Paz segura solo hasta setiembre. Rúben H. Díaz

18.05.2026

La cumbre entre los presidentes de China y Estados Unidos que se realizó en Pekín, puede analizarse de muchas maneras y formas. Hay una que es muy clara. El discurso inicial, corresponde al anfitrión siempre. Xi Jimping deslumbró con la evocación a la Trampa de Tucídides.

Preguntándose y preguntando si China y Estados Unidos podían o no tener una política de entendimiento y cooperación. Trump le respondió con una frase que no quedará en la historia. Aseguro que la debilidad de Estados Unidos era con Byden, que con él era una nación pujante. Claro y concluyente fue el mensaje de ambos. Lo de Xi fue un ultimátum, lo de Trump, como siempre, una banalidad.

Solo una cosa hace posible encontrar una cercanía entre esta reunión y la que produjeron Mao y Nixon hace más de medio siglo. Taiwán fue el asunto más ríspido en ambos eventos. Entonces hubo dos declaraciones. China dijo que era un territorio de ese país irrenunciable. Estados Unidos sostuvo que no quería dos chinas, ni una china y Taiwán. Que estaba pronto para asumir la decisión a la que llegaran las partes a través de un proceso pacífico.

¿Por qué Trump no evoco ese antecedente?. Se puede especular al respecto. Lo primero, que es imposible que Trump acepte razonamientos de ese tipo porque en su torpeza y vanidad piensa que ningún Presidente de su país es más importante que él. En ese preciso momento el encuentro había culminado allí. Trump no puede pensar y planificar por encima de una semana, a lo sumo quince días. Xi, se remontó a siglos, lo que corresponde a un estadista.

Si Estados Unidos tuviera un liderazgo razonable, la preparación de ese encuentro habría tenido un antes lleno de análisis de opciones y alternativas. Por ejemplo preguntarle a Xi como era posible que China durante cincuenta años no busco ni obtuvo un entendimiento. Como podía Estados Unidos, y que podía hacer para ayudar en ese sentido. Porque tampoco es lógico que en todo este tiempo lo único que hace y dice este país es asegurar a Taiwlán respaldo militar para no ser atacada.

Bien pudo también, señalar que China ha creado situaciones que no ayudan para lograr una solución pacífica por no haber cumplido lo acordado en Hong Kong. Ese territorio originalmente Chino, estuvo dependiendo de Gran Bretaña entre 1842 y el primero de julio de 1997. Hubo un acuerdo vinculante registrado en Naciones Unidos sobre Hong Kong. En él se establecía que hasta el 2047, podía tener los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) propios, de acuerdo a los usos y costumbres de esa población. Por veintidós años se acuerdo se cumplió. En el 2020, una nueva ley de seguridad nacional chino, que incluyo a ese territorio, estableció cadena perpetua, ingerencia externa e insurrección como delitos a todo el territorio chino, incluyendo Hong Kong. Un año después impidió a legisladores electos ocupar sus cargos por no considerarlos patriotas. También impuso un Jefe del Ejecutivo designado por el Partido Comunista de China. La única reacción práctica del resto del mundo, fue que el Reino Unido dio ciudadanía a los nacidos en Hong Kong.

Con "la trampa de Tucídides" Xi deslumbro al mundo y descubrió un hecho importante. El eurocentrismo o el occidentalcentrismo es un mito. No una realidad. No somos los únicos hijos de Grecia. También lo son los musulmanes e incluso los chinos. Tenemos la idea que la civilización griega supero el tiempo porque se atesoro en las catedrales y conventos católicos y cristianos. Eso es parte de la realidad. Por supuesto que allí se realizó una gran tarea en ese sentido. Pero tal vez esa labor se hizo con mayor intensidad en la península ibérica, en sitios dominados por los musulmanes, por ejemplo Córdoba. También es preciso recordar, que en definitiva, en el siglo IV antes de Cristo, los chinos tenían mejor nivel de vida que en Atenas. Esta digresión no es tal. Soy un orgulloso ser que nació, creció y existe dentro de la civilización occidental y cristiana, pero ello no debería impedir reconocer otros horizontes y civilizaciones. Eso sería de mucha utilidad en estos tiempos. "La Trampa" es que la guerra del Peloponeso la gano Esparta, con ayuda de los persas, pero al final del cuento se debilitaron los griegos y los de Tebas primero, con Epaminondas y su línea ublicua en la batalla primero, y después los macedonios con Filipo y Alejandro, terminaron triunfando y conquistando.

Es muy difícil encontrar que la Nación predominante, ante el desafío, logra una solución razonable con la que está creciendo. Tal vez el único ejemplo sería entre Gran Bretaña y Estados Unidos. O Europa y Estados Unidos después de la segunda guerra mundial. En estos tiempos tenemos una limitante absoluta, la opción bélica con armas atómicas no es una opción. Es la autodestrucción.

Hasta setiembre, fecha que se fijo un nuevo encuentro en Estados Unidos de los dos mandatarios, Trump sin duda esta tranquilo, como buen ejecutivo inmobiliario de Nueva York que es, piensa solo para los siguientes quince días. Si fuera un estadista, entendería que se le dio un ultimátum de gente que es seria. No embroma. Que eso es una oportunidad, una gran oportunidad. Lo primero que tendría que hacer, es contestar con respeto y reflexión, sobre si Estados Unidos y China pueden convivir en paz. Y dar una respuesta contundente y fundada sobre el tema. Empezando por la responsabilidad de nuestra especie por sobrevivir. Conquistar el sistema solar y explorar el espacio. A partir de eso, señalar que sería una terrible estupidez que por Taiwán se nos ponga en peligro a todos. Como sería una estupidez hacerlo por Irán o Cuba. La declaración no debería quedar en eso, sino en un firme compromiso para colaborar por una solución Pacifica sobre Taiwán. Una hoja de ruta sería y razonable, que obligue a China a dar una respuesta del mismo tenor. Si bien China no ha hecho nada por lograr un acuerdo por ejemplo parecido al de Hong Kong, también es verdad que Estados Unidos no puede continuar dándole cobertura militar a Taiwán sin intentar una solución pacífica de fondo.

Kennedy y Nikita Kruschev eligieron la vida, en la hora que parecía inevitable la tragedia, en lo que se llamó la crisis de los misiles de Cuba, en 1962. Y funciono. ¿No nos van a dar esa opción de vuelta? ¿Con que derecho?

 

Rúben H. Díaz

 

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2026-05-18T09:42:00

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