opinión antes del 2030", sobre esos temas y "el rol de la personalidad en la historia", supongo que debe culminar algún paper).

7 Lo más grave de prescindir del concepto de fascismo y sus connotaciones antidemocráticas, xenófobas, racistas y -principalmente- instrumento violento del poder económico para barrer con los pueblos en lucha por derechos y libertades, es no atisbar que los a veces payasos como Trump, Milei o Bolsonaro, logran tener el respaldo de millones y millones de seres humanos, ciudadanos, trabajadores, a veces intelectuales, gente joven defraudada o sin expectativas, hombres y mujeres asustados por inseguridades diversas, capas medias temerosas de perder cosas ganadas con su esfuerzo.  Y que conscientemente o no, esas gentes están   prontas para avalar la barbarie, por acción o por omisión.

8 Uy press tiene el mérito -que no abunda- de abrir espacio a todas las opiniones sobre temas relevantes de la realidad del mundo, de la aldea y de los enhebres entre aquel y esta. En las últimas horas he leído valiosos aportes, por ejemplo, de Legaspi y Secco sobre el problema de saber ver los pecados propios usados para combatir las mentiras ajenas.  Así como las elecciones en Brasil dejan enseñanzas y autocríticas del propio Lula, sobre lo hecho mal y las correcciones gestadas apuntando a la segunda vuelta, en el orden local se atisba la necesidad de que la izquierda trabaje en campos en los que ha hecho poco, por ejemplo, la presencia en las redes sociales.  Allí las derechas han demostrado preocupación y ocupación permanentes. Para decir "sus" verdades, para mentir, para ganar opinión, para desinformar, para incidir en la realidad. Para dar "su" batalla cultural. A partir de lo cual parece buena cosa el plantearse invadir terrenos poco frecuentados así como - veo el espíritu de Secco y Legaspi en la materia- no apostar al todo o nada en la materia y concluir por vía directa o transversal que cualquier medio es saludable si asegura un resultado. No estoy en condiciones de opinar sobre las bondades o perversiones de la campaña en las redes del respaldo a Lula en la recta final de la campaña. Digo que festejo esta derrota de las fuerzas mas regresivas de la política mundial en la brega brasileña. Celebro esta transitoria capitulación del fascismo. Que es nada menos que eso.

 

 Juan Pedro Ciganda

Columnistas
2026-11-01T08:40:00

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