Parálisis demográfica y pobreza infantil. Esteban Valenti

25.02.2026

Uno de mis hijos me criticó a la política, porque no trata con la fuerza necesaria la pobreza infantil. ¿Es un problema más? ¿La podemos tratar como uno de los tantos temas de la agenda? No, absolutamente no.

Considerar hoy en Uruguay la parálisis demográfica en Uruguay junto con la pobreza infantil es describir el nudo central para el desarrollo del país. Uruguay atraviesa una transición demográfica avanzada que lo sitúa en una posición muy preocupante en América Latina: cada vez nacen menos niños, y un porcentaje desproporcionado de ellos nace en hogares pobres.

Aquí te detallo la evolución y la conexión entre ambos fenómenos entre 2005 y 2025:

Uruguay ha pasado de un crecimiento lento a una caída libre en los nacimientos, en el periodo del año 2005 al 2015, se mantenía una estabilidad relativa con unos 48,000 nacimientos anuales.

Del 2016 al  2023, se produjo un desplome histórico. Los nacimientos cayeron a aproximadamente 31,000 en 2023. Esto representa una caída de casi el 35% en menos de una década.

Uruguay registra un crecimiento poblacional vegetativo negativo (mueren más personas de las que nacen), dependiendo exclusivamente de la inmigración para no achicar la población del país.

¿Por qué cayeron los nacimientos? Por el descenso del embarazo adolescente: Una política pública exitosa que redujo los nacimientos no planificados, por el cambio cultural, con la postergación de la maternidad por razones culturales, laborales o económicas y también porque Uruguay es un país caro para criar hijos, lo que desincentiva a la clase media.

La paradoja de la pobreza infantil, mientras el número total de niños disminuye, la concentración de la pobreza en ellos aumenta. Esto se conoce como el "bono demográfico desperdiciado".

A inicios de 2025, los datos del INE y diversos observatorios sociales mostraban una realidad dual: en los hogares de mayores ingresos, la tasa de fecundidad es bajísima (muchas veces por debajo de 1 hijo por mujer). En los hogares del primer quintil (más pobres) es donde se concentra la mayor cantidad de nacimientos.

El resultado: Uruguay está "reproduciendo" su futura fuerza laboral y ciudadana principalmente en contextos de vulnerabilidad, donde el acceso a la nutrición, estímulos cognitivos y educación de calidad es limitado.

La combinación de baja natalidad y alta pobreza infantil genera un círculo vicioso: menos trabajadores activos para sostener a una población envejecida (jubilaciones); si el 20% de los pocos niños que nacen son pobres, el país pierde talento y productividad futura, El gasto público se inclina hacia los mayores (votos), dejando menos recursos para la primera infancia.

Debido a esta parálisis demográfica, el sistema político uruguayo ha comenzado a tratar el tema como una prioridad nacional con incentivos a la natalidad y se discuten leyes para otorgar beneficios fiscales o subsidios por hijo, similares a los modelos europeo, la reforma del sistema de Cuidados. El avance en universalizar los jardines de infantes desde los 45 días de vida para que las mujeres puedan reintegrarse al mercado laboral.

Uruguay ha facilitado la llegada de ciudadanos latinoamericanos (venezolanos, cubanos, dominicanos) para "rejuvenecer" la pirámide, aunque esto no soluciona el problema de fondo de la pobreza estructural.

En este gobierno de Yamandú Orsi (2025-2030) estas son las estas son las principales medidas adoptadas. Se han continuado algunas políticas, pero desde marzo del 2026 se han introducido cambios estructurales:

Plan Quinquenal de Vivienda con Foco en Infancia: Se presentó un plan masivo para priorizar el realojo de hogares con niños que viven en asentamientos irregulares. La meta es erradicar la precariedad habitacional extrema como base para salir de la pobreza.

Fortalecimiento del Sistema Nacional de Cuidados: Se ha puesto énfasis en la universalización de la oferta para niños de 1 y 2 años, permitiendo que las madres puedan insertarse en el mercado laboral con mayor facilidad.

Red de Primera Infancia 2025: Una articulación territorial que busca que el Estado llegue al niño antes de que nazca, coordinando MIDES, INAU y Salud Pública de forma más ágil en los barrios más críticos y plan de realojo prioritario para familias con menores en asentamientos precarios.

Medidas sobre el Impuesto al Consumo: Se han implementado devoluciones de IVA en productos de la canasta básica infantil para beneficiarios de tarjetas sociales.

A inicios de 2026, la evolución del presupuesto para la infancia en Uruguay marca un punto de inflexión. Tras años de debate sobre la "infantilización de la pobreza", el Presupuesto Nacional 2025-2029 (aprobado a fines de 2025) ha introducido cambios significativos en la asignación de recursos.

El actual presupuesto nacional estableció un incremento de gasto. Lo más relevante es la prioridad asignada. El 40% de todo el aumento presupuestal del país para 2026 está destinado específicamente a infancia y adolescencia, esto representa unos USD 56 millones extra solo para este año, que se suman a lo que ya se venía invirtiendo, con el objetivo de escalar hasta los USD 100 millones anuales adicionales al final del periodo.

