Pensá: con eso me conformo. Ramón Fonticiella
04.02.2026
Nunca escribo sin antes poner un título, para que las ideas se desarrollen como elementos constitutivos de aquel. Creo que esta vez será al revés, algo así como escribir por “método inductivo”; ir de elementos particulares para llegar a la generalidad. No es un capricho; se trata de crear una especie de “diente” que enganche en una rueda (dentada) para hacer marchar una herramienta. El asunto es que estoy tratando de crear esa máquina mental, no sé muy bien cómo ni para qué.
Tiene razón : ni yo mismo me entiendo...
No se preocupe, yo sí capto por lo menos dónde no quiero estar ni llegar, no se trata de que todas las metas sirvan, en esto de escribir con sentido finalista. Los filósofos dirán que trato de dar un enfoque teleológico a mis notas. En primer lugar estoy convencido de que todo se hace con un porqué, sobre todo quienes tenemos un enfoque humanista de la vida. Por algo resisto el uso de cohetes y bombas de estruendo: no le encuentro finalidad racional; cuando escribo debo seguir la misma estructura, hacerlo por algo.
En DOS MIL VEINTISEIS (no veinte veintiseis, deformación idiomática), el mundo todo no sabe dónde va. No hablo de la esfera terrestre, sino del mundo humano, que diariamente se autodestruye física y políticamente.
Diga la verdad: ¿entiende usted para que nos peleamos constantemente y sin razones? Que Casupá sí, Casupá no; que no ahoguen a Cuba, que sí destrúyanla; que Venezuela es un juguete de EEUU, que ahora es libre; que los hielos eternos se están derritiendo, que no, que sigamos recalentando el planeta; que un Papa murió con zapatos negros y gastados, que el sucesor volvió a los rojos y a los bordados de oro...
Difícil de comprender, sobre todo cuando los "hinchas" de cada posición en lugar de dar argumentos lanzan agresiones; no importa si es como yo un anónimo habitante, o un conspicuo senador...
Póngase en mi lugar, pero no me pida que me sume a los que piden sangre ("que lo maten" como dicen que dijo el senador). Eso no, pero exíjame que devuelva a la población lo que el Estado gastó en educarme. Eso trataré de hacer. Quizás no atacaré con virulencia pensamientos o acciones que considere negativos, porque no servirá para nada en este mundo actual donde todos parecemos fieras cebadas, aunque no hayamos leído una coma del tema sobre el que nos expresemos. Mi voluntad es tratar de difundir ideas que considero acertadas, aunque usted tenga el sagrado derecho de no compartirlas. Claro, si las ataca con bajeza, haga de cuenta que le escribió a un ciego o le habló a una pared: sin respuesta.
Algunos amigos dirán que es una tarea "al pedo como cenicero en moto..." No es así, la leyenda bíblica (perdón) da ejemplos sabios: se trata de semillas que al voleo, alguna puede caer en tierra fértil y hacer pensar. Con eso me conformo.
Tengo título!
Ramón Fonticiella es Maestro, periodista, circunstancialmente y por decisión popular: edil, diputado, senador e intendente de Salto. Siempre militante
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