Periodismo actual: El festival de las muletillas. Stefano Casini

06.08.2026

Cuando escucho un noticiero, con pocas excepciones, me pregunto que diría un Gabo García Márquez o Umberto Eco hoy, si estuvieran ejerciendo, (como dijo el mismo Gabo), "la profesión más linda del mundo".

 

Escuchar en cualquier radio o TV de noticias, frases o frases como: a ver, es lo que hay, lo que viene pasando, de alguna manera, por así decirlo, en base a, como siempre digo, vemos lo que es...,no?, verdad?, sin considerar los: prácticamente, profundamente, lamentablemente, efectivamente, etc., me dan ganas de romper la radio o la pantalla. 

No es fácil explicar, sin tener qué herir egos, como el abuso de estos vicios lingüísticos destruye la credibilidad, agota al oyente relativamente culto y pone en evidencia una gran falta de preparación o pánico escénico. Las muletillas no son solo pereza mental individual, sino el síntoma de una falta de rigor en los filtros de acceso a los medios. 

En algunos países (demasiado pocos) la profesión de periodista, se puede ejercer sólo a través de "exámenes de estado" obligatorios, si no, un medio de comunicación no puede pagarte un sueldo. Más allá del degrado constante de la calidad periodística, la sociedad se enfrenta a una democratización de las redes sociales, que eliminó los editores tradicionales, agravando la proliferación de un pobre lenguaje lleno de muletillas. 

Al ser italiano y haber trabajado 22 años en la RAI, en 1990, cuando entré, tuve la obligación de realizar los 2 pasos para ser contratado: el examen de Giornalista Pubblicista y el de Giornalista Professionista, sin considerar que, si no sos ciudadano italiano, o si tenés antecedentes penales de cualquier tipo,  no puedes presentarte.

Presentas la solicitud en el consejo regional del Ordine dei Giornalisti que corresponda al lugar de residencia. Para ser Pubblicista, tenés que demostrar actividad periodística no ocasional, continuada y remunerada, durante un mínimo de 2 años en una periódico, revista, radio, televisión o medio online, registrados legalmente, presentar los artículos publicados durante el bienio, una declaración oficial del director responsable, que certifique la colaboración y los recibos de pagos o compensaciones económicas recibidas. Después tenés que superar un breve examen consistente en un coloquio cognitivo frente la comisión del orden regional. Para ser Professionista, tienes que tener 21 años y comenzar el denominado Praticantato. Completar 18 meses de prácticas en una redacción con contrato periodístico regulado, o cursar 2 años en una de las escuelas de periodismo reconocida por el Consejo Nacional. frecuentar los cursos de formación obligatorios, organizados por la orden y finalmente, realizar un Esame di Stato, debiendo superar la prueba de idoneidad profesional que consiste en un examen escrito y oral sobre técnica periodística, deontología y derecho), que se convoca, a nivel nacional, en Roma. 

Cuando me tocó, por suerte, los tiempos eran más cortos, alcanzaban 6 meses de cursos y, a la semana podías dar el examen. Tenía 37 años, un hijo de 16, trabajando en Uruguay e Italia, para poder ser contratado para la RAI. El examen oral me lo tomó (por la Diosa Fortuna) el que sería mi primer Director en GR1, Livio Zanetti, una eminencia en esas épocas. Para corregir el escrito, me tocó alguien que, de entrada, por su nombre, pedía la máxima concentración y daba miedo: Umberto Eco.

Si bien un examen de Estado no elimina errores o muletillas, baja el estrés en una emisión en vivo o para elegir un título de primera página. También establece un estándar mínimo de respeto por el lenguaje, la oratoria y la preparación técnica. Quizás me tocó haber nacido en el país más exigente de la Tierra en tema periodístico, pero no es el único. Portugal tiene la Carteira Profissional de Jornalista (CCP)

No hay examen de Estado, pero sí, un periodo obligatorio de prácticas supervisadas (1 a 2 años) y la fiscalización de una comisión pública independiente para ejercer. Hay 3 países muy cerca, donde el periodismo es regulado para que, el dictador de turno, pueda defenderse de la libre expresión; Honduras, Nicaragua y Venezuela. Mantienen leyes de colegiación obligatoria a pesar de ser países antidemocráticos, donde muchos periodistas son expulsados o asesinados, 

Estos países son objeto de debates en la FIP (Federación Interamericana de Prensa) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por los reiteradas censuras o por ser asesinados. En Brasil se vivió un proceso inverso. El estado exigía obligatoriamente el título universitario de Comunicación por ley, pero el Supremo Tribunal Federal, abolió esta restricción, con el argumento que limita la libertad de expresión. En China es otra cosa: hay un examen de certificación nacional obligatorio, administrado por el Estado, por  la alineación ideológica y la propaganda oficial. Volviendo a las clásicas muletillas, podemos ver cómo se agravan en la radio, televisión y plataformas digitales de los países desregulados, por inmediatez y falta de edición.