La inversión dejó de ser solo "transferencias de dinero" para pasar a ser una red de servicios, con diversas áreas de inversión, Refuerzo del Bono Crianza y la Tarjeta Uruguay Social para hogares con niños de 0 a 3 años, Apertura de nuevos centros CAIF y ampliación del tiempo pedagógico (clubes de niños y centros juveniles), Financiamiento de vacunas específicas (meningococo) y fortalecimiento de salud mental infantil.

El fenómeno de la "Infantilización" de la pobreza es un concepto clave para entender las prioridades sociales en el Uruguay de hoy. Mientras que la pobreza general en el país es baja comparada con la región (entorno al 10%), la pobreza en niños es desproporcionadamente alta. La pobreza infantil se concentra severamente en la periferia de Montevideo y en los departamentos del Norte (como Rivera y Artigas), afecta principalmente a hogares con jefatura femenina y familias numerosas.

Uruguay ha aumentado el gasto público en infancia, pero la estructura del gasto social sigue estando muy volcada hacia la seguridad social (jubilaciones) más que hacia la niñez. Es incomodo decirlo, pero es la triste realidad.

La indigencia (hogares que no cubren la canasta básica de alimentos) ha mostrado una respuesta más rápida que la pobreza general, el impacto del "Bono Crianza": Gracias al refuerzo de transferencias monetarias automáticas implementado a fines de 2025, la indigencia en la primera infancia ha caído cerca de un 0.5% en los últimos seis meses.

El despliegue de las "Cestas de Contingencia" y el apoyo a comedores escolares durante el verano 2026 ha logrado que el núcleo más duro de la exclusión (el hambre extrema) se reduzca, aunque todavía persiste en zonas críticas del norte del país y la periferia de Montevideo (Casavalle, Santa Catalina).

Entre 2017 y 2026 ocurrieron dos fenómenos distintos: un aumento real de la pobreza durante la pandemia y un "salto" estadístico debido a que Uruguay actualizó su forma de medir la pobreza en 2025.

¿Hay una mejora en estos meses del 2026?

Sí, aunque lenta. El presupuesto que mencionamos de USD 56 millones adicionales para este año está logrando que la indigencia (el hambre) casi desaparezca, pero la pobreza (el llegar a fin de mes con todo pago) sigue siendo el gran nudo gordiano del país.

La pobreza infantil, es sin lugar a dudas y por lejos es el tema con más diagnósticos, estudios y análisis en el país. Pero la conclusión principal es que no tenemos tiempo, que debemos acelerar sin falta la inversión en el conjunto de políticas necesarias para reducirla radicalmente, no como un noble deseo sino como una prioridad absoluta, y ello quiere decir recursos, políticas, coordinación y metas muy exigentes. Y dedicarle al tema el tiempo y las capacidades políticas e institucionales a todos los niveles del Estado y de la sociedad civil.

Tenemos un poderoso instrumento, la "Ley Lustemberg", formalmente denominada Ley N.º 20.376 (Ley de Garantías para la Primera Infancia, Infancia y Adolescencia), es considerada uno de los hitos legislativos más importantes de las últimas décadas en Uruguay.

Fue aprobada por unanimidad en el Senado en septiembre de 2024 y promulgada ese mismo mes. Su importancia radica en que no es solo una declaración de buenas intenciones, sino una herramienta para reorganizar cómo el Estado gasta y gestiona sus recursos para los menores.

(1)   El salto al 32%

No es que de un día para el otro el doble de los niños se volvieron pobres. Lo que sucedió fue un cambio de termómetro:

Metodología antigua (Base 2006): Medía la pobreza con una "canasta" de consumo de hace 20 años (donde casi no se contaba el gasto en celulares, internet o ciertos transportes). Bajo esa lupa, la pobreza infantil parecía ser del 19%.

Metodología nueva (Base 2017): Es más exigente. Refleja lo que una familia uruguaya necesita hoy para no ser pobre. Al subir la vara, "aparecieron" más niños bajo la línea de pobreza que antes estaban apenas por encima.

Conclusión técnica: Si medimos el 2017 con la lupa de hoy, la pobreza infantil ya era más alta de lo que creíamos. Sin embargo, aun comparando "peras con peras", la pobreza infantil en 2026 sigue estando levemente por encima de los niveles de 2017 debido a que el salario real y el empleo en los hogares más vulnerables no se recuperaron a la misma velocidad que el resto de la economía.

Radiografía de la Pobreza Infantil en 2026

Infantilización: Mientras solo el 6% de los mayores de 65 años son pobres, el 32% de los niños menores de 6 años lo son. Un niño tiene 5 veces más probabilidades de ser pobre que un adulto. El 70% de los niños pobres viven en hogares donde solo está la madre como jefa de hogar.

Esteban Valenti
2026-02-25T06:41:00

Esteban Valenti.

Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)