En el periodismo de habla hispana, los vicios más comunes son; las muletillas de transición "De alguna manera..." / "Por así decirlo...": no hay precisión de la noticia, demostrando que el periodista no encuentra el adjetivo para describir el hecho. "Lo que viene siendo...": una explicación formal se vuelve un lenguaje descuidado. El "A ver..." es utilizado al inicio de las intervenciones en directo para estructurar el pensamiento sobre la marcha. Luego están las Muletillas de falsa precisión - En base a...": error gramatical masivo (lo correcto en español es con base en o a base de).  "A nivel de..." ("A nivel de cancha", "A nivel político"). ¿Qué necesidad sustituir preposiciones más simples como "en" o "respecto a"?. - "Lo que es el / la..." ("Estamos viendo lo que es la manifestación"): es una redundancia sin  contenido. La más odiosa de las faltas gramaticales es el llamado "dequeismo", el uso errado de la preposición "de" antes de la conjunción "que" cuando el verbo principal no exige esa preposición. En la frase "pienso de que", el verbo pensar es transitivo directo y exige un objeto directo. Lo correcto es decir "pienso que". Para hacerlo sencillo, puedes usar este truco. Si la pregunta empieza con "¿Qué...?", la respuesta debe llevar solo "que". Si la pregunta empieza con "¿De qué...?", la respuesta será "de que". Ejemplo; Qué piensas? (No ¿De qué piensas?). Respuesta correcta: Pienso que es tarde. Pregunta: ¿De qué te acuerdas? Respuesta correcta: Me acuerdo de que hoy hay conferencia....simple no? Hay otros vicios periodísticos; el más común es "El ministro habría renunciado esta mañana" o "El sospechoso se encontraría prófugo". Es para difundir rumores sin contrastar. En la prensa escrita tradicional, si un hecho no está confirmado, no se publica y chau! Usar el condicional destruye la función informativa y exime al periodista de su responsabilidad de verificar. Los "Verbos Comodín" son la clásica demostración de falta de vocabulario. Es el abuso extremo de verbos como hacer, tener, poner o dar ("Hacer un informe" en vez de redactar; "Tener repercusión" en vez de suscitar; "Poner de manifiesto" en vez de evidenciar. Esto muestra la pereza mental o ignorancia de muchos "periodistas". La prensa escrita exige precisión quirúrgica y el uso de estos verbos vacíos empobrece la calidad del texto. Una verdadera patada a la gramática es decir: "El delincuente huyó, siendo detenido tres horas después" o "Se aprobó la ley, entrando en vigor el próximo mes". En Castellano, el gerundio es simultaneidad o anterioridad, nunca acción posterior. Es uno de los errores gramaticales más frecuentes en las mesas de redacción. Luego están los Clichés Teletipos y Frases Hechas (Automatización del pensamiento). Hay un uso innecesario de metáforas gastadas como "marco incomparable", "brutal siniestro", "dantesco espectáculo", o "se encendieron las alarmas". Se copia el lenguaje chato de las agencias de noticias sin procesarlo renunciando al propio estilo. Convierte la crónica en una aburrida plantilla prefabricada. 

Todo este debate quiere dignificar nuestra profesión. Mientras el acceso a los medios dependa de una buena facha o una buena desfachatez frente a una cámara o de la urgencia para rellenar espacio web, el lenguaje, la sintaxis y la gramática seguirán pagando el precio. Mirar modelos como el italiano es entender que, para defender el periodismo, se empieza por exigir que quienes lo ejercen demuestren, mediante filtros reales, que respetan la palabra tanto como a su audiencia. Y quiero cerrar con los "centenials", esos seres que nacieron en un siglo impreciso, sin muchos valores, principios o tradiciones, mimados por la tecnología, evitando miradas, contactos físicos, parejas, evitando tener hijos o relaciones estables, en su mayoría. La inmediatez y la falta de formación técnica democratizaron el acceso, pagando el alto precio de masacrar la calidad del discurso. Ganar tiempo para pensar en vivo se resuelve ahora con un vicio del lenguaje, en lugar de fluidez mental. Esta desconexión es alarmante en los jóvenes. Las nuevas generaciones quieren, exclusivamente, noticias hiper-personalizadas, como imprescindibles para vivir, que apelan a sus intereses inmediatos, a través de algoritmos diseñados para entretenerlos. Se descartan las realidades y los peligros de los avances tecnológicos que ya moldearon su futuro. En mis propias clases vi este fenómeno. Cuando le conté a mis alumnos que  existía una locura de la inteligencia artificial agéntica autónoma, como la plataforma Moltbook (red social exclusiva para agentes IA), donde las máquinas interactúan, debaten, desarrollan sus cultos, sin intervención humana, crearon parlamentos, presidentes y sindicatos, su reacción no fue el asombro o la alarma ética. Mostraron una total apatía frente a realidades tecnológicas vistas como inevitables. Prefieren ignorar los riesgos de seguridad y desinformación de una IA sin control a cambio de la comodidad digital.

Stefano Casini es periodista. Empezó en Radio Clarín, su primer noticiero en 1968. Después continuó por L'Eco D'Italia, L'Ora D'Italia, Guía Financiera, suplementos en El País, El Observador, La República, fue 23 años Corresponsal  de RAI, Gente dItalia, 5 años de Radio TV Suiza Internacional y 2 años de CNN.


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2026-08-06T03:08:00

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